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3 de mayo de 2023 / 1:35 p. m.

El Papa Francisco saludó al metropolita ortodoxo ruso Antonij, quien asistió a la audiencia general de este miércoles 3 de mayo en la plaza de San Pedro. Se trata de la primera visita del representante ortodoxo luego de su nombramiento en junio pasado como sucesor del metropolita Hilarión. 

Este encuentro se realizó tres días después de que el Santo Padre revelara que una "misión" estaba en marcha para tratar de poner fin a la guerra en Ucrania. La iniciativa fue mencionada por el propio Pontífice durante su vuelo de regreso de Hungría, el pasado 30 de abril.

El metropolita Antonij de Volokolamsk, presidente del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, estuvo sentado junto al Cardenal Lazarus You Heung-sik, prefecto del Dicasterio para el Clero.

Este martes, se había reunido con Mons. Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales. 

Al momento del saludo, el Pontífice le besó la panaghia, el medallón con la imagen de la Madre de Dios que los metropolitas ortodoxos llevan en el pecho. 

Más tarde, el Papa le regaló al metropolita una medalla del pontificado, mientras que Antonij le obsequió una panaghia dentro de una caja. 

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Según informa el sitio web del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, el metropolita Antonij llegó a Italia el 1° de mayo "con la bendición" del patriarca de Moscú, Kirill, "para una breve visita de trabajo". 

Durante el encuentro con Mons. Gugerotti, que tuvo lugar en la sede del Dicasterio, "se discutieron una amplia gama de temas de interés mutuo", se lee en el sitio.

El Santo Padre dedicó su catequesis del miércoles a un resumen de su visita de fin de semana a Hungría, durante la cual hizo repetidos llamamientos para poner fin a la guerra. 

Mientras estaba en Budapest, se reunió con el metropolita Hilarión, el predecesor de Antonij como el enviado para las relaciones eclesiásticas exteriores del patriarca Kirill, el líder de la Iglesia Ortodoxa rusa que ha justificado la guerra del Kremlin. 

Durante la conferencia de prensa en el avión de regreso a Roma desde Budapest, el Papa Francisco elogió tanto a Hilarión como a Antonij por estar bien informados y ser canales para llegar al patriarca Kirill.

Además, respondió a una pregunta sobre si Hilarión y el primer ministro húngaro Viktor Orbán, que ha mantenido relaciones con Moscú, podrían facilitar una mediación en el conflicto.

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“Creo que la paz se hace siempre abriendo canales, nunca se puede hacer la paz cerrándose. Invito a todos a abrir relaciones, canales de amistad... Esto no es fácil. El mismo discurso que he hecho en general, lo he hecho con Orbán y lo he hecho un poco en todas partes”, explicó el Papa Francisco a los 70 periodistas que le acompañaron en su 41º viaje apostólico. 

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3 de mayo de 2023 / 8:01 a. m.

El Arzobispado de Toledo ha publicado un documento con orientaciones doctrinales, de discernimiento y de juicio sobre la acción de los laicos católicos que buscan la santidad a través de la vocación política.

La monografía ha tenido muy presente el "Instrumento de trabajo pastoral sobre persona, familia y sociedad” aprobado por la Conferencia Episcopal Española.

La Archidiócesis Primada de España responde así a una de las conclusiones del Congreso Nacional de Laicos celebrado en 2020 que apostaba por animarlos a participar en la vida pública. 

1 La Iglesia no tiene programa político, pues todo compromiso "debe partir de la respuesta fiel a una llamada personal y ha de ser guiado por la luz de la fe y por el Evangelio”. 

Como afirmó San Juan Pablo II en “Novo milenio ineunte”: “No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición Viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar”. 

2 La vocación política se inscribe en la “misión específica de los fieles laicos: dilatar el Reino de Dios” gestionando las realidades temporales y “re-ordenándolas”. 

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En este sentido el laico cuenta con la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) “que forma parte esencial del mensaje cristiano”, pues “no hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio”. 

