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REDACCIÓN CENTRAL, 30 May. 16 (ACI).- “Yo no he hecho nada que no me haya sido ordenado por Dios o por sus ángeles”, dijo Santa Juana de Arco, joven campesina analfabeta que llegó a ser patrona de Francia con el poder de la oración y el amor a la Iglesia, aun cuando fue condenada a muerte.

Santa Juana de Arco nació en 1412 en Domrémy (actual Francia). Nunca aprendió a leer y escribir, pero recibía con frecuencia los sacramentos, atendía a los enfermos y era bondadosa con los peregrinos. En el pueblo todos la querían.

Por ese entonces Inglaterra invadió Francia. Las ciudades cayeron una tras otra y Carlos VII, o el “Delfín” francés, consideraba que todo estaba perdido.

Santa Juana a sus catorce años empieza a tener experiencias místicas y se le aparecen San Miguel Arcángel, Santa Catalina y Santa Margarita. Se le encomendó salvar Francia y fue enviada a hablar con Carlos VII.

Después de una serie de obstáculos, logró tener audiencia. El “Delfín” se disfrazó para desconcertar a la Santa, pero ella lo ubicó rápidamente. Más adelante Santa Juana partió con una expedición para salvar la ciudad de Orleáns portando un estandarte con los nombres de Jesús y de María y una imagen del Padre Eterno.

Después de arduos enfrentamientos, la ciudad fue recuperada y posteriormente se realizó la coronación de Carlos VII. Así Santa Juana terminó lo que se le había confiado y su carrera de triunfos militares.

Más adelante, ella siguió luchando, pero sin victorias, tuvo problemas en la realeza y fue apresada en el campo de batalla por los borgoñones, quienes la vendieron a los ingleses. Es acusada de hechicería y herejía y después de un juicio donde no tuvo defensa, se determinó que sus revelaciones habían sido diabólicas. La Universidad de París la acusó en términos violentos.

Santa Juana de Arco es entregada al ámbito secular como hereje renegada y llevada a la plaza del mercado de Rouen, donde fue quemada viva, mientras gritaba el nombre de Jesús y miraba a una cruz. Partió a la Casa del Padre el 30 de mayo de 1431 y con 19 años.

El Papa Calixto III nombró una comisión para que se examine de nuevo el caso y se “rehabilitó” plenamente a Juana de Arco. En 1920 fue canonizada por Benedicto XV.

Santa Juana fue una figura extraordinaria, su espada jamás se tiñó de sangre, nunca mató a nadie y durante las batallas se mantuvo orando sostenida de su estandarte. Siempre se sintió orgullosa de su virginidad.

Su firmeza en la Fe y la Iglesia hizo que la Universidad de París, que se arrogaba derecho de control sobre los asuntos pontificios y cuyos miembros apoyaron al último antipapa Félix V, se viera desacreditada por su participación en el proceso contra la Santa.

Asimismo, la separación de los reinos de Francia e Inglaterra preservó a Francia del cisma de Enrique VIII, junto con su iglesia anglicana, que se produjo tiempo después.

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LOS ÁNGELES, 29 May. 16 (ACI).- El Arzobispo de Los Ángeles en Estados Unidos, Mons. José Gómez, explicó que rezar el rosario es más que “pasar cuentas” y aseguró que este sacramental tiene una historia que contar en la vida de cada persona: “una historia de familia y de fe, una historia de amor a Jesús y a María”.

En su más reciente columna semanal titulada “‘Pasar nuestras cuentas’ y el significado de hacerlo”, Mons. Gómez aseguró que “si rezamos el Rosario todos los días, empezamos a ver nuestras vidas a la luz del plan de Dios para nosotros”.

“El Rosario es una clave para el crecimiento de nuestra amistad con Jesús y para nuestro seguimiento de Él como discípulos misioneros”, indicó.

El Prelado invitó a la gente a compartir sus historias de devoción al rosario a través de las redes sociales. Destacó el caso de una señora que regaló un rosario azul a su hija de 8 años enferma de cáncer y que llevó mientras estaba en tratamiento. Dos años después la niña logró recuperarse.

Mons. Gómez también compartió la historia del rosario que porta actualmente. Perteneció a su madre y ella “lo recibió el día en que fui ordenado sacerdote, en el Santuario de Nuestra Señora de Torre en España, hace casi 40 años. Mi ordenación fue un hermoso momento de mi vida y también de la vida de mi familia. Y mi madre rezó con este Rosario hasta poco antes de morir”.

