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Lund, 31 Oct. 16 (ACI).- Uno de los principales actos del viaje del Papa Francisco a Suecia ha sido la oración ecuménica conjunta en la Catedral luterana de Lund. Allí, el Papa Francisco y Martin Junge, Secretario General de la Federación Mundial Luterana hablaron de la unidad de los cristianos.

A su llegada a la catedral, el Pontífice fue acogido por el Primado de la Iglesia de Suecia, el Arzobispo Antje Jackelèn, y por el Obispo católico de Estocolmo Mons. Andres Arborelius, con los cuales se dirigió hasta el altar central

En la procesión también participaron algunos miembros de la Federación Luterana Mundial. Después de algunos cantos y lecturas y del sermón del Secretario General de la Federación, el Rvdo. Martin Junge, el Papa pronunció su homilía.

“En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: ‘Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad’”, dijeron al comienzo del evento.

En la oración, ambos líderes también señalaron que “es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor”.

Martin Junge dijo en su sermón que “al ver a Jesucristo en medio nuestro, hemos comenzado a vernos de manera distinta”.

“Reconocemos que es muchísimo más lo que nos une, que lo que nos separa. Somos ramas de una misma vid. Somos uno en el Bautismo. Por eso estamos aquí entonces, en esta conmemoración conjunta”, afirmó.

El luterano señaló que la relación con la Iglesia Católica “es un camino prometedor, pero exigente, sin lugar a dudas. Transcurre en medio de tiempos de gran fragmentación y marcada tendencia al conflicto”. Sin embargo, “el camino al cual estamos llamados deberá sostenerse en diálogos aún más profundos”.

En su homilía, el Papa Francisco resaltó que “católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación”.

“Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica”.

En la homilía, el Santo Padre también afirmó “no podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros” y de la “oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros”.

“También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor”, resonó en la catedral luterana en Suecia.

El Papa dijo que la separación entre católicos y luteranos “ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones” pero “también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe”.

Por último, indicó que “los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros”.

“Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta”.

En definitiva, “Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia”.

Declaración conjunta

Al final de la oración ecuménica, el Papa Francisco y el luterano Martin Jung firmaron una declaración conjunta en la que exhortan “a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros”.

“En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad”.

Al concluir, volvieron a procesionar todos tras una gran cruz llevada por cuatro jóvenes y que representaba también el logotipo de la visita del Papa a Suecia.

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TEXTO: Homilía Papa Francisco en la oración ecuménica conjunta en Suecia https://t.co/tOvPxLRKRv

— ACI Prensa (@aciprensa) 31 de octubre de 2016

 

Lund, 31 Oct. 16 / 10:24 am (ACI).- Uno de los principales actos del viaje del Papa Francisco a Suecia ha sido la oración ecuménica conjunta en la Catedral luterana de Lund. Allí, el Papa Francisco y Martin Junge, Secretario General de la Federación Mundial Luterana hablaron de la unidad de los cristianos.

A su llegada a la catedral, el Pontífice fue acogido por el Primado de la Iglesia de Suecia, el Arzobispo Antje Jackelèn, y por el Obispo católico de Estocolmo Mons. Andres Arborelius, con los cuales se dirigió hasta el altar central

En la procesión también participaron algunos miembros de la Federación Luterana Mundial. Después de algunos cantos y lecturas y del sermón del Secretario General de la Federación, el Rvdo. Martin Junge, el Papa pronunció su homilía.

“En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: ‘Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad’”, dijeron al comienzo del evento.

En la oración, ambos líderes también señalaron que “es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor”.

Martin Junge dijo en su sermón que “al ver a Jesucristo en medio nuestro, hemos comenzado a vernos de manera distinta”.

“Reconocemos que es muchísimo más lo que nos une, que lo que nos separa. Somos ramas de una misma vid. Somos uno en el Bautismo. Por eso estamos aquí entonces, en esta conmemoración conjunta”, afirmó.

El luterano señaló que la relación con la Iglesia Católica “es un camino prometedor, pero exigente, sin lugar a dudas. Transcurre en medio de tiempos de gran fragmentación y marcada tendencia al conflicto”. Sin embargo, “el camino al cual estamos llamados deberá sostenerse en diálogos aún más profundos”.

En su homilía, el Papa Francisco resaltó que “católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación”.

“Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica”.

En la homilía, el Santo Padre también afirmó “no podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros” y de la “oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros”.

