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4 de febrero de 2023 / 3:01 p. m.

El Cardenal Wilfrid Fox Napier, Arzobispo Emérito de Durban (Sudáfrica) y una de las más importantes voces de la Iglesia católica en África, respondió con citas del Papa Francisco y de Benedicto XVI a las recientes propuestas del Cardenal Robert McElroy y a los insistentes llamados del sacerdote jesuita James Martin para cambiar la doctrina de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad.

En una respuesta a través de Twitter a una publicación del P. James Martin SJ, el Cardenal Napier escribió: “¿La suprema ironía de la década? Un mes después de su muerte, estas palabras de 1986 del entonces Cardenal Ratzinger advierten a los obispos que estén siempre alerta a 'aquellos programas que de hecho intentan ejercer una presión sobre la Iglesia para que cambie su doctrina, aunque a veces se niegue de palabra que sea así'”.

El Cardenal sudafricano se refirió de esta forma a la Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, firmada el 1 de octubre de 1986 por el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph Ratzinger, que años después se convertiría en el Papa Benedicto XVI.

La publicación del P. James Martin cita un artículo de los editores del semanario británico The Tablet, un periódico católico progresista, que argumenta sin cifras o referencias que “existe un sentimiento generalizado, no solo entre los católicos homosexuales, de que la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la homosexualidad es insatisfactoria”.

El texto del semanario británico añade que “el Papa Francisco parece pensar que sí, a juzgar por una entrevista que concedió recientemente”, en referencia a las declaraciones del Santo Padre para la agencia Associated Press, en la que aseguró que “ser homosexual no es un delito. Es una condición humana”.

Tras recordar la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica, que indica que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”, The Tablet cita al Cardenal británico benedictino Basil Hume, fallecido en 1999, diciendo que “la palabra 'desordenado' es dura en nuestro idioma inglés”.

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Para la revista británica, el “gran aporte” del Cardenal Hume “fue reconocer que muchas relaciones homosexuales son estables, profundas y amorosas, y prosiguió declarando que ‘el amor entre dos personas, sean del mismo sexo o de diferente sexo, debe atesorarse y respetarse’”.

Hume, fallecido a causa de un cáncer el 17 de junio de 1999, ha sido acusado de encubrir y no reportar a las autoridades los abusos sexuales del sacerdote Piers Grant-Ferris contra decenas de niños en el Ampleforth College, institución educativa bajo la guía de los benedictinos.

Además, el Cardenal Hume promovió como miembro del club intelectual Athenaeum de Londres a Jimmy Savile, fallecido presentador de la cadena BBC que fue un abusador sexual serial.

En el artículo de The Tablet publicado por el P. James Martin se indica asimismo que “el Cardenal Jean-Claude Hollerich de Luxemburgo, relator general del Sínodo sobre la sinodalidad y presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea, ha dicho: ‘El fundamento sociológico-científico de esta enseñanza ya no es correcto’”.

El Cardenal Napier citó luego otro fragmento de la carta del Cardenal Ratzinger sobre la homosexualidad: “Un estudio atento de las declaraciones públicas y de las actividades que promueven esos programas revela una calculada ambigüedad, a través de la cual buscan confundir a los pastores y a los fieles”.

“Presentan a veces, por ejemplo, la enseñanza del Magisterio, pero sólo como una fuente facultativa en orden a la formación de la conciencia, sin reconocer su peculiar autoridad”, continuó el Purpurado, citando al documento de 1986.

(El artículo continúa después)

A continuación, el Cardenal Napier señaló: “No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”.

El Purpurado destacó, además, que las citas que hizo se encuentran todas recopiladas en Amoris laetitia, la exhortación apostólica postsinodal del Papa Francisco publicada en 2016, tras los Sínodos sobre la familia de 2014 y 2015.

¿Quién es el Cardenal Napier?

El Cardenal Napier nació en el seno de una familia muy modesta el 8 de marzo de 1941 en Matatiele (Sudáfrica), uno de 13 hermanos. Como sacerdote y luego obispo, tuvo una participación en negociar acuerdos de paz durante el proceso de liberación y reconciliación de su país.

Jugó también un rol destacado defendiendo la doctrina de la Iglesia sobre la familia y el matrimonio en ambos Sínodos, y el Papa Francisco lo designó como uno de los presidentes delegados para el Sínodo de 2015.

El Purpurado expresó en una conferencia de prensa durante el Sínodo de 2015 que había temas que parecían ser “movidos en cierta dirección”.

