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Numerosos fieles acuden al Monasterio de Santa Clara en Roma para celebrar solemnemente la fiesta de Santa Clara de Asís.

Los preparativos en Roma para la fiesta de este año comenzaron con el rezo de las Vísperas durante una novena a Santa Clara del 2 al 10 de agosto.

Luego, el 10 de agosto por la noche se llevó a cabo una vigilia solemne con la lectura de la narración del “Tránsito” de Santa Clara presidida por el P. Manuel Valenzisi OFM.

De acuerdo con la narración del momento en el cual Santa Clara partió para la Casa del Padre, antes de morir exhortó a las hermanas clarisas “a vivir la pobreza de Jesucristo”, recordó “con ponderación los beneficios que había recibido de Dios” y suplicó “la gracia de una abundante bendición sobre todas las hermanas pobres, tanto presentes como futuras”.

Además, durante aquel momento en el convento de Asís de San Damián, junto a las religiosas que acompañan a Santa Clara estuvieron también algunos frailes franciscanos, como el hermano Ángel y el hermano León.

Según describe el relato, las últimas palabras de Santa Clara fueron: “Vete en paz ama mía, que llevas buena escolta para el viaje. Porque Aquel que te creó, luego te santificó y puso en ti el Espíritu Santo. Y siempre te ha guardado como la madre al hijo que ama. ¡Bendito seas Señor porque me has creado!”.

Finalmente, en la vigilia solemne se entonó el himno del Te Deum y algunos fieles escribieron intenciones de oración por las que rezarán especialmente las monjas clarisas de este Monasterio de clausura.

Asimismo, el Monasterio de Santa Clara en Roma celebra la Solemnidad este 11 de agosto con dos Eucaristías, una por la mañana y otra por la tarde, esta última será presidida por el Obispo Auxiliar de Roma, Mons. Paolo Ricciardi.

Por su parte, el ministro general de la Orden de los Franciscanos Menores, el P. Massimo Fusarelli, presidió la vigilia solemne del tránsito de Santa Clara en el Santuario de San Damián en Asís. Momento de oración al que acudieron numerosos fieles.

En una carta dirigida a las hermanas clarisas con motivo de la solemnidad de Santa Clara, el P. Fusarelli reflexionó en el testamento de Santa Clara con el objetivo de reflexionar en la vocación franciscana para “cuidar, es decir, vivir el don recibido con vigilancia y atención, dejarlo crecer para el bien de la Iglesia, peregrina entre los hombres”.

“¿Somos conscientes de que respondemos a un don recibido, que no nos damos, pero que acogemos y estamos llamados a aceptar y devolver con gratitud y alegría? Es esta disponibilidad la que nos abre el camino para que nuestra vocación siga viva y fecunda hoy”, señaló el ministro general de la Orden de los Franciscanos Menores.

Asimismo, Fray Massimo explicó que “la vocación es un don que no se da de una vez por todas, sino que crece con un cuidado constante. Por eso necesitamos exponernos continuamente a la presencia y a la palabra del Señor para recibir esta iluminación del corazón, en cuya luz podemos reconocer la verdad de la vida a la que estamos llamados, la inspiración que la mueve”.

“Cuidar significa custodiar la presencia y la voz del Espíritu del Señor en nosotros, permanecer atentos a los caminos a seguir para vivir nuestra vocación de forma dinámica hoy”, advirtió.

Por ello, el religioso franciscano invitó a aprender “a cuidar la luz y la inspiración que el Señor no deja de sembrar abundantemente entre nosotros” y añadió “no reduzcamos el carisma y la vocación a un conjunto de reglas a observar o bien a un continuo cambio de modalidades y expresiones, porque el cuidado exige fidelidad, atención, crecimiento en profundidad, alimentación de las raíces”.

Memoria Litúrgica de Santa Clara de Asís

Cada 11 de agosto, la Iglesia Católica celebra a Santa Clara de Asís, fundadora, junto a San Francisco de Asís de la Orden de las Hermanas Pobres, conocidas posteriormente como “clarisas” en honor a ella. Santa Clara de Asís fue nombrada también patrona de la televisión y las telecomunicaciones.

La Orden de las Hermanas Pobres es un instituto perteneciente a la Segunda Orden de los “hermanos menores” o franciscanos. Las clarisas constituyen, de esa forma, la rama femenina de los franciscanos.

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El Papa Francisco expresó nuevamente su cercanía a Cuba con motivo de las recientes explosiones en una base petrolera localizada en la población e Matanzas que causó numerosas víctimas.