El Arzobispo de Los Ángeles indicó que existe una similitud entre el Padre Nuestro y el Rosario porque es una “oración familiar que nos enseña todo el Evangelio. Es la oración que hacemos como hijos de Dios que están mirando la vida de Jesucristo a través de los ojos de su Madre, que también es nuestra madre”.

“Los misterios de nuestra vida se entretejen con los misterios de la vida de Jesús; desde las alegrías de su nacimiento y de su infancia escondida, pasando por la luz que proyectó en la Tierra con su predicación, por sus enseñanzas y curaciones de los enfermos, hasta los dolores de su sufrimiento y muerte y, finalmente, llegando a la gloria de la nueva creación que empieza con su resurrección”, señaló.

Puede leer la columna completa aquí: https://www.aciprensa.com/josegomez/pasar-nuestras-cuentas-y-el-significado-de-hacerlo/

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— ACI Prensa (@aciprensa) 6 de mayo de 2016

PARÍS, 29 May. 16 (ACI).- En las últimas semanas, los católicos en Francia y Bélgica -países blanco de atentados terroristas de ISIS- sufrieron dos incendios provocados en iglesias, la agresión a un sacerdote, la profanación de un sagrario y el hackeo de más de 100 sitios web católicos.

El P. Benoît Delabre informó que hace dos semanas un desconocido prendió fuego al altar de la iglesia de Madeleine en L´île, en Martigues, a unos 800 kilómetros al sur de París.

"El altar de La Madeleine es de mármol, lo que impidió que el fuego se propague. No me puedo imaginar lo que habría ocurrido en un altar de madera. Las consecuencias habrían sido trágicas”, expresó el P. Delabre al periódico La Provence.

También indicó que el 15 de mayo otro desconocido profanó el tabernáculo donde estaban las hostias consagradas en la iglesia de Jonquières en la misma región y el domingo pasado el P. Delabre fue agredido por un hombre al que sorprendió en la puerta de la iglesia “como si tratara de robar algo”.  

“Nosotros sabemos cuán graves son las agresiones contra los signos y las personas a causa de su fe. La fe católica, sus símbolos y los que la profesan merecen respeto como toda forma de expresión religiosa que no perturba el orden público”, manifestó el sacerdote.

Gaby Charroux, alcalde de Martigues manifestó en un comunicado que “los robos de todo tipo en las iglesias de Francia cada vez suceden con más frecuencia” y prometió que la policía frenará los ataques.

El periódico La Croix informó que en abril más de 100 sitios web de iglesias y congregaciones francesas fueron hackeadas por presuntos ciberyihadistas tunecinos que se hacen llamar Fallaga Team.

En Bélgica, el martes 24 de mayo por la tarde dos incendios dañaron considerablemente la iglesia de Mont-Sainte-Geneviève, que data del siglo XVI. El primero comenzó en la sacristía y cuando los bomberos lograron controlar el fuego se reportó otro en el techo del templo.

La policía de Hainaut, a 60 kilómetros al sudoeste de Bruselas, busca a los culpables.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 11 de enero de 2016

REDACCIÓN CENTRAL, 29 May. 16 (ACI).- Santa Úrsula Ledóchowska es una religiosa fundadora de la Congregación de las Religiosas Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante, así como de numerosos centros de educación y de enseñanza.

Una de las peculiaridades de esta santa fue su vínculo con la Compañía de Jesús. Como explicó el postulador de su causa de canonización, P. Paolo Molinari: “era hermana de Vladimiro Ledóchowski, que fue prepósito general de la Compañía hasta 1942, y hermana de María Teresa Ledóchowska (beatificada en 1975), fundadora del Sodalicio de San Pedro Claver para sostener las misiones en África. Tuvo también un tío que había sido cardenal”.

Santa Úrsula nació 17 de abril de 1865 en Loosdorf (Austria); se mudó a Cracovia (Polonia) en 1886 y entró en el convento de las Ursulinas.

Al hacer sus votos en 1889 tomó el nombre de María Úrsula de Jesús y se caracterizó por ser una gran educadora y por su sensibilidad ante las necesidades de los menos favorecidos. Cinco años después sería elegida superiora del convento.