“En ese sentido parecía que estaba en operación una particular ideología o agenda, como quieran llamarlo”, señaló.

Con palabras críticas para un documento de trabajo de 2014, el Purpurado advirtió que “ese documento ya decía cosas que yo sé solo fueron dichas en el Aula por dos o tres personas, a lo mucho; y fueron presentadas como si fueran las reflexiones del Sínodo”.

¿"Inclusión radical" LGBT?

Robert Walter McElroy, Obispo de San Diego (Estados Unidos) desde 2015 y creado Cardenal por el Papa Francisco en 2022, publicó un artículo en la revista jesuita America el 24 de enero, reflexionando sobre una “inclusión radical” para “las mujeres y hombres L.G.B.T.”, siglas de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

En su texto, el Purpurado estadounidense lamentó que “el efecto de la tradición de que todos los actos sexuales fuera del matrimonio constituyen un pecado objetivamente grave ha sido el de centrar la vida moral cristiana desproporcionadamente en la actividad sexual”. 

Para el Cardenal McElroy, “el corazón del discipulado cristiano es una relación con Dios Padre, Hijo y Espíritu arraigada en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La iglesia tiene una jerarquía de verdades que brotan de este kerygma fundamental”.

“La actividad sexual, aunque profunda, no se encuentra en el corazón de esta jerarquía. Sin embargo, en la práctica pastoral lo hemos colocado en el centro mismo de nuestras estructuras de exclusión de la Eucaristía. Esto debería cambiar”, dijo.

En una entrevista en un podcast de America, difundida el 3 de febrero, el Cardenal McElroy señaló que “estoy abogando por un cambio en nuestra teología pastoral” sobre el pecado en la vida sexual.

“Nuestras vidas sexuales tienen muchas áreas de pecaminosidad y no estoy cuestionando eso. Todo lo que digo es que en la vida moral cristiana, no representan automáticamente el pecado mortal. El pecado mortal en la enseñanza católica es un pecado tan grave que es objetivamente capaz de cortar nuestra relación con Dios. Eso es bastante severo. Lo que digo es que ese marco no encaja”, añadió.

Los argumentos de McElroy han suscitado numerosas críticas. La más importante de ellas hasta ahora ha sido la respuesta de Mons. Samuel Aquila, Arzobispo de Denver, reproducida en varios medios católicos y apoyada por otros obispos norteamericanos

En una respuesta reciente a un tuit del economista católico liberal de la Universidad jesuita de Fordham, Anthony Annett, sobre la postura del Cardenal McElroy, el Cardenal Napier cuestionó: “¿No es demasiado fácil usar frases como ‘muchos en la Iglesia’ o simplemente ‘la Iglesia’ cuando se enfrenta a un tema espinoso relacionado con la sexualidad, la justicia o la verdad? ¿Seguramente el ASUNTO (sic) es el enfoque, no las personas con las que se está relacionando?”.

Además de indicar que los actos homosexuales “son contrarios a la ley natural”, el Catecismo de la Iglesia Católica subraya que las personas que manifiestan esta inclinación “objetivamente desordenada” deben “ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza”.

“Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”, resalta.

La enseñanza de la Iglesia subraya respecto a los homosexuales que “estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.

“Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”, añade el Catecismo.

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4 de febrero de 2023 / 10:34 a. m.

Este sábado 4 de febrero, en su segundo día de visita en Sudán del Sur, el Papa Francisco mantuvo un encuentro con los desplazados internos del país. En su discurso, contó que “los veo a ustedes que tienen las manos vacías pero el corazón lleno de fe”, y los alentó a que se “puede nacer, como de la tierra desnuda, una semilla nueva que dará fruto”.

A continuación el discurso del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas: ¡buenas tardes!

Les agradezco sus oraciones, sus testimonios y sus cantos. He pensado mucho en ustedes, llevando en el corazón el deseo de encontrarlos, de mirarlos a los ojos, de darles la mano y abrazarlos. Finalmente estoy aquí, junto a los hermanos con los que comparto esta peregrinación de paz, para expresarles toda mi cercanía, todo mi afecto. Estoy con ustedes, sufro por ustedes y con ustedes.

