Obispos reflexionan sobre el futuro de Panamá y de la Iglesia post COVID-19

La Conferencia Episcopal Panameña (CEP) compartió una serie de reflexiones sobre el futuro del país y de la Iglesia que se debe construir después de la pandemia que permita, según los obispos, “derrumbar los muros de la inequidad, la exclusión y la indiferencia”.

El mensaje fue publicado este jueves, al finalizar la Asamblea Plenaria Ordinaria Anual llevada a cabo por los obispos del 14 al 17 de septiembre.

En el texto, los obispos aseguraron que Panamá “nuevamente ha demostrado que es un pueblo noble durante esta pandemia”.

Son seis meses en que hemos perdido a muchos seres queridos, han quedado muchos afectados por el COVID-19, en su salud, en su economía, en sus relaciones humanas y comerciales, en su vida de fe. Sin embargo, han emergido en medio de ese panorama oscuro, la luz de la solidaridad y la fraternidad de muchas personas, organizaciones e instituciones, que han puesto al servicio de los demás sus talentos para compartir lo que tienen y aliviar su difícil situación”, señalaron.

Según las cifras actualizadas del Ministerio de Salud de Panamá, hay un total de 102.832 casos positivos de COVID-19 Y 2.187 fallecidos a causa de la enfermedad. En julio de este año la BBC informó que Panamá se convirtió en el país con más casos nuevos del virus por número de habitantes.

También dijeron que aunque  Iglesia Católica en Panamá también se ha visto afectada, “ahora más que nunca sus obras sociales y de misericordia se han reforzado y se han creado otras”. Por su parte, la familia, “ha sido fortalecida por el acompañamiento a través de las plataformas digitales”, afirman.

A pesar de los puntos positivos, la CEP constató “la preocupación por las problemáticas que existían antes y que han sobrevivido a la pandemia”, como las falencias en educación, del sector salud, la falta de trabajo y medios de subsistencia, y el incremento de la violencia y criminalidad.

A esto se suman, indican los obispos “el clamor popular contra la corrupción y la falta de transparencia en la gestión pública”.

Pese a la problemática social, la CEP notó que también coexiste una “oportunidad histórica” para “recomponer el tejido social y de establecer otra dinámica que nos haga más humanos, más solidarios y fraternos”.

“Animamos a nuestras comunidades de fe, a encender la llama de la esperanza, siendo testimonio de una Iglesia servidora, solidaria y fraterna, a través de las parroquias, de los grupos y movimientos para que se redescubra la alegría del Evangelio”, señalan los obispos.

Asimismo, cree que “es momento de pasar de las palabras a la acción” y “afrontar unidos el desafío de la pobreza y la exclusión, el calentamiento global y la universalidad de la globalización”.

“Todos tenemos que hacer renuncias para aliviar el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas. Nos corresponde colocarnos la camiseta Panamá para reconstruir nuestro país, somos un pueblo de fe y un pueblo de esperanza”, aseguraron los prelado panameños.

Finalmente, la CEP sostuvo que “este es el tiempo favorable del Señor, que nos pide no conformarnos ni contentarnos y menos justificarnos con lógicas sustitutivas o paliativas que impiden asumir el impacto y las graves consecuencias de lo que estamos viviendo”.

“Que Santa María La Antigua, nuestra buena Madre, Patrona de Panamá, siga intercediendo por nosotros y que su mirada llena de ternura nos sostenga en estos tiempos de prueba”, concluye su comunicado.

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