Con la bendición del Papa Pío X, en 1907 partió acompañada de otra religiosa a realizar trabajo apostólico a Rusia, un país hostil hacia la Iglesia Católica. A pesar de las dificultades realizaron una intensa labor educativa y de formación religiosa, e incluso, se creó el noviciado de San Petersburgo donde Úrsula fue nombrada superiora.

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Úrsula tuvo que trasladar su comunidad primero a Suecia y luego a Dinamarca. Por otro lado, La Santa Sede le concedió el permiso para convertir su convento de Ursulinas en la congregación de Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante.

La congregación se desarrolló rápidamente. Nacieron comunidades de religiosas Ursulinas en Polonia y en otras regiones. En 1928 abrió en Roma la casa general y una pensión para muchachas pobres. Las Ursulinas comenzaron también a trabajar entre los pobres de los suburbios de la ciudad eterna. En 1930 se establecieron en Francia.

Santa Úrsula Ledóchowska falleció en Roma el 29 de mayo de 1939. Fue beatificada por el Papa San Juan Pablo II el 20 de junio de 1983 y canonizada por él mismo el 18 de mayo del 2003.

En la actualidad la Congregación cuenta con alrededor de 900 hermanas en 100 comunidades, en 12 países. Las hermanas desean seguir el camino radical del evangelio y del servicio fraterno, ante todo a los más necesitados.

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ROMA, 28 May. 16 (ACI).- En plena Segunda Guerra Mundial, Irene Bertoni tenía 18 años y descubrió el llamado de Dios a ser madre por vocación, adoptó dos niños abandonados y con la bendición de su obispo fundó junto al sacerdote Zeno Saltini la obra católica Nomadelfia.

Mamma Irene vivió plenamente su llamado y falleció el 15 de mayo pasado, solemnidad de Pentecostés, a los 93 años de edad: fue la madre adoptiva de 58 hijos y ejemplo para decenas de mujeres que siguieron su camino.

Irene falleció en la casa que le donó el Beato Pablo VI en los años ´60. Cientos de personas, incluyendo el Cardenal Ennio Antonelli, asistieron al funeral que se realizó en la comunidad de Nomadelfia, fundada en 1948 y que actualmente está conformada por más de 50 familias que acogen a niños abandonados como sus propios hijos.

San Juan Pablo II visitó esta comunidad en 1989 y elogió su estilo de vida porque le recordaba al de los primeros cristianos. También han recibido la bendición del Papa Francisco.

El Obispo de Grosseto, Italia, Mons. Rodolfo Cetoloni, llevó las condolencias del Papa Francisco y dijo que con Irene “nació una forma nueva y profética de maternidad, aquella de las madres de vocación, mujeres que durante su existencia se han hecho cargo de niños que no han tenido ningún otro afecto, y ellas los hicieron crecer y los convirtieron en hombres y mujeres cristianos”.

El Obispo de Grosseto añadió que la “primera madre de Nomadelfia” tomó en serio la llamada del Evangelio a la “fecundidad de la vida, que es de todos, y el respeto por cada existencia (…) de la que se hizo cargo amándola y cuidando a los más pequeños, que son definidos hoy por el Papa Francisco como los ‘descartados’ de una sociedad que continúa marginando y excluyendo”.

“Debemos agradecer a Irene y a todas las madres de vocación por este servicio que Nomadelfia ha generado y ofrecido a nuestro tiempo”, expresó.

El diario L’Avvenire de la Conferencia Episcopal Italiana publicó las palabras de Elisa Tirabassi, bisnieta adoptiva de Irene que indicó que la misión de la vida de “madre de Nomadelfia” siempre fue hacer el bien.

También recordó que la cocina de su bisabuela “había un olor a café y el ambiente era relajado, como un lugar donde reinaba la calma y se vivía en paz”. Indicó que Irene los esperaba hasta tarde a que regresaran de trabajar y que se desvivía por atenderlos y que no les faltara nada.

“Finalmente, cuando la cena estaba servida, se sentaba frente a mí con su espléndida y desarmante sonrisa que iluminaba una cara de la cual parecían desaparecer todas las señales dejadas por el tiempo y por su intensa vida”, manifestó.

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REDACCIÓN CENTRAL, 28 May. 16 (ACI).- El mundo espiritual es real y en él ocurren verdaderos combates. En algunas partes de la biblia se menciona la lucha que existe contra el demonio y la carne, porque mientras la persona esté más cercana a Dios, será más tentada.

Las siguientes historias seleccionadas por el sitio web ChurchPop.com no buscan generar miedo sino ser un recordatorio de que Satanás y las tentaciones al pecado son reales, aunque generalmente no sean visibles.