Joseph, has puesto una pregunta decisiva: «¿Por qué estamos sufriendo en un campo para desplazados?». ¿Por qué? ¿Por qué tantos niños y jóvenes como tú están allí, en vez de ir a la escuela a estudiar o a un hermoso lugar al aire libre a jugar? Tú mismo nos has dado la respuesta, diciendo que es «por los conflictos que atraviesa actualmente el país». Es precisamente a causa de las devastaciones que produce la violencia humana, además de las que producen las inundaciones, que millones de hermanas y hermanos nuestros, como ustedes, entre los cuales muchísimas madres con sus hijos, tuvieron que dejar sus tierras y abandonar sus aldeas, sus casas. Lamentablemente en este país martirizado ser desplazado o refugiado se ha convertido en una experiencia normal y colectiva.

Renuevo, por tanto, con todas las fuerzas, el más apremiante llamamiento a que cese todo conflicto, a retomar seriamente el proceso de paz para que finalicen las agresiones y la gente pueda volver a vivir de manera digna. Sólo con la paz, la estabilidad y la justicia podrá haber desarrollo y reintegración social. Pero no podemos esperar más. Un gran número de niños nacidos en estos años sólo ha conocido la realidad de los campos para desplazados, olvidando el ambiente del hogar, perdiendo el vínculo con la propia tierra de origen, con las raíces, con las tradiciones.

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No puede haber futuro en los campos para desplazados. Se necesita, precisamente como pedías tú, Johnson, que todos los jóvenes como tú tengan la posibilidad de ir a la escuela y también el espacio para jugar al fútbol. Es necesario crecer como sociedad abierta, mezclándose, formando un único pueblo atravesando los desafíos de la integración, también aprendiendo las lenguas habladas en todo el país y no sólo en la propia etnia. Es necesario abrazar el maravilloso riesgo de conocer y acoger a quienes son diferentes, para volver a encontrar la belleza de una fraternidad reconciliada y experimentar la aventura impagable de construir libremente el propio futuro junto al de toda la comunidad. Es absolutamente necesario evitar la marginalización de grupos y la segregación de seres humanos. Pero para satisfacer todas estas necesidades se necesita paz. Y la ayuda de muchos, de todos.

Por eso quisiera agradecer a la vicerepresentante especial Sara Beysolow Nyanti el habernos dicho que hoy es la ocasión para que todos vean lo que está sucediendo en este país desde hace años. Aquí, en efecto, perdura la mayor crisis de refugiados del continente, con al menos cuatro millones de hijos de esta tierra que han sido desplazados; con inseguridad alimentaria y malnutrición que afectan a dos tercios de la población; y con las previsiones que hablan de una tragedia humanitaria que puede empeorar aún más en el transcurso del año. Pero, sobre todo, quisiera agradecerle porque, tanto usted como muchas otras personas, no se detuvieron a estudiar la situación, sino que se pusieron manos a la obra. Usted, señora, recorrió el país, miró a los ojos a las madres siendo testigo del dolor que experimentan por la situación de sus hijos. Me conmovió cuando afirmó que, a pesar de todo lo que sufren, la sonrisa y la esperanza nunca se apagaron en sus rostros.

Y comparto cuanto ha dicho sobre ellas: las madres, las mujeres son la clave para transformar el país. Si reciben las oportunidades adecuadas, por medio de su laboriosidad y su actitud de proteger la vida, tendrán la capacidad de cambiar el rostro de Sudán del Sur y de proporcionarle un desarrollo sereno y cohesionado. Pero, les ruego, ruego a todos los habitantes de estas tierras: que la mujer sea protegida, respetada, valorada y honrada. Por favor, protejan, respeten, valoren y honren a cada mujer, niña, adolescente, joven, adulta, madre, abuela. Si no, no habrá futuro.

Y ahora, hermanos y hermanas, los sigo mirando, veo sus ojos cansados pero luminosos, que no han perdido la esperanza; sus labios que no han perdido la fuerza de rezar y de cantar; los veo a ustedes que tienen las manos vacías pero el corazón lleno de fe; a ustedes que llevan dentro un pasado marcado por el dolor, pero no dejan de soñar con un futuro mejor. Nosotros hoy, encontrándonos con ustedes, quisiéramos dar alas a vuestra esperanza. Lo creemos, creemos que ahora, también en los campos para desplazados, donde, lamentablemente, la situación del país los obliga a estar, puede nacer, como de la tierra desnuda, una semilla nueva que dará fruto.