“También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor”, resonó en la catedral luterana en Suecia.

El Papa dijo que la separación entre católicos y luteranos “ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones” pero “también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe”.

Por último, indicó que “los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros”.

“Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta”.

En definitiva, “Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia”.

Declaración conjunta

Al final de la oración ecuménica, el Papa Francisco y el luterano Martin Jung firmaron una declaración conjunta en la que exhortan “a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros”.

“En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad”.

Al concluir, volvieron a procesionar todos tras una gran cruz llevada por cuatro jóvenes y que representaba también el logotipo de la visita del Papa a Suecia.

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Lund, 31 Oct. 16 / 09:27 am (ACI).- El Papa Francisco comenzó su visita de dos días a Suecia para conmemorar los 500 años de la reforma luterana en un viaje de marcado carácter ecuménico.

Uno de sus principales actos fue en la catedral luterana de Lund, donde los líderes de ambas Iglesias pronunciaron una oración conjunta.

"Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona", dijo Francisco en su homilía.

A continuación, el texto completo de la homilía del Papa:

«Permaneced en mí, y yo en vosotros» (Jn 15,4). Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera y nosotros los sarmientos; y que, como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto.

En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.

Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid (cf. v. 1), que la cuida y la poda para que dé más fruto (cf. v. 2). El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él (cf. v. 4). Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.

También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.

El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad» (Mensaje al cardenal Johannes Willebrands, Presidente del Secretariado para la Unidad de los cristianos, 31 octubre 1983). Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente» (COMISIÓN LUTERANO-CATÓLICO ROMANA SOBRE LA UNIDAD, Del conflicto a la comunión, 17 junio 2013, 16).

Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe. Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.

La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.

Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea» (Jn 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia». Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.

Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia.

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Malmö, 31 Oct. 16 / 08:59 am (ACI).- El Papa Francisco acudió al Palacio Real de Lund para saludar al rey Carlos XVI Gustavo de Suecia y a la reina Silvia, y agradecerles su acogida en el país nórdico.

A las 13 horas 50 minutos llegaron los reyes al Palacio, entre fuertes medidas de seguridad. Una multitud, que les esperaba a la entrada, les dedicó una fuerte ovación. Los monarcas se detuvieron brevemente para responder al saludo.

Unos minutos después llegó el Papa, protegido también por un fuerte dispositivo de seguridad. La gente congregada coreaba el nombre del Papa y cantaba himnos religiosos.

En el momento en el que el Papa descendió del vehículo comenzaron a escucharse gritos en español: “¡Esta es la juventud del Papa!” y “¡Viva el Papa!”. Acto seguido, entró en el Palacio para la audiencia privada con los monarcas suecos.

Según informó la Sala de Prensa de la Santa Sede, el Papa y los reyes de Suecia se intercambiaron regalos como símbolo de amistad.

El Santo Padre les entregó un grabado con la representación Misericordiae Vultus. Fue realizado por el maestro Patrizio Di Sciullo a partir de un diseño del maestro Pierluigi Isola.

En la parte superior aparecen representadas las siete basílicas romanas, donde los peregrinos acuden a obtener las gracias jubilares.

En la parte inferior de la impresión, figuran de forma alegórica las obras de misericordia, integradas en las construcciones arquitectónicas representadas en el dibujo.

Breve reseña de la monarquía en Suecia

Carlos XVI Gustavo es rey de Suecia desde septiembre de 1973. La monarquía sueca es una de las más antiguas de Europa, y extiende sus raíces en el siglo XI, en la Edad Media, aunque incluso tiene precedentes más antiguos.

En la actualidad, Suecia es una monarquía parlamentaria y constitucional, al igual que otras monarquías europeas como la española, la británica, la holandesa, la noruega, la danesa o la belga, donde la institución monárquica obtiene su legitimidad de unas instituciones democráticas sometidas a un parlamento fruto de elecciones libres.

Con la separación de la Iglesia de Suecia, en el año 1527, el Rey se convirtió en la cabeza de la Iglesia luterana sueca. Esta situación duró hasta el año 2000, en que Iglesia y Estado se separaron.

Sin embargo, en virtud de la Ley de Sucesión vigente en la actualidad, el rey de Suecia debe ser obligatoriamente de religión luterana.

Antes de acudir al Palacio Real, el Pontífice mantuvo un breve encuentro con el primer ministro sueco, Stefan Löfven, en la terminal del aeropuerto internacional de Malmö.

