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CARACAS, 30 Ago. 17 / 10:50 am (ACI).- Siguiendo lo establecido por las normas que rigen a la Iglesia Católica, el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, presentó su renuncia al cargo al cumplir 75 años de edad el pasado 28 de agosto.

Ahora corresponde al Papa Francisco decidir cuándo acepta la renuncia del Cardenal Urosa, que ha sido presentada por haber llegado al límite de edad establecido por el derecho canónico para el cargo de obispo.

En un comunicado al respecto, el Arzobispado de Caracas señaló que “en diversos medios de comunicación y en las redes sociales se ha difundido la noticia de la renuncia del Cardenal Jorge Urosa Savino a su cargo de Arzobispo de Caracas que ha ejercido desde el 5 de noviembre de 2005. Este hecho es algo normal y obligatorio, en cumplimiento de una disposición legal eclesiástica”.

En ese sentido, el Arzobispado de Caracas cita el Código de Derecho Canónico que establece en el canon 401.1 que “al Obispo diocesano que haya cumplido 75 años de edad se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”.

“En cumplimiento fiel de esa norma el Cardenal Urosa, que cumplió 75 años ayer (el lunes) 28 de agosto, ha remitido ya su carta de renuncia al Santo Padre Francisco. El Papa resolverá lo que crea conveniente y dispondrá la realización de la necesaria consulta para el nombramiento del nuevo Arzobispo”, prosigue el comunicado

Finalmente, el comunicado precisa que el Cardenal Urosa “permanecerá en su cargo con todas sus atribuciones, deberes y derechos animando pastoralmente al pueblo caraqueño hasta cuando decida el Santo Padre”.

“La marcha, pues, de la Iglesia en Caracas sigue su curso normal y el Cardenal está ejerciendo gustosamente y en plenitud de facultades sus funciones de Arzobispo de Caracas”, concluye el comunicado.

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Etiquetas: Cardenal Jorge Urosa, Venezuela, Iglesia en Venezuela, Cardenal Urosa, Arquidiócesis de Caracas

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DENVER, 30 Ago. 17 / 09:15 am (ACI).- Culminada la primera fase de la visita de las reliquias del Santo Padre Pío de Pietrelcina por diversas ciudades de Estados Unidos en el mes de mayo, desde el 17 de septiembre se reiniciará la gira para que puedan ser veneradas en otras diócesis del país.  

La gira es auspiciada por The Saint Pio Foundation, en ocasión de los 130 años del nacimiento del Santo, y el 15° aniversario de su canonización, cuando fue elevado a los altares por San Juan Pablo II en junio de 2002.

Ese día, el Papa peregrino dijo en su homilía que “el Padre Pío fue generoso dispensador de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos a través de la acogida, de la dirección espiritual y especialmente de la administración del sacramento de la penitencia. También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes. El ministerio del confesonario, que constituye uno de los rasgos distintivos de su apostolado, atraía a multitudes innumerables de fieles al convento de San Giovanni Rotondo”.

Las donaciones que se recojan en esta gira serán utilizadas para construir el Vía Crucis en Pietrelcina donde el Padre Pío recibió los estigmas.

Las reliquias permanecerán en Estados Unidos hasta fines de septiembre. A continuación el cronograma y los lugares donde podrán ser veneradas:

Septiembre

  • El 17 y 18 de septiembre en la Catedral de San Patricio en la arquidiócesis de Nueva York.
  • El 20 de septiembre en la Catedral St. Joseph the Workman en la diócesis de La Crosse.
  • El 21 de septiembre en la Catedral of St. John the Evangelist en la arquidiócesis de Milwaukee.
  • El 22 y 23 de septiembre en la Basílica of St. John the Baptism en la diócesis de Bridgeport.
  • El 24 de septiembre en la St. Theresa Catholic Church, también en la diócesis de Bridgeport.
  • El 29 de septiembre en la Catedral de Mary of the Assumption en la diócesis de Saginaw.