Quisiera decirles que ustedes son la semilla de un nuevo Sudán del Sur, la semilla para un crecimiento fértil y lozano del país; ustedes, de las distintas etnias, ustedes que han sufrido y están sufriendo, pero que no quieren responder al mal con otro mal. Ustedes, que eligen desde ahora la fraternidad y el perdón, están cultivando un mañana mejor. Un mañana que nace hoy, allí donde están, de la capacidad de colaborar, de tejer tramas de comunión e itinerarios de reconciliación con quienes, aun siendo de diferentes etnias y procedencias, viven junto a ustedes. Sean ustedes semillas de esperanza, en las que ya se percibe el árbol que un día, esperemos cercano, dará fruto. Sí, ustedes serán los árboles que absorberán la contaminación de años de violencia y restituirán el oxígeno de la fraternidad. Es verdad, ahora están “plantados” donde no quieren, pero precisamente en esta situación de sufrimiento y precariedad pueden tender la mano al que está a su lado y experimentar que están enraizados en la misma humanidad; de ahí es necesario recomenzar para redescubrirse hermanos y hermanas, hijos en la tierra del Dios del cielo, Padre de todos.

Queridos hermanos y hermanas, lo que nos recuerda que una planta nace de una semilla son las raíces. Es hermoso que aquí la gente les dé tanta importancia a sus raíces. He leído que en estas tierras “las raíces nunca se olvidan”, porque “los antepasados nos recuerdan quiénes somos y cuál debe ser nuestro camino. Sin ellos estamos perdidos, temerosos y sin brújula. Sin pasado no hay futuro” (cf. C.CARLASSARE, La capanna di Padre Carlo. Comboniano tra i Nuer, 2020, 65). En Sudán del Sur los jóvenes crecen atesorando los relatos de los ancianos y, si bien la narrativa de estos años estuvo caracterizada por la violencia, es posible, más aún, es necesario inaugurar una nueva a partir de ustedes: una nueva narrativa del encuentro, donde lo que se ha sufrido no se olvide, sino que esté habitado por la luz de la fraternidad; una narrativa que ponga en el centro no sólo el dramatismo de la crónica, sino el deseo ardiente de la paz. Sean ustedes, jóvenes de etnias diferentes, las primeras páginas de esta narrativa. Aunque los conflictos, la violencia y los odios hayan arrancado los buenos recuerdos de las primeras páginas de la vida de esta República, sean ustedes los que vuelvan a escribir la historia de paz. Yo les agradezco su fortaleza de ánimo y todos sus gestos de bien, que son tan agradables a Dios y hacen valioso cada día que viven.

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También quisiera dirigir una palabra agradecida a quienes los ayudan, a menudo en condiciones no sólo difíciles, sino de emergencia. Gracias a las comunidades eclesiales por sus obras, las cuales merecen ser sostenidas; a los misioneros, a las organizaciones humanitarias e internacionales, en particular a las Naciones Unidas por el gran trabajo que realizan. Ciertamente, un país no puede sobrevivir con ayudas externas, sobre todo teniendo un territorio tan rico de recursos; pero ahora dichas ayudas son extremadamente necesarias. Quisiera también honrar a los numerosos trabajadores humanitarios que han perdido la vida, así como exhortar a que se respeten las personas que ayudan y las estructuras de apoyo a la población, que no pueden ser objeto de asaltos y vandalismo. Junto a las ayudas urgentes, creo que es muy importante, en perspectiva de futuro, acompañar a la población en la vía del desarrollo, por ejemplo, ayudándola a adquirir técnicas actualizadas para la agricultura y la ganadería, de manera que se facilite un crecimiento más autónomo. Les pido a todos, con el corazón en la mano: ayudemos a Sudán del Sur, no dejemos sola a su población, que tanto ha sufrido y sigue sufriendo.

Por último, deseo dirigir un recuerdo a los numerosos refugiados sursudaneses que están fuera del país y a cuantos no pueden regresar porque su territorio está ocupado. Estoy cerca de ellos y espero que puedan volver a ser protagonistas del futuro de su tierra, contribuyendo a su desarrollo de manera constructiva y pacífica. Nyakuor Rebecca, me has pedido una bendición especial para los niños de Sudán del Sur precisamente para que puedan crecer todos juntos en la paz. La bendición será realmente especial, porque la daré junto con mis hermanos Justin e Iain. Que, con ella, les llegue la bendición de tantos hermanos y hermanas cristianos en el mundo, que los abrazan y alientan sabiendo que en ustedes, en su fe, en su fuerza interior, en sus sueños de paz resplandece toda la belleza del ser humano.

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4 de febrero de 2023 / 3:22 a. m.