Durante la Audiencia General de este miércoles 10 de agosto, el Santo Padre dirigió oraciones a la Virgen para que “vele por las víctimas de esta tragedia y sus familias”.

“Quiero expresar mi cercanía de modo especial a los afectados en la tragedia causada por las explosiones y el incendio en la base petrolera de Matanzas, en Cuba. Pidámosle a nuestra Madre, Reina del cielo, que vele por las víctimas de esta tragedia y sus familias”, dijo el Papa a los fieles de lengua española.

Además, el Santo Padre rezó a la Virgen para que “interceda por todos nosotros ante el Señor, para que sepamos dar testimonio de la fe y la esperanza en la ‘vida del mundo futuro’. Que Dios los bendiga. Muchas gracias”.

“Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española; chilenos, mexicanos, argentinos, hay de todo hoy”, añadió con sentido del humor el Papa.

En su catequesis, el Santo Padre explicó cuál es el verdadero destino de la vida y señaló que en el camino de seguimiento de Jesús “se nos invita, con la gracia de Dios, a salir de nosotros mismos y a ir siempre más allá, hasta llegar a la meta definitiva, que es el encuentro con Cristo”.

“La pretensión de detener el tiempo, de querer la eterna juventud, el bienestar ilimitado, el poder absoluto, no solo es imposible, sino que es delirante”, advirtió el Papa.

En esta línea, el Papa Francisco indicó que “aquí, en la tierra, comienza el proceso de nuestro ‘noviciado’, somos aprendices de la vida, que - en medio de mil dificultades- aprendemos a apreciar el don de Dios, honrando la responsabilidad de compartirlo y hacerlo fructificar para todos”.

La explosión a la que se refirió el Papa ocurrió el viernes 5 de agosto en la población cubana de Matanzas.

Según informó la prensa internacional, un rayo impactó tanques de petróleo de un almacenamiento de petróleo que ha causado varias explosiones y alrededor de 50 personas heridas.

Previamente, el Papa Francisco ya había manifestado su cercanía espiritual al pueblo cubano y a todas las familias de las víctimas de esta tragedia en Matanzas, Cuba a través de un telegrama difundido el pasado 8 de agosto.

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El Papa Francisco explicó en la Audiencia General de este miércoles 10 de agosto cuál es el verdadero destino de la vida y alertó sobre el peligro de la “ilusoria perfección terrenal”.

Por segunda ocasión, el Santo Padre entró caminando con la ayuda de un bastón y no en silla de ruedas al Aula Pablo VI del Vaticano para la audiencia general semanal.

El Papa Francisco continuó con su serie de catequesis sobre el sentido y el valor de la vejez y reflexionó en la “conmovedora intimidad de la despedida de Jesús a los suyos, ampliamente recogida en el Evangelio según San Juan”.

El Santo Padre destacó las “lindas palabras del Señor” que dijo en el discurso de despedida que “comienza con palabras de consuelo y promesa: ‘No se turbe su corazón’; ‘Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes’”.

En esta línea, el Papa dijo que “la vejez es el tiempo propicio para dar un testimonio conmovedor y alegre de esta espera. El anciano, la anciana, está en espera, en espera de un encuentro. En la vejez, las obras de la fe, que nos acercan a nosotros y a los demás al Reino de Dios, están ya más allá de la fuerza de las energías, de las palabras, y de los impulsos de la juventud y la madurez. Pero por eso mismo hacen aún más transparente la promesa del verdadero destino de la vida”.

¿Y cuál es el verdadero destino de la vida? un lugar en la mesa con Dios, en el mundo de Dios”, señaló el Papa Francisco.

En este sentido, el Santo Padre advirtió que “la pretensión de detener el tiempo, de querer la eterna juventud, el bienestar ilimitado, el poder absoluto, no solo es imposible, sino que es delirante”.

Por ello, el Papa explicó que “nuestra existencia en la tierra es el momento de la iniciación a la vida, es vida, pero que te conduce hacia adelante a una vida más plena, una vida que solo en Dios encuentra su realización. Somos imperfectos desde el principio y seguimos siendo imperfectos hasta el final”.

“Aquí, en la tierra, comienza el proceso de nuestro ‘noviciado’, somos aprendices de la vida, que - en medio de mil dificultades- aprendemos a apreciar el don de Dios, honrando la responsabilidad de compartirlo y hacerlo fructificar para todos. El tiempo de vida en la tierra es la gracia de este paso”.