Antes, dos citas bíblicas para entender mejor el contexto: “Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las asechanzas del demonio. Porque nuestra lucha no es contra los enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio”. (Efesios.6, 11-12)

“Sed sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar”. (1 Pedro 5.8)

1. San Antonio el Grande: “El león rugía, deseando atacar”

Este santo vivió entre los siglos tercero y cuarto. Fue uno de los primeros monjes en retirarse al desierto para vivir entregado al ayuno y la oración. La Iglesia conoce su historia gracias a su biógrafo San Atanasio.

Cuando la gente visitaba a San Antonio en las ruinas donde vivía escuchaba tumulto, muchas voces y el choque de armas. También veían que durante la noche aparecían bestias salvajes y que el santo combatía contra ellas mediante la oración.

En una ocasión, cuando tenía 35 años, San Antonio decidió pasar la noche solo en una tumba abandonada. Allí un grupo de demonios apareció y lo hirieron. Los arañazos del demonio le impidieron levantarse del suelo. El ermitaño comentaba que el dolor causado por esa tortura demoniaca no se comparaba a ninguna herida causada por el hombre.

Al día siguiente, un amigo suyo lo encontró y lo llevó al pueblo más cercano para curarlo. Sin embargo, cuando el santo recuperó el sentido le pidió a su amigo que lo llevara de vuelta a la tumba. Al dejarlo, San Antonio gritó: “aquí estoy, yo Antonio. No huiré de tus latigazos, y ningún dolor ni tormento me separará del amor de Cristo”. San Atanasio relata que los demonios regresaron y ocurrió lo siguiente:

Resonó un estruendo, semejante a un terremoto, que sacudió todo el lugar y los demonios salieron de las cuatro paredes en formas monstruosas de bestias y reptiles. Así el lugar se llenó de leones, osos, leopardos, toros, serpientes, áspides, escorpiones y lobos. El león rugía, deseando atacar; el toro se preparaba para embestir con sus cuernos; la serpiente se arrastraba buscando un punto de ataque y el lobo gruñía rodeándolo. Todos estos sonidos eran aterradores.

Aunque San Antonio jadeaba de dolor, enfrentó a los demonios diciendo: “si ustedes tuviesen algún poder, habría bastado que solo uno de ustedes viniera, pero como Dios los hizo débiles, ustedes quieren aterrorizarme con su gran número: y la prueba de su debilidad es que han tomado la forma de bestias brutas”.

“Si son capaces, y si han recibido un poder en mi contra, atáquenme de una vez. Pero si no son capaces, ¿porque me perturban en vano? Porque mi fe en Dios es mi refugio y la muralla que me pone a salvo de ustedes”.

De repente, el techo se abrió y una luz brillante iluminó la tumba. Los demonios desaparecieron y los dolores cesaron. Al darse cuenta de que Dios lo había salvado, Antonio oró: “¿Dónde estabas? ¿Por qué no te apareciste desde el principio y me libraste de los dolores?”.

A estas preguntas, Dios respondió: “Antonio, yo estaba allí, pero esperé para verte pelear. Como has perseverado en la lucha, y no has caído, siempre estaré dispuesto a socorrerte y haré famoso tu nombre en todas parte”.

Luego de escuchar las palabras de su Señor, el monje se levantó y oró. Entonces recibió tanta fuerza que sintió que tenía más poder en su cuerpo que antes.

2. Santo Padre Pío: “Estos demonios nunca dejan de golpearme”

Fue un sacerdote italiano que nació a fines del siglo XIX y murió en 1968. Aunque realizó muchos milagros y recibió los estigmas, el Padre Pío también sufrió ataques frecuentes del demonio.

Según el P. Gabriele Amorth, famoso exorcista de la diócesis de Roma, “la gran y constante lucha en la vida del santo fue contra los enemigos de Dios y las almas, quienes trataron de capturar su alma”. Desde su juventud el Padre Pío tuvo visiones celestiales, pero también sufrió ataques infernales. El P. Amorth explica:

“El diablo se le aparecía en la forma de un gato negro o como algún otro animal repugnante. Con estas apariencias intentaba llenarlo de terror. En otras ocasiones, el demonio tomaba la forma de chicas jóvenes, desnudas y provocativas, que realizaban danzas obscenas, para atentar contra su castidad. Sin embargo, el Padre Pío sintió el peligro cuando Satanás trató de engañarlo fingiendo ser su director espiritual o tomando la forma de Jesús, la Virgen o San Francisco”.