Al continuar con su viaje apostólico en África, el Papa Francisco explicó a obispos, sacerdotes, seminaristas, consagrados y consagradas “qué significa ser ministros de Dios en una historia marcada por la guerra, el odio, la violencia y la pobreza”.

“Les deseo, queridos hermanos y hermanas, que sean siempre pastores y testigos generosos, cuyas armas son solo la oración y la caridad, que se dejan sorprender dócilmente por la gracia de Dios y son instrumentos de salvación para los demás; profetas de cercanía que acompañan al pueblo, intercesores con los brazos alzados”, dijo el Papa este 4 de febrero en la Catedral de Santa Teresa en Yuba, Sudán del Sur.

En su discurso, el Papa Francisco recordó el retiro espiritual en 2019 en el que líderes políticos fueron invitados al Vaticano “para que, por medio de la oración, acogieran en sus corazones la firme resolución de trabajar por la reconciliación y la fraternidad en el país”.

En aquella ocasión, el Santo Padre se arrodilló y besó los pies de algunos de ellos para solicitarles trabajar a favor de la paz.

Luego, el Papa Francisco evocó la historia de liberación y salvación de Moisés, para compartir algunos consejos concretos para la actividad pastoral de la Iglesia.

En primer lugar, el Santo Padre señaló que “nuestra obra viene de Dios. Él es el Señor y nosotros estamos llamados a ser dóciles instrumentos en sus manos” y advirtió el peligro de pensar que “nosotros somos el centro, que podemos confiar -si no en teoría, al menos en la práctica- casi exclusivamente en nuestras propias habilidades”.

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En esta línea, el Papa lamentó cuando “como Iglesia, pensamos dar respuestas a los sufrimientos y a las necesidades del pueblo con instrumentos humanos, como el dinero, la astucia, el poder”.

De este modo, el Santo Padre alentó a “acercarnos a Dios con asombro y humildad, dejarnos atraer y orientar por Él; para que confiemos en su Palabra antes de usar nuestras palabras, para que acojamos con mansedumbre su iniciativa antes de centrarnos en nuestros proyectos personales y eclesiales; pues la primacía no es nuestra, sino de Dios”.

“Ante el Buen Pastor, comprendemos que no somos los jefes de una tribu, sino pastores compasivos y misericordiosos; que no somos los dueños del pueblo, sino siervos que se inclinan a lavar los pies de los hermanos y las hermanas; que no somos una organización mundana que administra bienes terrenos, sino la comunidad de los hijos de Dios”, indicó.

En este sentido, el Papa subrayó que “nuestro primer deber no es el de ser una Iglesia perfectamente organizada, sino una Iglesia que, en nombre de Cristo, está en medio de la vida dolorosa del pueblo y se ensucia las manos por la gente”.

Para ello, el Santo Padre pidió permanecer en comunión, cultivar “el respeto recíproco, la cercanía, la colaboración concreta”.

“Tratemos de vencer entre nosotros la tentación del individualismo, de los intereses de parte. Es muy triste cuando los pastores no son capaces de comunión, ni logran colaborar entre ellos, ¡incluso se ignoran!”, afirmó,

(El artículo continúa después)

Además, el Papa aconsejó “alzar la voz contra la injusticia y la prevaricación, que aplastan a la gente” con la violencia, así como también “alentar, ayudar, acompañar a las personas” a seguir adelante recordándoles que “Dios es fiel a sus promesas”.

“Queridos hermanos y hermanas, estas manos proféticas, extendidas y alzadas cuestan trabajo. Ser profetas, acompañantes, intercesores, mostrar con la vida el misterio de la cercanía de Dios a su Pueblo puede requerir dar la propia vida”, reconoció

De este modo, lamentó que muchos sacerdotes, religiosas y religiosos han sido “víctimas de agresiones y atentados donde perdieron la vida” y explicó que “su existencia la ofrecieron por la causa del Evangelio y su cercanía a los hermanos y hermanas nos dejan un testimonio maravilloso que nos invita a proseguir su camino”.

En ese momento, el Santo Padre pidió recordar en silencio "a los hermanos y hermanas que han perdido su vida en el ministerio pastoral".

Finalmente, el Papa recordó el testimonio de San Daniel Comboni que “con sus hermanos misioneros realizó en esta tierra una gran labor evangelizadora. Él decía que el misionero debía estar dispuesto a todo por Cristo y por el Evangelio, y que se necesitaban almas audaces y generosas que supieran sufrir y morir por África”.