Mayo

  • Los días 6, 7 y 8 de mayo en la Catedral of Saints Peter and Paul en la arquidiócesis de Filadelfia.
  • El 9 de mayo en la Catedral Saint Paul en la diócesis de Pittsburgh.
  • El 10 y 11 de mayo en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción en la arquidiócesis de Denver.
  • El 13 de mayo en la Catedral del Risen Christ en la diócesis de Lincoln.
  • El 18 y 19 de mayo en la St. Andrew Catholic Church en la arquidiócesis de Los Ángeles.
  • El 20 y 21 de mayo en la Saint Ann Catholic Church en la diócesis de Arlington.

Breve biografía

El Padre Pío nació en Pietrelcina, Italia el 25 de mayo de 1887. Su nombre era Francisco Forgione y tomó el nombre de Fray Pío de Pietrelcina en honor a San Pío V, cuando recibió el hábito franciscano capuchino.

A los cinco años se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús y durante su vida también pudo contemplar apariciones de la Virgen María.

Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1919. Años después recibió la gracia de los estigmas, las heridas de origen místico como las que tuvo el mismo Cristo.

Dios lo dotó de muchos otros dones como el discernimiento extraordinario que le permitió leer los corazones y las conciencias. Por ello los fieles acudían a confesarse con él.

El 9 de enero de 1940 animó a sus grandes amigos espirituales a fundar un hospital que se llamaría “Casa Alivio del Sufrimiento”, inaugurado el 5 de mayo de 1956 con la finalidad de curar a los enfermos en lo físico y espiritual.

Más información sobre la gira AQUÍ

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BUENOS AIRES, 30 Ago. 17 / 08:01 am (ACI).- En una reciente carta pastoral, el Obispo de San Luis en Argentina, Mons. Pedro Daniel Martínez Perea, explica que la exhortación apostólica del Papa Francisco Amoris laetitia no permite la comunión eucarística para los divorciados vueltos a casar.

En la carta pastoral titulada “Matrimonio, nuevas uniones y Eucaristía en el capítulo 8 de Amoris laetitia” (AL) y firmada el 29 de junio de 2017, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Obispo asegura que “una lectura serena y armónica de Amoris laetitia implica considerarla en el marco del criterio eclesial y hermenéutico” de la constitución dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.

“En este sentido y contexto, se puede concluir que la Exhortación Apostólica en ningún momento afirma que les sea moralmente lícito vivir more uxorio (convivencia con relaciones sexuales) a los fieles unidos en una nueva unión, permaneciendo válido un vínculo matrimonial anterior y que puedan recibir la Sagrada Comunión permaneciendo en ese estado de vida”.

Además, alerta el Prelado, “si así se entendiera, hipotéticamente, a mayor razón (por no tener un vínculo anterior) se seguiría que aquellos jóvenes cristianos que simplemente convivan en intimidad de modo estable podrían también recibir la Sagrada Comunión, permaneciendo en ese estado”.

En otras palabras, resalta Mons. Martínez, “la Exhortación Apostólica postsinodal, Amoris laetitia no ha cambiado al respecto ni la doctrina ni la disciplina eclesiástica, que se funda en aquélla. Es decir, los fieles unidos en una nueva unión, permaneciendo un vínculo matrimonial anterior válido con otra persona, podrían recibir la Sagrada Comunión, fuera de peligro de muerte, solo si se cumplen las condiciones previstas por la Iglesia para esos casos particulares”.

Nulidad matrimonial

El Obispo de San Luis propone también algunas perspectivas que se han de considerar ante unos esposos cuyo matrimonio podría ser nulo.

En una primera actitud, indica, se debe ayudar a los fieles “que se han separado para que hagan lo posible ante Dios de intentar reconciliarse, con actitud de perdón y así poder restablecer la vida matrimonial interrumpida”.

“En un segundo momento y considerando imposible tal reconciliación matrimonial –prosigue– en el camino de discernimiento pastoral si se cree que haya fundamentos para iniciar un proceso en vistas a una declaración de nulidad se pueden dar los pasos previstos por la Iglesia para ello”.