3 La Iglesia Católica entiende que la autoridad política y su ejercicio, que se expresa en los poderes públicos, “son una pieza clave en la edificación de la sociedad”. 

4 Los católicos tienen legitimidad para intervenir de forma activa y protagonizar los procesos de cambio social “desde el diálogo, la razón y la fe, superando el enfrentamiento”, sabiendo que “Jesucristo es el Señor de la historia”.

5 La DSI contiene una concepción integral de la persona, la familia y los elementos que estructuran la sociedad y “aspira a ser orientación y estímulo para la acción”. 

Los laicos católicos están llamados “al anuncio de ese ‘orden’ en su verdad, bien y belleza”, pero también “a la denuncia del desorden” y a formular propuestas de raigambre cristiana. 

6 El documento reivindica que los cristianos “contamos con plena legitimidad para presentar nuestras propuestas públicas”, que sólo deberían ser juzgados por sus efectos potenciales o reales y no por su procedencia. 

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Además, para la Iglesia Católica “la libertad política no está ni puede estar basada en la idea relativista, según la cual todas las concepciones sobre el bien del hombre son igualmente verdaderas y tienen el mismo valor”.

7 Desde el punto de vista del marco jurídico-institucional, la Iglesia Católica entiende que la política “está al servicio de la persona, de la familia y de la sociedad y no al revés”. En consecuencia, se rechaza el estatalismo y el totalitarismo. 

Además, se considera que “el bien común es el fin de la comunidad política” y “contar con un proyecto de nación a largo plazo forma parte del mismo”. Por tanto, afirma el documento, “no es admisible el separatismo”. 

8 La Iglesia valora la democracia como fórmula de elección y sustitución de gobernantes.

Sin embargo, “se exige que esté bien fundamentada" para que no se convierta en "una forma de totalitarismo encubierta" o en una “dictadura del relativismo”. 

En este sentido, se insta “a disentir de una concepción del pluralismo en clave de relativismo moral” ya que la vida democrática necesita principios éticos que “no son negociables”.

9 Son muchos los lugares de la vida política en los que puede estar involucrado un católico. En ellos “son frecuentes las tentaciones de egoísmo, corrupción, arribismo e idolatría del poder”. 

Sin embargo, eso “no justifica lo más mínimo ni la ausencia de los cristianos en la arena pública ni su escepticismo sobre este decisivo ámbito de la actividad humana”. 

10 La Iglesia exige a los partidos “democracia interna, la mayor transparencia posible y la rendición de cuentas en su funcionamiento”.

Al tiempo, rechaza la partitocracia “que busca copar las instituciones públicas” y el partidismo, entendido como “el sometimiento” de los afiliados y cargos públicos “a la ideología del partido y a las órdenes de su máximo responsable”.

11 El católico con posibilidad de elaborar políticas públicas debe buscar la promoción de la dignidad de la persona, la defensa de la vida, la atención a los pobres, establecer una perspectiva de familia o alertar sobre la crisis demográfica. 

Otras áreas de interés esencial son el trabajo, impulsar una “consideración moral de la economía” y promover las áreas educativa y cultural que “constituyen la mejor inversión pública y privada de una sociedad”.

12 La Iglesia Católica no se confunde con la comunidad política "ni está ligada a sistema político alguno”. Aunque están al servicio del hombre y la sociedad ambas son independientes. Este fin se cumplirá con mayor eficacia “cuanto más sana y mejor sea la cooperación” entre ellas. 

13 La Iglesia Católica no tiene como misión constituir partidos políticos ni sindicatos. La presencia de los laicos no es unívoca y “ninguna propuesta política concreta agota la riqueza del Evangelio”. 

14 Respecto de la presencia de clérigos en actividades políticas, la Iglesia “cuida de que sus pastores no asuman una actividad de representación política pública”, como está establecido en el “Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros”. 