Por ello, el Santo Padre agradeció por todo lo que hacen “en medio de tantas pruebas y fatigas” y concluyó “gracias, en nombre de toda la Iglesia, por su entrega, su valentía, sus sacrificios y su paciencia”.

Por último, el Papa Francisco impartió la bendición en inglés. Saludó a cada uno de los obispos y permaneció varios minutos conversando con ellos.

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4 de febrero de 2023 / 12:01 a. m.

Cada 4 de febrero la Iglesia recuerda a Santa Catalina de Ricci, dominica italiana que recibió los estigmas de Cristo. Catalina es una de las más importantes místicas del siglo XVI, conocida por los milagros que obró en vida y por haber sido parte de la renovación espiritual de la Iglesia Católica en tiempos de la reforma decretada por el Concilio de Trento.

La Pasión de Cristo

Alessandra Lucrezia Romola de Ricci -nombre de pila de Catalina- nació en Florencia el 23 de abril de 1522. Sus padres, Pier Francesco de Ricci y Caterina Bonza, formaban parte de las familias acaudaladas de la ciudad. Entre los seis y siete años, Catalina inició su formación, a cargo de las monjas del monasterio benedictino de Monticelli -cuya abadesa era su tía, Luisa de Ricci-.

Desde pequeña Catalina se mostró como una persona de gran devoción, especialmente tocada por el misterio de la Pasión de Cristo. A los doce años, en 1534, permaneció unos días con las hermanas del convento de San Vicente en Prato, localidad cercana a Florencia. Allí quedó impactada por el estilo de vida de estricta observancia que se vivía.

En 1535 pidió ser admitida en dicha comunidad y recibió el hábito de manos de su tío, Timoteo de Ricci, confesor del monasterio. San Vicente (Prato, Toscana) era un convento de clausura habitado por religiosas pertenecientes a la Tercera Orden de Santo Domingo. Al año siguiente profesó los votos solemnes. Allí cambió el nombre de Alessandra por el de Catalina, en honor a su santa patrona, Santa Catalina de Siena.

Mística y administradora

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Los años del noviciado fueron especialmente difíciles para Catalina. Durante este periodo se acentuaron los arrebatos místicos, muchas veces en el tiempo regular de oración o del servicio doméstico, por lo que surgieron sospechas sobre su idoneidad para la vida religiosa.

Sus hermanas creían que andaba con descuido o se quedaba dormida en el coro, cuando en realidad estaba en éxtasis. Gracias a Dios, su sencillez y dedicación a la oración contribuyeron a que la jovencita persevere y sus hermanas la comprendan.

Para cuando cumplió los 30 años, Catalina ya se desempeñaba como superiora de la comunidad, cargo que ocupó hasta el final de sus días. Siendo mujer de profunda oración, también fue una gran administradora.

Esta etapa de su vida estuvo marcada por las visiones y encuentros místicos. Catalina sostuvo en sus brazos a Jesús Niño, que se le aparecía y recibía sus cuidados. En otras oportunidades Jesús se le presentaba como adulto y permitía que lo acompañase en los distintos momentos de su Pasión. A Catalina también le fue revelado el dolor que tuvo la Virgen María mientras acompañaba a su Hijo moribundo.

Dios le concedió estas gracias extraordinarias para provecho de su alma y de quienes, a través suyo, también querían conocer y amar más a Cristo sufriente.

Compartiendo los dolores de Cristo y su Madre

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El anhelo afectivo por acercarse al misterio de la Pasión del Señor la hizo sangrar espontáneamente y llevar los estigmas. En momentos de oración profunda aparecía en uno de sus dedos un anillo de coral como signo de su matrimonio espiritual con Cristo.

San Felipe Neri, que mantuvo correspondencia con la santa por años, dio testimonio de que ella se le apareció, cuando a ambos los separaban miles de kilómetros.

Santa Catalina de Ricci vivió una época de grandes santos y de profunda renovación. Entre sus contemporáneos se encuentran, además de San Felipe Neri, San Carlos Borromeo y Santa Maria Magdalena de Pazzi.

Falleció el 2 de febrero de 1590 después de una larga y dolorosa enfermedad, a la edad de 68 años. Fue beatificada en 1732 por el Papa Clemente XII y canonizada por el Papa Benedicto XIV en 1746.

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3 de febrero de 2023 / 4:50 a. m.

La visita del Papa Francisco a República Democrática del Congo ha llegado a su fin. Tras la ceremonia de despedida, el Santo Padre puso rumbo a Sudán del Sur, el segundo país que visitará en su Viaje Apostólico a África. 