Al respecto, precisa el Obispo de San Luis, “es oportuno recordar que la declaración de la nulidad matrimonial no consiste en ‘anular un matrimonio válido’ sino en que se ha llegado a la certeza de que un determinado matrimonio que se creía válido nunca lo fue objetivamente, luego de un proceso jurídico que incluye una investigación en la verdad y la justicia según causales y motivos precisos objetivamente conformes con la ley divina, la natural y la  eclesiástica”.

Dos posibilidades

Mons. Martínez señala luego dos posibles escenarios con las parejas que han sometido su caso a revisión para verificar si es que su matrimonio es nulo y, por lo tanto, si pueden acceder a la Eucaristía.

La primera posibilidad es que “si al finalizar el proceso sobre la validez o no del matrimonio la Sentencia ‘del primer juez’ determinara la constancia de la nulidad del vínculo matrimonial, el matrimonio que en su momento se creía válido en realidad había sido nulo”.

“En esta situación los que convivían en una nueva unión luego de un camino espiritual apropiado, y si no existen otros impedimentos, podrán acercarse al sacramento de la reconciliación, contraer el sacramento del matrimonio, vivir como cónyuges y recibir la Santa Comunión”, explica.

La segunda posibilidad que plantea el Prelado se refiere a aquella en la que no existe nulidad y el vínculo permanece válido. En este caso, refiere, puede haber tres caminos en el acompañamiento espiritual que ha de brindarse a las parejas.

Un primer camino, dice, es invitar “a los fieles que conviven a tomar los caminos para la separación. Pues estarían viviendo de modo contrario a las enseñanzas del Evangelio. Y, por ello, si continuaran en ese estado de convivencia (more uxorio) permaneciendo el vínculo sacramental con otra persona estarían en estado objetivo de pecado”.

“Esta realidad de vida imposibilita la recepción de la Santa Comunión, excepto en peligro de muerte, pues contradice la ‘unión de amor entre Cristo y la Iglesia que se significa y se actualiza en la Eucaristía’”.

La segunda vía que propone el Prelado se refiere a los casos en que existan “condiciones objetivas” y “motivos serios” para que la pareja no se separe, como la educación de los hijos. En esas situaciones, señala, “la Iglesia, como madre de todos que busca la salvación de sus hijos, los invita a arrepentirse de ‘haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo’, que asuman ‘el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos’ y que estén dispuestos a vivir ‘una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio’”.

“Invitación de comprensión y acercamiento pastoral por la cual tales fieles podrían acercarse al sacramento de la reconciliación y recibir la absolución sacramental, que les abriría el camino, remoto scandalo, a recibir la Santa Comunión”, escribe el Obispo.

En el tercer camino que propone, Mons. Martínez resalta que “si realmente esta propuesta no es posible, si bien no puedan recibir la Santa Comunión, debemos acompañarlos y exhortarlos para que cultiven un estilo de vida cristiano, pues siguen perteneciendo a la Iglesia. Esta, como madre, tampoco los abandona sino que reza por ellos, los anima y no los considera necesariamente como ‘obstinados’, por vivir en ese estado contrario a las enseñanzas del Evangelio”.

El Prelado recuerda además la invitación de la Iglesia a las parejas divorciadas en nueva unión que viven more uxorio para que escuchen la Palabra de Dios, frecuenten la Misa, recen, incrementen las obras de caridad, eduquen cristianamente a los hijos y pidan cotidianamente la gracia de Dios; y sugiere a los fieles la posibilidad de adorar al Santísimo Sacramento en alguna de las doce capillas que su diócesis tiene para ello.