A las 14.30, en la catedral luterana de Lund, Francisco participa en una oración ecuménica conjunta. A las 16.40 en el estadio de la ciudad de Malmö, preside un evento ecuménico con católicos y luteranos, y un encuentro con diferentes delegaciones ecuménicas, durante el cual se realizará una oración por la paz en Siria.

Con este viaje, el Papa participa en los actos de conmemoración del 500 aniversario de la reforma luterana y de los 50 del comienzo del diálogo católico-luterano.

Se trata de una visita de alto contenido ecuménico que pretende acercar más a los fieles de ambas Iglesias y avanzar en el camino de la comunión de todos los cristianos.

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Malmö, 31 Oct. 16 (ACI).- El Papa Francisco ya se encuentra en Suecia para una visita de dos días con motivo de los 500 años de la reforma luterana y los 50 años de las relaciones entre esta confesión y la Iglesia Católica. Además, Francisco dedicará el día siguiente 1 de noviembre, Fiesta de Todos los Santos, a los católicos del país con los que celebrará una Misa.

Siga aquí en vivo el viaje del Papa Francisco a Suecia https://t.co/QH3dpHEkbD

— ACI Prensa (@aciprensa) 30 de octubre de 2016

El Pontífice salió esta mañana a las 8:30 horas de Roma a bordo de un avión de la compañía Alitalia, y llegó a la ciudad sueca de Malmö a las 11 horas local, después de 2 horas 40 minutos de viaje. Allí fue recibido oficialmente por las autoridades del país y a continuación mantuvo un encuentro privado con el primer ministro.

A bordo del avión, el Pontífice saludó a los periodistas y destacó la importancia del viaje: "buenos días a todos, les agradezco su compañía. Es un viaje importante porque es una visita muy eclesial en el campo del ecumenismo y vuestro trabajo ayudará mucho a entenderlo y a que la gente lo entienda bien".

Después tendrá una visita de cortesía a la familia real sueca en la Kungshuset de Lund y ya a las 14:30 horas del país tendrá lugar una Oración ecuménica conjunta en la catedral luterana de Lund. Los dos últimos actos del día serán el evento ecuménico en el Malmö Arena y el encuentro con las delegaciones ecuménicas en el mismo lugar. 

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Papa Francisco pide rezar por los frutos ecuménicos de su viaje a Suecia https://t.co/q3aNIpWWCZ

— ACI Prensa (@aciprensa) 30 de octubre de 2016

 

Malmö, 31 Oct. 16 (ACI).- A su llegada al aeropuerto internacional de Malmö a las 11:00 a.m., tras un vuelo de casi 3 horas de duración, el Papa Francisco saludó al Primer Ministro sueco, Stefan Löfven, quien le recibió, al pie de la escalera de la que bajó del avión y con honores de Jefe de Estado.

Luego de un breve intercambio de palabras de bienvenida y agradecimiento, una banda de música militar interpretó el himno pontificio y el himno del Reino de Suecia. Posteriormente, ambos mandatarios saludaron a las autoridades civiles y religiosas católicas y luteranas, y se dirigieron al interior de la terminal aeroportuaria para una audiencia privada.

Este viaje, con motivo de la conmemoración de los 500 años de la reforma y de los 50 años del diálogo entre católicos y luteranos, servirá también para lanzar un mensaje de esperanza a los católicos de los países escandinavos.

A las 14.30, en la catedral luterana de Lund, el Pontífice participará en una oración ecuménica conjunta. A las 16.40 en el estadio de la ciudad de Malmö, presidirá un evento ecuménico con católicos y luteranos, y un encuentro con diferentes delegaciones ecuménicas, durante el cual se realizará una oración por la paz en Siria.

La reforma luterana comenzó en el año 1517 en Alemania. El hecho que desató esta oleada de protesta religiosa que cuestionaba la legitimidad del Papado fue la publicación de las “95 tesis” de Martín Lutero en la puerta de la iglesia de la ciudad alemana de Wittenberg.

El gesto provocó la ruptura de la Iglesia Católica y de la comunidad cristiana, además de desatar una serie de guerras de religión que asolaron Europa durante siglos.

La Iglesia evangélica luterana de Suecia se separó de Roma en el año 1527, en el contexto de la reforma. Desde entonces, y hasta el año 2000, la Iglesia luterana estuvo unida al Estado sueco. Su cabeza era el Rey de Suecia. A partir de ese año, Iglesia y Estado se separaron.