A las 10:49 horas (hora local), el avión que traslada al Papa Francisco despegó del aeropuerto internacional “Ndjili” de Kinsasa con destino a Yuba, la capital de Sudán del Sur. 

El Papa Francisco llegó hasta el avión en silla de ruedas acompañado del presidente de la República Democrática del Congo y otras autoridades.

En la segunda parada de su 40° viaje papal, el Pontífice irá acompañado por el Arzobispo de Canterbury, Mons. Justin Welby, y por el Moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia. 

El Papa Francisco estará en Sudán del Sur hasta el domingo 5 de febrero, cuando regresará a Roma. 

Tras su llegada a este país africano azotado por la guerra, habrá una ceremonia de bienvenida y el Santo Padre hará la tradicional visita de cortesía al Presidente de la República en el Palacio Presidencial. 

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Más tarde, a las 16:15 horas (hora local), será recibido por los vicepresidentes del país antes de presidir un encuentro con las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático en el jardín del Palacio Presidencial. 

Su apretada agenda continuará al día siguiente, el sábado 4 de febrero, donde tiene previsto varios encuentros con obispos y sacerdotes del país, así como una reunión privada con un grupo de jesuitas y un encuentro con desplazados internos. 

El día concluirá con una oración ecuménica a las 18:00 horas (hora local) en el Mausoleo John Garang. 

El domingo 5 de febrero, el Papa Francisco regresará a Roma tras celebrar una Misa de despedida en el citado mausoleo a las 8:45 horas (hora local).

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3 de febrero de 2023 / 12:01 a. m.

San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia, muy conocido en su tiempo por haber obrado numerosas curaciones milagrosas. Fue médico y vivió como eremita incluso después de haber sido nombrado obispo, convirtiendo la cueva en la que vivía, ubicada en el bosque del monte Argeus, en su sede episcopal.

Cuenta la tradición que cierto día San Blas salvó a un niño que se había atragantado con una espina de pescado. De ahí la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta, 3 de febrero. Eso también le valió convertirse en patrono de los otorrinolaringólogos y de quienes padecen alguna afección a la garganta.

Otras historias refieren su amor por los animales, a quienes también curaba. De acuerdo a una antigua historia, animales enfermos o heridos se acercaban a su cueva en Argeus para que los cure. Estos, en retribución, no le hacían daño ni lo molestaban cuando oraba.

Los días de San Blas terminaron cuando Agrícola, gobernador de Capadocia, inició una de las últimas persecuciones contra los cristianos. Cuando un grupo de cazadores fue a buscar animales al bosque de Argeus para los juegos de la arena, encontraron a muchos de ellos agrupados fuera de la cueva de San Blas, probablemente buscando protección. El Santo se encontraba orando en ese momento y fue tomado prisionero.

Puesto en presencia de Agrícola, se le exigió con amenazas que reniegue de la fe, pero él rechazó la propuesta de plano. Inmediatamente fue enviado a prisión, donde permaneció algunos días predicando entre cautivos y condenados a muerte. En ese lugar, curó enfermos y bautizó a quienes querían hacerse cristianos.

De acuerdo a las Actas de San Blas, fue condenado a morir por ahogamiento pero, cuando fue arrojado a las aguas, el Santo empezó a caminar sobre estas, repitiendo el milagro que hizo Jesucristo. Entonces fue conducido al cadalso, torturado y, finalmente, decapitado. Murió, como mártir, el año 316 D. C, en tiempos del Emperador Licinio.

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San Blas es patrono de la República del Paraguay y se le cuenta entre los catorce santos auxiliadores de la Iglesia Católica.

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2 de febrero de 2023 / 3:59 p. m.

El P. Emmanuel Tropini, vicario de la parroquia Santa Rosa de Lima, en Villaguay (Argentina), se unió a más de cien fieles en una gran demostración de amor a la Virgen María: el cruce a pie de la Cordillera de los Andes en peregrinación.

Con el lema “Peregrino de los Andes, levanta la mirada”, el recorrido comenzó el 16 de enero en la ciudad de Mendoza y, tras 415 kilómetros de caminata, llegó este jueves al Santuario de Bellavista (Chile), en la llamada “Cruzada de María”.

La iniciativa es coordinada por la juventud masculina del Movimiento de Schoenstatt, entre ellos sacerdotes y seminaristas. También participan jóvenes de Argentina, Paraguay, Brasil y Chile, así como un seminarista de México y otro de Suiza.