Esta última táctica, cuando el diablo tomaba la forma de alguien bueno y santo, fue un problema. Así fue como el Padre Pío se dio cuenta de que las visiones eran falsas:

notó cierta timidez cuando la Virgen y el Señor se le aparecieron, seguida de una sensación de paz cuando la visión terminó. Además, disfrazado de una forma sagrada, el diablo le provocó un sentimiento de alegría y atracción, pero cuando se fue, le dejaba un extraño remordimiento y tristeza.

Satanás también lo hería físicamente. El sacerdote describió estos dolores en una carta a un hermano, que era su confidente:

“Estos demonios nunca dejan de golpearme, incluso me hacen caer de la cama. ¡Incluso rasgan mis vestiduras para azotarme! Pero ya no me asustan porque Jesús me ama y él siempre me levanta y me coloca de vuelta en mi cama”.

El Padre Pío es el testimonio de que si la persona está cerca a Dios no hay que temer a los demonios.

3. Santa Gemma Galgani: “Sus garras brutales”

Esta santa italiana fue una mística que tuvo experiencias espirituales maravillosas.

En una carta dirigida a un sacerdote escribió: “durante dos días, luego de recibir la Santa Comunión, Jesús me ha dicho: “Hija mía, muy pronto el diablo desatará una guerra contra ti”. Estas palabras resuenan en mi corazón constantemente. Ore por mí por favor”.

Ella se dio cuenta de que la oración era la mejor defensa contra los ataques del demonio. En venganza, Satanás le infringía fuertes dolores de cabeza para impedir que duerma. Sin embargo, pese a las fatigas Gemma perseveró en la oración:

“Cuantos esfuerzos hace ese miserable para que yo no ore. Ayer trató de matarme, y habría tenido éxito si Jesús no hubiese venido a salvarme. Estaba asustada y mantuve la imagen de Cristo en mi mente”.

Una vez, mientras la santa escribía una carta, el diablo le arrebató la pluma de las manos, rasgó el papel y la tiró de la silla, agarrándola de los cabellos con la violencia de sus “garras brutales”.

Ella describe otro ataque en uno de sus escritos: “el demonio se presentó ante mí como una gigante y me decía: ‘Para ti ya no hay esperanza de salvación. ¡Estás en mis manos!’ Yo le respondí que Dios es misericordioso y, por tanto, no temo nada. Entonces me golpeó en la cabeza y me dijo: ‘¡Maldita seas!’, y luego desapareció”.

“Cuando volví a mi habitación para descansar, lo encontré. De nuevo comenzó a golpearme con una cuerda anudada, y quiso me gritaba que yo era débil. Le dije que no, y me golpeó tan fuerte, que caí de cabeza al suelo. En un momento se me vino a la mente invocar a Jesús. “Padre eterno, en nombre de la preciosísima sangre de Jesús, ¡líbrame!”.

“No recuerdo bien qué pasó. La bestia me arrastró de mi cama y golpeó mi cabeza con tal fuerza que todavía me duele. Perdí el sentido y yací en el suelo hasta que desperté. ¡Gracias a Dios!”

A pesar de los ataques, Santa Gemma siempre tuvo fe en Jesús. Incluso utilizaba el humor contra Satanás. Una vez escribió a un sacerdote: “tenías que verlo, cuando huía haciendo muecas, ¡te habrías muerto de la risa! ¡Es tan feo!...Pero Jesús me dijo que no le tenga miedo”.

4. San Juan María Bautista Vianney: “Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”

El Santo Cura de Ars nació en Francia en el año 1786. Fue un gran predicador, hacía muchas mortificaciones, fue un hombre de oración y caridad. Tenía increíbles dotes para la confesión. Por ello, venían personas de todas partes para confesarse con él y escuchar sus santos consejos. Debido a su fructífera labor pastoral se le nombró patrón de los sacerdotes. También combatió contra el maligno en varias ocasiones.

Una vez, su hermana pasó la noche en su casa, ubicada al lado de la iglesia. Durante la noche escuchó raspones en la pared. Fue a ver a Juan Vianney, que estaba confesando, y él le explicó:

“Hija mía, no debes temer: es el gruñón. Él no puede hacerte daño. En cuanto a mí, siempre me atormenta de la manera más desquiciada posible. A vez me coge de los pies y me arrastra por el cuarto. Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”.