Por su parte, el Código de Derecho Canónico establece que los laicos deben evitar “presentar como doctrina de la Iglesia su propio criterio”, más en cuestiones opinables. 

En la medida en que los laicos asumen tareas de representación eclesiástica, han de deslindarlas del ejercicio de la actividad política. Más aún aquellos que forman parte de la curia pastoral. 

15 Los católicos en política deben tomar conciencia de que se trata de una llamada a la santidad que exige una adecuada formación y cultivar el espíritu de servicio, la humildad, la valentía, la astucia o la amabilidad. 

Dentro de la variedad de opciones legítimas, han de saber entre ellos que “es más fuerte lo que nos une que los que nos separa”. 

Además, se subraya que es necesario distinguir entre el error “que siempre debe ser rechazado” y la persona que yerra, que merece respeto por su dignidad. 

16 Por último, el documento propone una serie de directrices para la acción política como que “la caridad no es sólo el principio de las micro-relaciones”, sino también de las relaciones sociales. 

Se anima a actuar desde el diálogo “creando una cultura del encuentro” y también teniendo en cuenta la posibilidad de la cruz, la persecución y el martirio, como le sucedió a Santo Tomás Moro, patrono de los políticos. 

Los católicos que trabajan en el ámbito político deben dirigirse con prudencia “para discernir en cada circunstancia el verdadero bien y elegir los medios adecuados” de tal forma que se alcance el mayor bien posible o procurando la mayor limitación de daños. 

El último criterio de acción es el de realizar los cambios “desde dentro, mediante reformas paulatinas, nunca a través de la revolución que solo trae males mayores”.

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3 de mayo de 2023 / 3:32 a. m.

En la Audiencia General de este miércoles 3 de mayo, el Papa Francisco expuso las conclusiones de su viaje a Budapest (Hungría), donde estuvo desde el viernes 28 hasta el domingo 30 de abril. 

El Santo Padre hizo un resumen del que ha sido su 41 viaje apostólico ante los fieles presentes en la Plaza de San Pedro del Vaticano, desde donde ensalzó las raíces cristianas del país húngaro y alertó que “Europa entera está en crisis”.

Al comienzo de su catequesis, el Pontífice agradeció a todos aquellos que le han acompañado durante este viaje y definió al pueblo húngaro como “un pueblo valiente y rico de memoria”.  Además, señaló que “durante mi estancia en Budapest pude sentir el afecto de todos los húngaros”.

Las raíces y los puentes

A continuación, sintetizó esta visita centrando su mirada en dos elementos: las raíces y los puentes. 

El Papa Francisco indicó que en este país ha visto “mucha gente sencilla y trabajadora custodiar con orgullo el vínculo con las propias  raíces”. 

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“Y entre estas raíces, -prosiguió- como evidenciaron los testimonios durante los encuentros con la Iglesia local  y con los jóvenes, están sobre todo los santos: santos que han dado la vida por el pueblo, santos que han  testimoniado el Evangelio del amor, santos que han sido luz en los momentos de oscuridad; muchos  santos del pasado que hoy exhortan a superar el riesgo del derrotismo y el miedo del mañana, recordando  que Cristo es nuestro futuro”.

A continuación, el Santo Padre recordó que “las sólidas raíces cristianas del pueblo húngaro han sido puestas a prueba”.

“Su fe, como hemos  escuchado en la Palabra de Dios, fue probada por el fuego. Durante la persecución atea del siglo XX, de  hecho, los cristianos fueron golpeados violentamente, con obispos, sacerdotes, religiosos y laicos  asesinados o privados de la libertad. Pero mientras se intentaba talar el árbol de la fe, las raíces  permanecían intactas: se mantenía firme una Iglesia escondida, viva, fuerte, con la fuerza del Evangelio”. 

Asimismo, resaltó que “en Hungría esta opresión comunista fue precedida de la nazi, con la trágica deportación de mucha población hebrea”. 