El Obispo de San Luis propone también que, en cualquiera de los tres caminos, el acompañamiento pastoral debe considerar que “ante estas dolorosas y nuevas situaciones, en las que pudieran encontrarse algunos fieles y que si bien no responderían ‘objetivamente a la propuesta general del Evangelio’ (AL n. 303) y a la ‘enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio’ (AL n. 292), el Santo Padre nos anima a una paternal dedicación pastoral, pues la Iglesia ‘se siente en el deber de buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia’ para conducirlas ‘a la fuente de salvación’.

El matrimonio es una alianza indisoluble

En sus apreciaciones finales, el Obispo de San Luis alienta a valorar la fidelidad matrimonial y resaltó que “la grandeza del matrimonio cristiano consiste en ser no solo un ‘pacto’ (pactus) entre un varón y una mujer según condiciones jurídicas determinadas (orden natural) sino sobre todo consiste en su profunda novedad como lo es la unión obrada por Dios entre un varón y una mujer en una ‘alianza’ (foedus) indisoluble de toda sus vidas que prefigura la unión entre Cristo y la Iglesia y que el hombre no puede separar (orden sobrenatural)”.

“El matrimonio cristiano, entonces, en su sentido más profundo es un misterio de gracia, una realidad teológica establecida por Dios mismo. Por ello, no puede ser considerado por los fieles como algo dejado a la sola libertad personal reduciéndolo a una mera entidad sociológica”, resalta.

El Prelado exhorta a pensar en la “cultura social durante la época del Imperio Romano, del mundo griego y del fenicio. Cultura que el Nuevo Testamento, especialmente las Cartas Católicas, la oponen al ideal cristiano por lo cual los Apóstoles con energía y caridad misericordiosa advertían a los fieles cristianos que no podían ni pensar (verdad especulativa) ni vivir (verdad práctica) como los paganos”.

“Recordemos que, ayer como hoy, sigue siendo una inmensa riqueza el amor fiel, auténtico, estable y fecundo. En ese sentido y movidos por una solícita caridad en la verdad, valoremos y animemos a los esposos cristianos que aún con dificultades o crisis las han superado con la gracia de Dios permaneciendo fieles con sacrificios y renuncias personales”, alienta.

El Obispo de San Luis destaca asimismo que “la familia cristiana fundada en el sacramento del matrimonio indisoluble (entre un varón y una mujer) es la célula de la sociedad tanto para el bien de la Iglesia como de la misma sociedad civil”.

Condiciones para recibir la Santa Comunión

En su carta pastoral, Mons. Martínez también recuerda las condiciones que la Iglesia establece para recibir la comunión eucarística adecuadamente:

- Tener fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

- Confesión sacramental (in re vel in voto) si fuera el caso; propósito de enmienda (evitar el pecado y las ocasiones). Es decir, recibirla en gracia de Dios, pues quien tenga conciencia de estar en pecado mortal “debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar”, como establece el Catecismo de la Iglesia Católica.

- Estar en ayunas una hora antes.

- Acercarse a recibirla con piedad y devoción.

Puede leer la carta pastoral completa del Obispo de San Luis AQUÍ.

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VATICANO, 30 Ago. 17 / 06:34 am (ACI).- En su catequesis pronunciada este miércoles en la Plaza de San Pedro durante la Audiencia General, el Papa Francisco señaló que para ser predicador de Jesús es más efectivo transmitir la fe con la alegría de la mirada que con las herramientas de la retórica.

“Uno se convierte en predicador de Jesús, no afinando las herramientas de la retórica, sino custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Muchos cristianos, muchos de nosotros, vemos que con los ojos se transmite la alegría de la fe”, subrayó el Santo Padre.

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera regresar sobre un tema importante: la relación entre la esperanza y la memoria, con particular referencia a la memoria de la vocación. Y tomo como ícono la llamada de los primeros discípulos de Jesús. En sus memorias se quedó tan marcada esta experiencia, que alguno registró incluso la hora: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1,39). El evangelista Juan narra el episodio como un nítido recuerdo de juventud, que se quedó intacto en su memoria de anciano: porque Juan escribió estas cosas cuando era anciano.