El demonio hacía ruidos durante horas, similares a los cristales, silbidos y relinchos. Incluso se colocaba bajo la ventana del santo y gritaba: "Vianney, Vianney, comepapas". Su propósito era no dejar dormir al sacerdote para que se cansara y no pudiese estar horas en el confesionario, donde salvaba las almas de sus garras.

En otra ocasión, mientras el Cura de Ars estaba preparándose para celebrar la misa, un hombre le dijo que su dormitorio estaba en llamas. ¿Cuál fue su respuesta? “El Gruñón está furioso. Al no poder atrapar al pájaro le prende fuego a su jaula”. Le dio las llaves a aquellos que iban a apagar el fuego. Sabía que Satanás quería impedir la misa y no se lo permitió.

Dios premió su constancia ante las pruebas con un poder extraordinario que le permitía expulsar demonios de los poseídos.

5. Santa Teresa de Jesús: “Sus cuernos estaban alrededor del cuello del sacerdote mientras celebraba misa”

Esta reconocida doctora de la Iglesia y mística tuvo muchas visiones espirituales. En medio de sus oraciones y meditaciones, el demonio se le aparecía.

“Una forma abominable”, escribía, “su boca era horrenda”. “No tenía sombra sino que estaba cubierto por llamas de fuego”.

También el demonio le causaba fuertes dolores corporales. En una ocasión la atormentó durante cinco horas mientras estaba en oración con sus hermanas. La santa permaneció firme para no asustarlas.

Un día “vio con los ojos del alma a dos diablos que tenían sus cuernos alrededor del cuello del sacerdote mientras celebraba misa”.

Incluso para ella, estas visiones eran extrañas. “Rara vez lo he visto en forma corporal, a menudo no veo su apariencia física, pero sé que está allí.

¿Cuáles eran sus armas contra las fuerzas del mal?

La oración, la humildad y -muy interesante- el agua bendita. Santa Teresa decía que esta última era un arma eficaz.

Una vez estaba en un oratorio y el demonio se le apareció al lado izquierdo. Le dijo que por ahora se había librado de sus manos pero que él la capturaría de nuevo. Ella se asustó y se santiguó. Sin embargo, Satanás continuó perturbándola y Teresa tomó un frasco de agua bendita y derramó el agua sobre él. Luego de ese día nunca más volvió.

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REDACCIÓN CENTRAL, 28 May. 16 (ACI).- El 28 de mayo de 1977, el entonces P. Joseph Ratzinger fue ordenado Obispo en la Catedral de Múnich (Alemania) y hoy se cumplen 39 años de aquel momento en la vida del ahora Papa Emérito Benedicto XVI.

Entre los principales consagrantes de Benedicto XVI se encontraban el Obispo de Wuzburg, Mons. Josef Stangl; el Obispo de Ratisbona, Mons. Rudolf Graber; y el Obispo Auxiliar de Munich, Mons. Ernst Tewes.

En aquel tiempo, luego de 80 años, la cátedra episcopal era confiada nuevamente a un sacerdote de la gran diócesis bávara. En el consistorio del 27 de junio del mismo año, el futuro Papa Benedicto XVI fue creado cardenal por Pablo VI.

Benedicto XVI –Cardenal Joseph Ratzinger-, nació en Marktl am Inn, en la Diócesis de Passau (Alemania) el 16 de abril de 1927.

Entre las importantes labores que desempeñó al servicio de la Iglesia destaca que en 1962 participó en el Concilio Vaticano II como consultor teológico del entonces Arzobispo de Colonia (Alemania), Cardenal Joseph Frings.

Además sirvió durante años como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Pontificia Comisión Teológica Internacional, así como Decano del Colegio Cardenalicio.

El 11 de febrero de 2013 anunció su renuncia al pontificado, la que se hizo efectiva el jueves 28 del mismo mes. Actualmente Joseph Ratzinger vive en el monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano, en donde se dedica a la lectura y la oración.

El Sumo Pontífice Emérito ha aparecido varias veces en público desde su renuncia en 2013.

Entre otros eventos participó de dos consistorios para la creación de cardenales: en febrero de 2014 y 2015. Además concelebró la Misa de canonización de San Juan XXIII y San Juan Pablo II en abril de ese mismo año y en la beatificación del Papa Pablo VI el 19 de octubre de 2015.

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