A continuación, citó a la poetisa húngara Edith Bruck. El Pontífice la felicitó por su 91 cumpleaños y destacó que a través de sus poemas “cuenta a los jóvenes la necesidad de luchar por un ideal y por no ser vencidos por las persecuciones y la cobardía”.

El Papa Francisco también advirtió sobre la mundanidad, aquella que amenaza la libertad “con los guantes blancos, de un consumismo que anestesia,  por lo que nos conformamos con un poco de bienestar material y, olvidando el pasado, se ‘flota’ en un presente hecho a escala del individuo”.

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Más tarde, alertó que “Europa entera está en crisis” e invitó a los fieles a reflexionar “sobre la importancia de cuidar las raíces, porque sólo profundizando las ramas crecerán hacia lo alto y darán frutos. Preguntémonos: ¿cuáles son las raíces más importantes de mi vida? ¿Las recuerdo, las cuido?”. 

Como segunda imagen de su viaje a Hungría, el Santo Padre señaló “la importancia de construir puentes de paz entre pueblos diversos”. 

“Es, en particular, la vocación de Europa, llamada, como ‘puente de paz’, a incluir las  diferencias y a acoger a quien llama a sus puertas. Hermoso, en este sentido, el puente humanitario creado  por tantos refugiados de la cercana Ucrania, que he podido encontrar, admirando también la gran red de  caridad de la Iglesia húngara”, destacó. 

También felicitó al pueblo húngaro por su compromiso con la ecología y su trabajo por construir puentes entre las generaciones, entre los ancianos y los jóvenes, “desafío hoy irrenunciable para todos”.

“Además, hay otros puentes que la Iglesia, como surgió en el respectivo encuentro, está llamada a tender hacia el  hombre de hoy, porque el anuncio de Cristo no puede consistir solo en la repetición del pasado, sino que siempre necesita ser actualizado, para poder ayudar a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo a  redescubrir a Jesús”, explicó. 

Además, el Papa recordó que en la Misa celebrada el domingo 30 de abril en la plaza del Parlamento de Budapest, “estaban presentes cristianos de varios ritos y países, y de diferentes confesiones, que en Hungría trabajan bien juntos”. 

Por ello, animó a los presentes a preguntarse: "Yo, en mi familia, en mi parroquia, en mi comunidad, en mi país, ¿soy constructor de  puentes, de armonía, de unidad?”.

Aseguró también haberse sentido conmovido por la música del país, “un rasgo característico de la  cultura húngara”.

Por último, encomendó al país “de las raíces y los puentes” a la Virgen María: “Encomendamos este querido país, a la Reina de la paz encomendamos la construcción de puentes en el  mundo, a la Reina del cielo, que aclamamos en este tiempo pascual, encomendamos nuestros corazones  para que estén arraigados en el amor de Dios”, concluyó.

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2 de mayo de 2023 / 1:38 p. m.

El Papa Francisco pidió el compromiso de toda la comunidad eclesial para preservar los fondos audiovisuales históricos de la Iglesia, un patrimonio que hay que conservar y ordenar según criterios científicos.

El Pontífice animó a "conservar la memoria audiovisual de la Iglesia” con motivo de la primera reunión del comité científico de la Fundación Memorias Audiovisuales del Catolicismo (MAC) este martes 2 de mayo. 

En declaraciones a ACI Prensa, Mons. Dario Viganò confirmó que la Fundación MAC, que él dirige, fue creada "para responder a la urgencia cultural de la recuperación, conservación y valorización del patrimonio histórico audiovisual y del patrimonio documental” de la Iglesia Católica. 

“Preservar las memorias audiovisuales del catolicismo significa, ante todo, no dispersar un patrimonio de acontecimientos (desde los Congresos Eucarísticos hasta los viajes papales, desde las misiones hasta las formas de religiosidad popular)”, añadió Mons. Viganò. 