Al recordar en el portal Mirador Entre Ríos el paso ante el Cerro Aconcagua, el más alto de la cordillera, el sacerdote se refirió a “toda su maravillosa magnitud” y al paisaje, “que va quedando en cada uno de nosotros de manera inolvidable, sorprendiéndonos a cada paso por el mensaje de la creación”.

“Todo esto nos revela la importancia de conocer nuestro país a través de sus bellezas y desde la fe”, afirmó el presbítero. “Este desafío de la peregrinación y su recorrido también nos llenan el alma”.

La delegación estuvo conformada por 110 personas, que hicieron el recorrido “muy fortalecidos por la fe, las oraciones, y también el intercambio que este tipo de convocatorias propone en los lugares donde se realiza un descanso para tomar fuerzas y continuar”.

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“Es una experiencia muy enriquecedora desde el punto de vista espiritual y humano”, sostuvo.

“Es una gracia de Dios que debemos interpretarla como una oportunidad para pensar y repensar. Caminamos rodeados de lo imponente y la creación nos demuestra lo pequeños que somos”; reconoció.

“Sin embargo, debemos pensar cuánto podemos hacer cada uno, junto a los demás, para cambiar y generar una empatía que nos permita mirar con el deseo de ayudar para llevar la palabra del Creador a quienes se sienten desalentados en este mundo complejo”, señaló el P. Tropini.

En cuanto al lema, el sacerdote precisó que se trata de “levantar la mirada a las cosas celestiales, a las cosas de Dios, para no quedarnos solamente en las realidades terrenales sino con fe, esperanza e ideales. Algo que trabajamos mucho son los valores y aspiración a las grandes cosas de la vida. No conformarse con lo pequeño, sino luchar por las convicciones que están relacionadas con todo esto”.

Además de “lo reconfortante del paisaje”, el vicario parroquial valoró que estar en medio de las montañas “nos ubica para comprender que somos un pequeño punto en la gran creación”.

También se refirió a las dificultades del camino: “Vamos pasando por distintos momentos y circunstancias en que la caminata se hace muy dura, con un promedio de unos 25 kilómetros por día”, detalló.

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“Con el sol, las ampollas en los pies y algunos dolores se pone complicado e incluso incómodo”, agregó. “Hace mucho frío, sin nieve en el recorrido, pero sí en la parte alta de los cerros”.

El clima fue “de contagiante alegría”, aseguró, debido a la cantidad de jóvenes que “participan mucho en la oración, los cánticos y la Misa diaria”. 

“El clima es espiritual, pero también hacemos guitarreadas, y como hay chicos de otros países, se habla de fútbol y están presentes las costumbres de esos lugares, algunas que conocemos y otras que las vamos aprendiendo en el intercambio de cada día, en un clima de maravillosa comunión”, expresó.

En la última parada antes de llegar a Bellavista, el peregrino argentino Tomás Ugarte dio su testimonio en las redes sociales: “Estoy contando los kilómetros para llegar, empieza a latir fuerte el corazón, se empieza a sentir el Santuario de Bellavista, muy contento de que no queda nada”.

Por su parte, Vicente, un joven chileno, agradeció el cariño “muy grande” que han recibido durante estos días. “Agradecer a la Mater lo que ha sido esta cruzada y a encontrarnos con Jesús, con esta energía tremenda y amor por Dios que tenemos”.

El paraguayo Matías Estigarribia, por su parte, expresó: “Emocionados, felices de llegar después de mucho sufrimiento, con ganas de llegar y entregarle a la Mater todo el sacrificio y la entrega que hicimos durante estos días”.

Al alcanzar la puerta del Santuario, los “cruzados” cantaron e hicieron flamear las banderas de sus países.

Historia de la Cruzada de María

La peregrinación tiene su origen en un encuentro internacional de la Juventud Masculina del Movimiento de Schoenstatt, que se celebró en 1999 en Bellavista, Chile.

Como actividad previa al encuentro, se realizó una peregrinación a pie que partió desde el Santuario de Mendoza y cruzó la cordillera de los Andes a través del paso del Cristo Redentor.

El objetivo fue simbolizar la magnitud del acontecimiento que estaban por celebrar, con el sello particular de la Juventud Masculina, y recorriendo el camino que hicieron las tropas de los Generales José de San Martín y Bernardo O’Higgins para la independencia de sus naciones.

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