Al reflexionar en la promesa de Dios, el Papa Francisco afirmó que “el espacio de Dios, que Jesús nos prepara con todo cuidado, es superior al tiempo de nuestra vida mortal” y añadió que “he aquí que la vejez acerca la esperanza de esta realización. La vejez conoce definitivamente el sentido del tiempo y las limitaciones del lugar en el que vivimos nuestra iniciación. La vejez es sabia por esto. Los ancianos son sabios por esto”.

“Sería interesante ver si en las iglesias locales existe alguna referencia específica destinada a revitalizar este ministerio especial de espera en el Señor, es un ministerio, el ministerio de la espera en el Señor fomentando los carismas individuales y las cualidades comunitarias de la persona anciana”, invitó el Papa.

Asimismo, el Santo Padre recordó que “el tiempo es superior al espacio”. Es la ley de la iniciación” porque “nuestra vida no está destinada a cerrarse sobre sí misma, en una ilusoria perfección terrenal, está destinada a ir más allá, a través del paso de la muerte, porque la muerte es un paso. En efecto, nuestro lugar firme, nuestro punto de llegada no está aquí, está junto al Señor, donde Él habita para siempre”.

Por último, el Papa invitó a vivir en la espera del Señor para que se cumpla “la ‘apología’ de la fe, que da razón de nuestra esperanza para todos” y hace transparente “la promesa de Jesús, que se proyecta hacia la Ciudad Santa de la que habla el libro del Apocalipsis”.

De este modo, “la vejez es la fase de la vida más adecuada para difundir la alegre noticia de que la vida es una iniciación para una realización definitiva. Los ancianos son una promesa, son un testimonio de promesa. Y lo mejor está por llegar. Lo mejor está por llegar. El mensaje del anciano, de la anciana creyente es: lo mejor está por llegar. ¡Que Dios nos conceda una vejez capaz de esto!”, concluyó el Papa.

Al concluir las síntesis de la catequesis en diferentes idiomas el Papa permaneció sentado y saludó personalmente a varios grupos de fieles, entre ellos, grupos de religiosas y una delegación de México con trajes autóctonos indígenas. Finalmente, el Papa recorrió en silla de ruedas los pasillos para saludar y bendecir a las numerosas personas presentes en el Aula Pablo VI. 

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En la Audiencia General de este miércoles 10 de agosto el Papa Francisco continuó con su serie de catequesis sobre la vejez y reflexionó en el discurso de despedida de Jesús en el que prometió que nos preparará un lugar más allá de la muerte.

“Nuestra existencia en la tierra es el momento de la iniciación a la vida, es vida, pero que te conduce hacia adelante a una vida más plena, una vida que solo en Dios encuentra su realización. Somos imperfectos desde el principio y seguimos siendo imperfectos hasta el final”, dijo el Santo Padre.

A continuación, la catequesis pronunciada por el Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Nos encontramos ya en las últimas catequesis dedicadas a la vejez. Hoy entramos en la conmovedora intimidad de la despedida de Jesús a los suyos, ampliamente recogida en el Evangelio según San Juan.

El discurso de despedida comienza con palabras de consuelo y promesa: “No se turbe su corazón” (14,1); “Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes” (14,3). Lindas palabras del Señor.

Poco antes de eso, Jesús le había dicho a Pedro: “Me seguirás más tarde” (13,36), recordándole el paso por la fragilidad de su fe. El tiempo de vida que les queda a los discípulos será, inevitablemente, un paso por la fragilidad del testimonio y por los desafíos de la fraternidad. Pero también será un paso por las apasionantes bendiciones de la fe: “El que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores” (14,12). ¡Piensen qué gran promesa es esta! No sé si lo pensamos profundamente, si lo creemos en profundidad. No lo sé, a veces, creo que no.

La vejez es el tiempo propicio para dar un testimonio conmovedor y alegre de esta espera. El anciano, la anciana, está en espera, en espera de un encuentro. En la vejez, las obras de la fe, que nos acercan a nosotros y a los demás al Reino de Dios, están ya más allá de la fuerza de las energías, de las palabras, y de los impulsos de la juventud y la madurez. Pero por eso mismo hacen aún más transparente la promesa del verdadero destino de la vida ¿y cuál es el verdadero destino de la vida? un lugar en la mesa con Dios, en el mundo de Dios.

Sería interesante ver si en las iglesias locales existe alguna referencia específica destinada a revitalizar este ministerio especial de espera en el Señor, es un ministerio, el ministerio de la espera en el Señor fomentando los carismas individuales y las cualidades comunitarias de la persona anciana.