El 31 de octubre de 1999, la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial realizaron una Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación. Esta declaración está considerada el paso ecuménico más importante que se ha dado desde la reforma.

Suecia tiene más de nueve millones de habitantes de los que sólo el 1,15 % se declara católico (113.000). El 64,2 % es luterano y existe también un importante porcentaje de población agnóstica o atea, además de cristianos ortodoxos, musulmanes y miembros de otras religiones.

En la única circunscripción eclesial existente en el país, la diócesis de Estocolmo, posee 45 parroquias y otros 22 centros pastorales. Ejercen su ministerio en esta diócesis 2 obispos, 53 sacerdotes diocesanos, 88 sacerdotes religiosos, 141 sacerdotes diocesanos, 32 diáconos permanentes, 32 religiosos y 235 religiosas.

Suecia, al igual que otros países nórdicos, está registrando un tímido pero consolidado proceso de vuelta a la religiosidad que está favoreciendo el regreso paulatino a la asistencia a los servicios dominicales, además de un pequeño crecimiento del número de católicos que se calcula entre 70 y 100 nuevos fieles, aproximadamente, cada año.

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Papa Francisco llega a Suecia para una nueva visita ecuménica https://t.co/rCBEdj491e

— ACI Prensa (@aciprensa) 31 de octubre de 2016

 

Malmö, 31 Oct. 16 / 06:33 am (ACI).- A su llegada al aeropuerto internacional de Malmö a las 11:00 a.m., tras un vuelo de casi 3 horas de duración, el Papa Francisco saludó al Primer Ministro sueco, Stefan Löfven, quien le recibió, al pie de la escalera de la que bajó del avión y con honores de Jefe de Estado.

Luego de un breve intercambio de palabras de bienvenida y agradecimiento, una banda de música militar interpretó el himno pontificio y el himno del Reino de Suecia. Posteriormente, ambos mandatarios saludaron a las autoridades civiles y religiosas católicas y luteranas, y se dirigieron al interior de la terminal aeroportuaria para una audiencia privada.

Este viaje, con motivo de la conmemoración de los 500 años de la reforma y de los 50 años del diálogo entre católicos y luteranos, servirá también para lanzar un mensaje de esperanza a los católicos de los países escandinavos.

A las 14.30, en la catedral luterana de Lund, el Pontífice participará en una oración ecuménica conjunta. A las 16.40 en el estadio de la ciudad de Malmö, presidirá un evento ecuménico con católicos y luteranos, y un encuentro con diferentes delegaciones ecuménicas, durante el cual se realizará una oración por la paz en Siria.

La reforma luterana comenzó en el año 1517 en Alemania. El hecho que desató esta oleada de protesta religiosa que cuestionaba la legitimidad del Papado fue la publicación de las “95 tesis” de Martín Lutero en la puerta de la iglesia de la ciudad alemana de Wittenberg.

El gesto provocó la ruptura de la Iglesia Católica y de la comunidad cristiana, además de desatar una serie de guerras de religión que asolaron Europa durante siglos.

La Iglesia evangélica luterana de Suecia se separó de Roma en el año 1527, en el contexto de la reforma. Desde entonces, y hasta el año 2000, la Iglesia luterana estuvo unida al Estado sueco. Su cabeza era el Rey de Suecia. A partir de ese año, Iglesia y Estado se separaron.

El 31 de octubre de 1999, la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial realizaron una Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación. Esta declaración está considerada el paso ecuménico más importante que se ha dado desde la reforma.

Suecia tiene más de nueve millones de habitantes de los que sólo el 1,15 % se declara católico (113.000). El 64,2 % es luterano y existe también un importante porcentaje de población agnóstica o atea, además de cristianos ortodoxos, musulmanes y miembros de otras religiones.

En la única circunscripción eclesial existente en el país, la diócesis de Estocolmo, posee 45 parroquias y otros 22 centros pastorales. Ejercen su ministerio en esta diócesis 2 obispos, 53 sacerdotes diocesanos, 88 sacerdotes religiosos, 141 sacerdotes diocesanos, 32 diáconos permanentes, 32 religiosos y 235 religiosas.

Suecia, al igual que otros países nórdicos, está registrando un tímido pero consolidado proceso de vuelta a la religiosidad que está favoreciendo el regreso paulatino a la asistencia a los servicios dominicales, además de un pequeño crecimiento del número de católicos que se calcula entre 70 y 100 nuevos fieles, aproximadamente, cada año.

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