Las primeras imágenes de León XIII

Para el sacerdote italiano, crítico de cine y teórico de la comunicación, significa, además, “establecer puentes entre instituciones académicas y archivísticas para estudiar el sentido y el valor de la presencia de la Iglesia en el mundo en las diversas décadas del siglo XX”. 

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Esto incluye “desde las primeras imágenes de León XIII hasta las películas de los grandes Jubileos. Es, como dice el Santo Padre citando a San Juan Pablo II, una gran y urgente responsabilidad de la Iglesia y de la Santa Sede”, abundó. 

Mons. Dario Viganò insistió en que aún falta mucho para recuperar esa memoria audiovisual de la Iglesia: “Tenemos archivos que conocemos y otros de los que no tenemos rastro. Se trata de instituciones religiosas que conservan películas de los años 30, 40 y 50 en armarios de oficinas o en algunos sótanos que no son lugares adecuados para su conservación”. 

“Joyas” de la filmografía eclesial

Asimismo, recordó que algunas “joyas” de la filmografía eclesial podrían perderse para siempre.

“Actualmente no se les puede seguir el rastro: el documental León XIII en el Vaticano rodado por el estadounidense Lee Dougherty con motivo del Año Santo de 1900; Jubilaeum sobre el Jubileo extraordinario de 1933, la primera película expresamente solicitada por un Pontífice y organizada por la Santa Sede”, son algunos ejemplos. 

El cine, catequesis de humanidad

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Mons. Viganò, autor de libros y artículos dedicados a la relación entre cine y mundo católico, entrevistó al Papa para su libro: "La puerta del corazón".  

"En la entrevista —continuó Viganò—, el Papa se refiere en primer lugar al cine y a su valor universal. En este sentido recuerda cómo vivió la guerra y su trágico desenlace a partir de las películas del neorrealismo. También se refiere al cine que a menudo se presenta como una catequesis de humanidad. Pensemos en La strada, de Fellini, donde la sencilla Gelsomina, de corazón puro, consigue finalmente conmover el corazón del tosco acróbata Zampano”. 

Por último —señaló—, el Papa Francisco, “hablando del valor documental del cine (pensemos, por ejemplo, en la película Pastor Angelicus de Romolo Marcellini en la que Pío XII se interpreta a sí mismo en una especie de primera globalización audiovisual del pontificado), expresó el deseo de crear la Mediateca Apostólica, tercera rama junto al Archivo y la Biblioteca Apostólicos”.

Archivo Audiovisual Central de la Santa Sede 

En este contexto, pronto nacerá una institución que actuará como Archivo Audiovisual Central de la Santa Sede y de toda la Iglesia. 

"Este es el deseo expresado por el Santo Padre. Si se lleva adelante según las intenciones originales, la filosofía es abrir a la consulta tanto el material audiovisual como el documental clásico (fotos, artículos, libros). Este es un primer paso, y en los próximos meses tendremos ocasión de presentar los primeros proyectos concretos de cartografía, estudio y restauración”, concluyó Mons. Dario Viganò. 

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La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó este martes 2 de mayo los nuevos nombramientos del Papa Francisco en el Tribunal Eclesiástico del Vicariato de la Ciudad del Vaticano. 

Entre estos nombramientos se encuentra el de Mons. Alessandro Recchia como nuevo Defensor del Vínculo. 

Mons. Alessandro Recchia es además Vicario General de la Diócesis Sora-Cassino-Aquino-Pontecorvo (Italia), Doctor en Derecho Canónico, Abogado Rotal y Vicario Judicial de su diócesis.

También fue Funcionario del Tribunal de la Rota Romana de 2004 a 2014, profesor de Historia de las Instituciones Canónicas en la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Urbaniana y profesor de Derecho Canónico en el Pontificio Ateneo San Anselmo y en el Instituto Teológico Leoniano de Anagni.

Además, el Santo Padre ha nombrado Promotor de Justicia en el Tribunal Eclesiástico al P. Ernest Bonaventure Ogbonnia Okonkwo, profesor en la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma (Italia).