El encuentro había sucedió cerca del río Jordán, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos jóvenes galileos habían escogido al Bautista como guía espiritual. Un día llega Jesús, y se hizo bautizar en el río. Al día siguiente pasó de nuevo, y entonces el que bautizaba – es decir, Juan Bautista – dijo a dos de sus discípulos: «Este es el Cordero de Dios» (v. 36).

Y para estos dos fue la “centella”. Dejaron a su primer maestro y se pusieron en el seguimiento de Jesús. Por el camino, Él se gira hacia ellos y les plantea la pregunta decisiva:  «¿Qué quieren?» (v. 38). Jesús aparece en los Evangelio como un experto del corazón humano. En ese momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos.

De hecho, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los jóvenes que no buscan nada, no son jóvenes, son jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver jóvenes jubilados. Y Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que le suceden a lo largo del camino, se presenta como un “incendiario” de corazones.

De ahí ésta pregunta que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven se lleva dentro: “¿Qué cosa buscas?”. Hoy quisiera preguntarles a los jóvenes que están aquí en la Plaza y a aquellos que nos escuchan a través de los medios de comunicación: “¿Tú, que eres joven, qué cosa buscas? ¿Qué cosa buscas en tu corazón?”.

La vocación de Juan y de Andrés comienza así: es el inicio de una amistad con Jesús tan fuerte que impone una comunión de vida y de pasiones con Él. Los dos discípulos comienzan a estar con Jesús y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no regresan a casa tranquilos: tanto es así que sus respectivos hermanos – Simón y Santiago – son enseguida incluidos en el seguimiento. Fueron donde estaban ellos y les han dicho: “¡Hemos encontrado al Mesías, hemos encontrado a un gran profeta!”, dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los discípulos recordaran por siempre ese día que iluminó y orientó su juventud.

¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? Se puede descubrir de varios modos, pero esta página del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegría del encuentro con Jesús. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera inicia con un encuentro con Jesús que nos dona una alegría y una esperanza nueva; y nos conduce, incluso a través de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre más pleno, crece, ese encuentro, más grande, ese encuentro con Él y a la plenitud de la alegría.

El Señor no quiere hombres y mujeres que caminan detrás de Él de mala gana, sin tener en el corazón el viento de la felicidad. Ustedes, que están aquí en la Plaza, les pregunto – cada uno responda a sí mismo – ustedes, ¿tienen en el corazón el viento de la felicidad? Cada uno se pregunte: ¿Yo tengo dentro de mí, en el corazón, el viento de la felicidad? Jesús quiere personas que han experimentado que estar con Él nos da una felicidad inmensa, que se puede renovar cada día de la vida.

Un discípulo del Reino de Dios que no sea gozoso no evangeliza este mundo, es uno triste. Se convierte en predicador de Jesús no afinando las armas de la retórica: tú puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa. ¿Cómo se convierte en predicador de Jesús? Custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Vemos a tantos cristianos, incluso entre nosotros, que con los ojos te transmiten la alegría de la fe: con los ojos.

Por este motivo el cristiano – como la Virgen María – custodia la llama de su enamoramiento: enamorados de Jesús. Cierto, hay pruebas en la vida, existen momentos en los cuales se necesita ir adelante no obstante el frío y el viento contrario, no obstante tantas amarguras. Pero los cristianos conocen el camino que conduce a aquel sagrado fuego que los ha encendido una vez por siempre.

Y por favor, le pido: no escuchemos a personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda cínicamente no cultivar la esperanza en la vida; no confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ningún proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los “viejos” de corazón que sofocan la euforia juvenil. Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza.

Cultivemos en cambio, sanas utopías: Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad. Soñar en un mundo diferente. Y si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, recurriendo con esperanza a la memoria de los orígenes, a esas brazas que, tal vez después de una vida no tan buena, están escondidas bajo las cenizas del primer encuentro con Jesús.