Una vejez que se consume en el abatimiento por las oportunidades perdidas trae consigo el abatimiento para uno mismo y para todos. En cambio, la vejez vivida con dulzura, vivida con respeto por la vida real disuelve definitivamente una comprensión errada acerca de una fuerza que debe bastarse a sí misma y a su propio éxito. Incluso disuelve el equívoco de una Iglesia que se adapta a la condición mundana, pensando así en gobernar definitivamente su perfección y realización.

Cuando nos liberamos de esta presunción, el tiempo de envejecimiento que Dios nos concede es ya en sí mismo una de esas obras “mayores” de las que habla Jesús. De hecho, es una obra que a Jesús no le fue dada para que la cumpliera: ¡Su muerte, Resurrección y ascensión al cielo la hicieron posible para nosotros! Recordemos que “el tiempo es superior al espacio”. Es la ley de la iniciación. Nuestra vida no está destinada a cerrarse sobre sí misma, en una ilusoria perfección terrenal, está destinada a ir más allá, a través del paso de la muerte, porque la muerte es un paso. En efecto, nuestro lugar firme, nuestro punto de llegada no está aquí, está junto al Señor, donde Él habita para siempre.

Aquí, en la tierra, comienza el proceso de nuestro “noviciado”, somos aprendices de la vida, que - en medio de mil dificultades- aprendemos a apreciar el don de Dios, honrando la responsabilidad de compartirlo y hacerlo fructificar para todos. El tiempo de vida en la tierra es la gracia de este paso.

La pretensión de detener el tiempo, de querer la eterna juventud, el bienestar ilimitado, el poder absoluto, no solo es imposible, sino que es delirante.

Nuestra existencia en la tierra es el momento de la iniciación a la vida, es vida, pero que te conduce hacia adelante a una vida más plena, una vida que solo en Dios encuentra su realización. Somos imperfectos desde el principio y seguimos siendo imperfectos hasta el final.

En el cumplimiento de la promesa de Dios, la relación se invierte: el espacio de Dios, que Jesús nos prepara con todo cuidado, es superior al tiempo de nuestra vida mortal. He aquí que la vejez acerca la esperanza de esta realización. La vejez conoce definitivamente el sentido del tiempo y las limitaciones del lugar en el que vivimos nuestra iniciación. La vejez es sabia por esto. Los ancianos son sabios por esto.

Por eso ella es creíble cuando nos invita a alegrarnos del paso del tiempo: no es una amenaza, es una promesa. La vejez es noble, no necesita maquillarse para mostrar la propia nobleza, quizá el maquillaje viene cuando falta nobleza. La vejez es creíble cuando nos invita a alegrarnos del paso del tiempo: pero el tiempo pasa, esto no es una amenaza, es una promesa. La vejez, que redescubre la profundidad de la mirada de fe, no es conservadora por naturaleza, como se dice. El mundo de Dios es un espacio infinito, sobre el que el paso del tiempo ya no tiene ningún peso.

Y fue precisamente en la Última Cena cuando Jesús se proyectó́ hacia esta meta, cuando dijo a sus discípulos: “Desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que lo vuelva a beber con ustedes en el reino de mi Padre" (Mt 26, 29). En nuestra predicación, el Paraíso suele estar justamente lleno de dicha, de luz, de amor. Quizá le falte un poco de vida. Jesús, en las parábolas, hablaba del Reino de Dios añadiéndole más vida. ¿No somos, acaso, capaces de esto? La vida que continúa.

Queridos hermanos y hermanas, la vejez, vivida en la espera del Señor, puede convertirse en el cumplimiento de la “apología” de la fe, que da razón de nuestra esperanza para todos (cf. 1 Pe 3,15) porque la vejez hace transparente la promesa de Jesús, que se proyecta hacia la Ciudad Santa de la que habla el libro del Apocalipsis (capítulos 21-22).

La vejez es la fase de la vida más adecuada para difundir la alegre noticia de que la vida es una iniciación para una realización definitiva. Los ancianos son una promesa, son un testimonio de promesa. Y lo mejor está por llegar. Lo mejor está por llegar. Es el mensaje del anciano, de la anciana creyente es: lo mejor está por llegar. ¡Que Dios nos conceda una vejez capaz de esto!

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Mons. Pedro Alberto Bustamante López, Obispo de Sicuani en la región andina del Perú, informó del fallecimiento de dos religiosas, un seminarista y un joven laico en un accidente de tránsito.