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El Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Francisco Cerro, invita a vivir el mundo laboral “no como un castigo, sino como una colaboración a la santidad” al igual que hizo San José que se entregó a la Sagrada Familia “desde el ‘sindicato’ de la madera”.

Con motivo del Día del Trabajo, el Prelado ofrece tres claves a la luz de la enseñanza de San José, sobre quien el Arzobispado mantiene estos días una exposición que considera “una catequesis magnífica”. 

La primera clave que plantea el Arzobispo es que trabajar es un bien que “dignifica a la persona humana” y por el que hay que dar gracias a Dios cada día. Aún más, Mons. Cerro anima a luchar “para que no desaparezca ni un solo puesto de trabajo”, tan necesario para tantas familias con dificultades económicas. 

El Prelado destaca que San José “vivió amando a través del trabajo a su familia” y que todos “tenemos la misión de ganar honestamente el pan de cada día, entregando la vida por amor y trabajando por la sociedad”.

La segunda clave es que el paso es “un cáncer con metástasis”. 

En este sentido, Mons. Cerro expresa su preocupación por “el paro en las familias”, en especial entre los jóvenes porque cuando falta el trabajo “el panorama del presente y del futuro se oscurece”. 

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Como consecuencia el Arzobispo refiere que es fácil que las personas en paro enfermen y que “a muchos les cueste encontrar el sentido de la vida”. 

La tercera clave es que San José “ayuda a todos los trabajadores”. 

El Prelado recuerda que su padre era ferroviario y su madre ama de casa y que ambos sacaron adelante la familia “con una vida trabajadora, sencilla y honrada” como tantos hombres y mujeres que han enseñado el “cumplimiento del trabajo bien hecho, con mucho amor y profesionalidad”. 

El prelado compromete su oración para que a través de las “cruces económicas y de las dificultades se cumpla la misión de que a través del trabajo se dignifica la propia dignidad”. 

Mons. Cerro concluye su escrito recordando el magisterio de San Juan Pablo II expresado en la encíclica “Laborem exercens” en la que llama a que la espiritualidad cristiana del trabajo “llegue a ser patrimonio común de todos”.

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1 de mayo de 2023 / 12:59 a. m.

Cada mes de mayo, la Iglesia Católica de rito latino se vuelca en contemplar la fe de la Virgen María y proponerla como ejemplo perfecto de seguidora de Jesús. Exploramos el origen de esta tradición y su sentido profundo. 

La profesora de Mariología en Roma y miembro de la Congregación Hermanas de la Santísima Madre de los Dolores, hermana Vittorina Marini, explica a ACI Prensa que “durante este tiempo se reconoce la obra de María en la historia de la salvación a partir de su Maternidad Divina”. 

La experta puntualiza que este tiempo dedicado por la Iglesia Católica Latina “no coincide para todas las iglesias y el mes elegido puede ser diferente”.

“Durante este período, la piedad del pueblo cristiano expresa su auténtico amor a la Virgen a través de diversas iniciativas de oración, como el rosario, las procesiones, las peregrinaciones a santuarios marianos o las prácticas piadosas especiales", expone la hermana Marini. 

Estas prácticas "buscan reconocer y honrar el lugar de la Santísima Virgen en la historia de la salvación y destacar su vínculo maternal con Cristo y con los fieles”, puntualiza.

La Reina del cielo

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La hermana Vittorina explia que en la antigua Grecia el mes de mayo estaba consagrado a las divinidades femeninas de la fertilidad o la primavera. 

“En el transcurso de los siglos estos cultos paganos se combinaron con otros rituales y tradiciones populares presentes en Occidente, que se expresaban en homenajes cortesanos de los enamorados a la mujer amada; convirtiendo a mayo en un periodo de fiestas y diversiones, dedicado a la vida y a la maternidad”, detalla a ACI Prensa.  