Es esta pues, una dinámica fundamental de la vida cristiana: recordarse de Jesús. Pablo decía a su discípulo: “Recuérdate de Jesucristo” (2 Tim 2,8); este es el consejo del gran San Pablo: “Recuérdate de Jesucristo”. Recordarse de Jesús, del fuego de amor con el cual un día hemos concebido nuestra vida como un proyecto de bien, y a vivificar con esta llama nuestra esperanza. Gracias.

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VATICANO, 30 Ago. 17 / 04:58 am (ACI).- El Papa Francisco saludó a los miembros del equipo de fútbol brasileño Chapecoense, entre ellos a varios supervivientes del accidente de avión costó la vida a 70 personas el 28 de noviembre de 2016.

Los futbolistas, presentes en Roma para jugar un partido de fútbol amistoso contra la Asociación Deportiva Roma en el estadio olímpico de la capital italiana el próximo viernes 1 de septiembre, asistieron a la Audiencia General de este miércoles en la Plaza de San Pedro.

“Queridos peregrinos de lengua portuguesa, ¡sed bienvenidos! A todos os saludo, especialmente a los miembros de la Asociación Chapecoense de Fútbol”, fue el saludo del Papa a los futbolistas, con los que mantuvo un breve encuentro.

El Santo Padre conversó y abrazó a los integrantes del equipo, así como a algunos familiares que los acompañaban. De forma especial, el Papa ofreció palabras de consuelo y cercanía a tres jugadores supervivientes del accidente, y les impartió su bendición.

Como agradecimiento, los jugadores ofrecieron al Pontífice un balón de fútbol con los colores del equipo brasileño: blanco y verde.

En declaraciones recogidas por Radio Vaticana, el presidente del Chapecoense, David Plinio de Nes, señaló que “ha sido un día de gracia para todos nosotros. El Papa nos ha hecho sentir su amor desde el mismo momento del trágico accidente aéreo. En el momento más difícil de nuestra vida, su cercanía nos ha dado la fuerza para seguir adelante. Hoy el equipo está, poco a poco, recuperando de aquella herida. Hoy recibimos la bendición del Papa y por ello damos las gracias a Dios”. 

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Etiquetas: Vaticano, audiencia general, Papa Francisco, Chapecoense

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VATICANO, 30 Ago. 17 / 03:49 am (ACI).- El Papa Francisco, en su catequesis de la Audiencia General de este miércoles en el Vaticano, señaló que para convertirse en predicador de Jesús es más efectivo transmitir con la mirada la alegría de la fe, que dominar “las herramientas de la retórica “.

“Uno se convierte en predicador de Jesús, no afinando las herramientas de la retórica, sino custodiando en los ojos el brillo de la verdadera felicidad. Muchos cristianos, muchos de nosotros, vemos que con los ojos se transmite la alegría de la fe”, afirmó.

El Santo Padre explicó que para descubrir su vocación, el cristiano debe pensar en su primer encuentro con Jesús, ya que toda vocación, ya sea al matrimonio, a la vida consagrada o al sacerdocio “comienza con un encuentro con Jesús que nos da una alegría y una esperanza nueva”.

Esa primera alegría, “nos conduce, también por medio de pruebas y dificultades, a un encuentro siempre lleno de Él y de la plenitud de la alegría”.

El Santo Padre puso como ejemplo la experiencia de Juan y Andrés, los primeros discípulos de Jesús, que recordaron durante toda su vida la inmensa alegría que en ellos provocó su encuentro con el Señor a orillas del Jordán, mientras escuchaban la predicación de Juan Bautista.

La memoria de aquel primer encuentro permaneció tan viva en su memoria que el evangelista Juan, que cuando escribió el Evangelio era ya un hombre anciano, recordaba incluso la hora del momento en que conoció a Jesús: “Eran cerca de las cuatro de la tarde”. “El evangelista narra este episodio como un nítido recuerdo de juventud que permanecía intacto en su memoria de anciano”.