Los fallecidos son las hermanas Canonesas de la Cruz Sor Mercedes Rosalvina Tasayco Saravia y Sor Thalía Maritza Tuanama Córdova; Arnaldo Usca Capa, seminarista de teología, y el joven Álvaro Enzo Rojas Olivera.

El comunicado de la Diócesis de Sicuani señala que el accidente ocurrió alrededor de las 15:30 del lunes 8 de agosto.

Según informa ANDINA, el accidente ocurrió en la carretera que une Cusco y Sicuani, en el distrito de Quiquijana, en la provincia de Quispicanchi, en la región altoandina de Cusco.

Los fallecidos iban a bordo de una camioneta que chocó con un bus de servicio turístico. Las causas del fuerte choque aún se investigan.

La Policía Nacional informó que también resultaron heridos 15 turistas extranjeros que se encontraban en el bus, y que fueron llevados al Cusco para ser atendidos.

El comunicado de la Diócesis de Sicuani señala que Mons. Bustamante “como pastor de esta grey hace llegar sus condolencias a sus respectivas familias y comunidades de fe”.

“Al mismo tiempo nos invita a unirnos en comunión de oraciones por el eterno descanso de estos hermanos nuestros”, concluye.

En su cuenta de Facebook, la congregación de las Canonesas de la Cruz dieron gracias a Dios por “regalarnos el privilegio de tenerlas como hermanas” a las religiosas fallecidas.

“En medio de este dolor, miramos con esperanza la dicha y el gozo de su partida a la casa de nuestro Padre Celestial”, agregaron.

“Nuestra inmensa gratitud, respeto y cariño por la vida entregada en servicio, alegría y gran generosidad. Estamos más unidas en Cristo hasta la eternidad”, concluyeron.

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La Fundación Española de Abogados Cristianos ha ampliado la querella contra la concejal encargada del derribo y traslado de la Cruz del parque de Ribalta en Castellón (España) al considerar  a la empresa adjudicataria como “poco menos que empresa fantasma”.

El escrito de ampliación de querella contra la edil socialista Pilar Escuder presentado por la plataforma de juristas considera que cabe prevaricación “por omisión” en la actuación de la concejal debido a su posición de garante del proceso de adjudicación de las obras. 

A juicio de los juristas, la concejal habría pasado por alto la precaria situación jurídica de la empresa que fue elegida para realizar el derribo o traslado de la Cruz de Ribalta. Una investigación de Abogados Cristianos ha revelado que:

  • La sede social de la empresa “es ficticia”, pues está domiciliada en un espacio de coworking.
  • Hacienda también “está teniendo los mismos problemas para localizar a la empresa y su responsable”.
  • Se trata de una empresa con bajísima liquidez y con un “riesgo máximo” de impago. Según un informe aportado por los querellantes, el 94% de las empresas de su sector “registran menor probabilidad de impago”.
  • La empresa no posee experiencia en el sector, al haber sido constituida hace solo un año.
  • El objeto de la empresa es la “preparación de terrenos”. Sin embargo, en el objeto del contrato del ayuntamiento se habla de realizar “trabajos de demolición”. 

Por otro lado, el administrador de la empresa adjudicataria es titular de “otras muchas empresas”. Sin embargo “de ninguna de las empresas de las que aparece como administrador se conoce actividad social alguna desde su constitución salvo de una”. 

La única empresa con actividad “tiene serios problemas de todo tipo, legales, judiciales y económicos” de tal manera que “se encuentra inhabilitada para contratar con cualquier administración pública”. 

Debido a esto, Abogados Cristianos concluye que la empresa adjudicataria que considera “fantasma” “se ha creado con la intención de eludir el impedimento para contratar de la otra empresa”. 

La concejal está "eludiendo sus responsabilidades"

Presentados los hechos, sostenidos en cuatro informes y una grabación presentados por Abogados Cristianos, la ampliación de querella subraya que, por parte de la concejal socialista Pilar Escuder se habría producido “una evidente negligencia y una infracción del deber de cuidado”. 

A juicio de los juristas la concejal querellada “está eludiendo sus responsabilidades” como responsable de “supervisar todo el procedimiento de contratación y adjudicación”.

Como agravante de la acusación de prevaricación, Abogados Cristianos subraya que el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Castellón no ha contestado las alegaciones presentadas. 

La Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas establece que “la Administración está obligada a dictar resolución expresa y a notificarla en todos los procedimientos cualquiera que sea su forma de iniciación”.

Se da la circunstancia de que este martes 9 de agosto de 2022 concluye el plazo preceptivo de alegaciones. 