En un esfuerzo de cristianizar estas fiestas, la Iglesia vinculó a este mes la tradición de rendir homenaje de corazón a la Virgen María, “celebrada como la criatura más elevada y bella entre las mujeres”.  

“En la Iglesia primitiva parece que ya existía una fiesta solemne en honor de la Madre del Señor que se celebraba el 15 de mayo de cada año; sin embargo, el mes completo no se asoció a la Virgen María hasta el siglo XVIII”, apunta la profesora de Mariología. 

Las primeras prácticas devocionales vinculadas al mes de mayo se encuentran ya en el siglo XVI en Roma con San Felipe Neri, que enseñó a sus jóvenes a adornar la imagen de la Madre de Dios con flores, a cantar sus alabanzas y a ofrecer actos en su honor.  

Además, “a finales del siglo XVII, en el noviciado dominicano de Fiesole (Florencia), el P. Angelo Domenico Guinigi fundó en 1677 una especie de cofradía llamada Comunella, que comenzó a dedicar el mes de mayo a la Virgen con ejercicios de devoción”.  

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Según señala la hermana Vittorina, “todavía no era el mes de mayo tal y como lo conocemos hoy, pero tenía en común algunos elementos que todavía encontramos a veces: el canto de las letanías lauretanas o la coronación de María con una corona de rosas”.

De hecho, en la crónica del archivo de Santo Domingo se lee: “Llegada la fiesta de mayo y oyendo la víspera que muchos seglares empezaban a cantar las letanías y a festejar a las criaturas que aman, decidimos que también nosotros queríamos cantárselas a la Santísima Virgen María....”. 

Así, la reina laica de la primavera se contrapone a la reina del cielo”, señala.

Los papas y misioneros 

El mes de mayo mariano tal y como lo conocemos llegó en 1725 de la mano del P. Annibale Dionisi SJ, con su libro titulado Mes de María, y en en el año 1800 la práctica devocional se enriqueció aún más con el rosario, “ligado anteriormente al mes de octubre y que más tarde se extendió al mes de mayo”.

En la primera mitad del siglo XIX, el mes de mayo estaba muy extendido en Europa y América, y poco a poco se fue implantando en diversas partes del mundo gracias a la labor de los misioneros. 

Según indicó Vittorina, “el dogma de la Inmaculada Concepción consolidó en 1854 esta tradición, debido al deseo de los Pontífices y del pueblo cristiano de dar el mayor honor a la Madre del Señor.  Los papas Pío VII, Gregorio XVI y Pío XIX se entregaron a ello y mayo se convirtió en el mes mariano por excelencia y llegó a competir con los momentos álgidos del año litúrgico”. 

“Desde León XIII hasta Pío XII, el Magisterio se interesó por el mes de mayo y lo señaló a los fieles en encíclicas, y a estas recomendaciones se sumaron las cartas pastorales de muchos obispos”.  

La importancia de la devoción mariana

“Todos los Papas, hasta el Papa Francisco, han reafirmado la importancia de la devoción mariana, alentando su difusión entre el pueblo cristiano, especialmente en este mes dedicado a ella. De hecho, serán los mismos Pontífices, en momentos de grave dificultad y necesidad en la Iglesia y en la historia, quienes recomendarán la práctica del mes de mayo, invocando la ayuda de la Santísima Virgen María”.  

En esta línea podemos recordar dos gestos importantes y significativos del Papa Francisco: en mayo de 2021 el rezo del Santo Rosario para pedir el fin de la pandemia y el apoyo a los enfermos heridos por el coronavirus y el acto de consagración de Ucrania y Rusia a María para pedir el fin de la guerra en Ucrania.  

“En este momento de especial sufrimiento en el mundo, los cristianos están llamados una vez más a vivir este tiempo mariano: crecer en la escucha de la Palabra de Dios, orientada a un verdadero testimonio evangélico según las bienaventuranzas e invocar la intercesión de María para que proteja y libere a la humanidad de la destrucción de la guerra”, concluye la Marióloga. 

 

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