Francisco destacó cómo aquel primer encuentro, a orillas del Jordán donde Juan bautista bautizaba, generó una “chispa” en el corazón de Juan y Andrés, quienes dejaron al Bautista y comenzaron a seguir a Jesús. “Él se giró hacia ellos y les planteó la pregunta decisiva: ‘¿Qué buscáis?’”.

De esta manera, con esta sencilla pregunta, Jesús aparece “como un experto del corazón humano. En aquel momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos. En efecto, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los jóvenes que no buscan nada no son jóvenes, son jubilados, son jóvenes envejecidos antes de tiempo. ¡Qué triste ver a jóvenes jubilados!”.

“Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que se producen a lo largo del camino, aparece como un ‘incendiario’ del corazón. De ahí aquella pregunta que hace emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven lleva dentro: ‘¿Qué buscáis?’”.

El encuentro de Juan y Andrés con Jesús fue tan intenso que rápidamente se convierten en misioneros. “Cuando finaliza el encuentro no regresan a casa tranquilos. Es así como sus respectivos hermanos, Simón y Santiago, se involucran en las secuelas de aquel encuentro y comienzan también a seguirle”.

“Juan y Andrés fueron donde sus hermanos y les dijeron que habían encontrado al Mesías. Dan la noticia. Son misioneros de aquel encuentro. Fue un encuentro tan intenso, tan feliz que los discípulos recordarán para siempre aquel día que iluminó y orientó su juventud”.

Francisco animó a meditar sobre el fragmento del Evangelio en el que narra la vocación de esos primeros discípulos de Jesús. Subrayó la principal enseñanza que se desprende de ella: “El Señor no quiere hombres y mujeres que caminen tras Él miserablemente, sin tener en el corazón el viento de la alegría. Jesús quiere personas que hayan experimentado que estar con Él otorga una felicidad inmensa que se puede renovar cada día de la vida”.

“Un discípulo del Reino del Dios que no sea alegre no evangeliza este mundo. Es un triste”. Por ello advirtió contra los decepcionados e infelices: “¡No nos dejemos arrastrar por personas decepcionadas e infelices! No escuchemos a quien recomienda, cínicamente, no cultivar la esperanza en la vida. No confiemos en quien apaga el nacimiento de todo entusiasmo diciendo que ninguna empresa vale el sacrificio de toda una vida. No escuchemos a los viejos de corazón que sofocan la euforia juvenil”.

“Por el contrario, cultivemos la sana utopía. Dios quiere que seamos capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos pendientes de la realidad. Soñar un mundo diferente. Y si un sueño se apaga, volved a soñarlo de nuevo, volviendo con esperanza a la memoria de los orígenes”.

El Papa Francisco finalizó su catequesis indicando la dinámica fundamental de la vida cristiana: “acordarse de Jesús, del fuego del amor en el cual un día hemos concebido nuestra vida como un proyecto de bien, y reavivar con esa llama nuestra esperanza”.

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LIMA, 29 Ago. 17 / 10:01 pm (ACI).- El enviado especial del Papa Francisco para presidir las celebraciones por la clausura del Jubileo por los 400 años de la muerte de Santa Rosa de Lima, elevó sus oraciones para que la primera Santa de América ilumine y proteja al Perú.

En un video de saludo a los fieles peruanos, el Cardenal Raúl Vela Chiriboga, Arzobispo Emérito de Quito, hizo votos para que “Santa Rosa siga iluminando, protegiendo a quienes habitamos en Lima, Perú y América toda”.

El Purpurado expresó este deseo para que “unidos en el amor y la esperanza, dediquemos nuestra existencias hacia la consolidación de un reino querido por Dios, reino de paz, progreso y lealtad a nuestro compromiso de seguidores y discípulos del Señor”.

El Cardenal Vela será quien presida todos los eventos por la clausura del jubileo, cuyo acto central será la Misa solemne el miércoles 30 de agosto en la Plaza Mayor de Lima a las 10:00 a.m.

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Etiquetas: Perú, Santos, Santa Rosa de Lima, Cardenal Vela Chiriboga

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