La Cruz del Parque de Ribalta

El equipo de gobierno formado por partidos de izquierdas tiene en su punto de mira la cruz del Parque de Ribalta que fue instalada en los años 40 bajo la leyenda, común en la época en honor a los “Caídos por Dios y por España”. Ya en el año 1979 se sustituyó la leyenda por la de “Las víctimas de la violencia”.

Tras la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica en 2007, muchos han sido los Ayuntamientos y administraciones públicas, incluido el Gobierno de la Nación, que han tratado de derribar cruces colocadas en lugares públicos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, incluida la más grande del mundo, en el Valle de los Caídos

En este caso, además, apoyados en la Ley de Memoria Democrática de la Comunidad Valenciana aprobada en 2017, bajo la consideración de la cruz como “vestigio del franquismo”.

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Este martes 9 de agosto se cumplen 77 años de la segunda bomba atómica arrojada por Estados Unidos a Japón, esta vez sobre Nagasaki, ciudad que ya entonces tenía una rica historia de mártires cristianos del siglo XVI y XVII.

El día del lanzamiento de “Fat Man” –nombre de la bomba–, la pequeña comunidad católica japonesa perdió en Nagasaki dos tercios de sus miembros.

Tras la destrucción de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el alto mando militar estadounidense liderado por el presidente Harry Truman, puso la mira sobre la ciudad de Kokura para forzar la rendición de Japón.

Sin embargo, el mal tiempo hizo que se cambiara por Nagasaki.

Nagasaki tenía unos 240 mil habitantes. Un error de cálculo de los estadounidenses hizo que la bomba no cayera en el centro de la ciudad, pero el efecto igual fue devastador y mató de manera inmediata a unas 75 mil personas.

En los días siguientes murió un número similar a causa de heridas y enfermedades ocasionadas por la radiación.

Historia de la comunidad católica en Nagasaki

Nagasaki fue desde el siglo XVI un centro importante del catolicismo en Japón, impulsado por los misioneros jesuitas y franciscanos.

La persecución contra católicos que vino casi de manera inmediata fue recordada en 2007 en el libro de las memorias del Cardenal Giacomo Biffi –fallecido en 2017–, donde expresa el fuerte impacto que tuvo para él la noticia de las bombas atómicas lanzadas sobre Japón en 1945.

"Ya había escuchado hablar de Nagasaki. La había encontrado repetidamente en el ‘Manual de historia de las misiones católicas’ de Giuseppe Schmidlin, tres volúmenes publicados en Milán en 1929. En Nagasaki desde el siglo XVI surgió la primera consistente comunidad católica del Japón”.

“En Nagasaki –señaló– el 5 de febrero 1597 habían dado la vida por Cristo treintaiséis mártires (seis misioneros franciscanos, tres jesuitas japoneses, veintiséis laicos), canonizados por Pío IX en 1862”.

Sin embargo, “cuando se retoma la persecución en el 1637 fueron asesinados hasta treinta y cinco mil cristianos. Después la joven comunidad vive, por decir así, en las catacumbas, separada del resto de la catolicidad y sin sacerdotes; pero no se extingue”.

Así, en 1865 “el Padre Petitjean descubre esta ‘Iglesia clandestina’, que se le dio a conocer después de haberse asegurado que él era célibe, que era devoto de María y que obedece al Papa de Roma; y así la vida sacramental puede retomarse regularmente”, continuó el Cardenal Biffi.

Casi veinte años después, en 1889 “se proclama en Japón la plena libertad religiosa, y todo reflorece”.

“El 15 de junio de 1891 es erigida canónicamente la diócesis de Nagasaki, que en el 1927 acoge como pastor a monseñor Hayasaka, que es el primer obispo japonés y es consagrado personalmente por Pío IX. Del Schmidlin venimos a saber que en el 1929 de 94.096 católicos nipones unos 63.698 son de Nagasaki”, agregó el Cardenal Biffi.

Es decir, que 16 años antes de la hecatombe atómica, vivían en Nagasaki un poco más de 63.000 fieles.

Así, luego de este breve resumen del catolicismo en esta ciudad, el Purpurado escribe:

“Podemos bien suponer que las bombas atómicas no hayan sido tiradas al azar. La pregunta es por lo tanto inevitable: ¿Cómo así se escogió para la segunda hecatombe, entre todas, precisamente la ciudad de Japón donde el catolicismo, aparte de tener la historia más gloriosa, estaba más difundido y afirmado?”.

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