Artículos Recientes

, 29 Abr. 19 (ACI Prensa).- “El camino a los cielos pertenece a los niños”, dijo Mons. Eduardo Carmona Ortega, Obispo de Parral, durante su mensaje por el Día del Niño que en México se celebra el 30 de abril.  

De acuerdo con el diario “El Sol de Parral”, el Prelado exhortó a los padres de familia a cuidar y proteger a sus hijos, reflexionando sobre la importancia de los infantes en la sociedad. “Hay que ser niños para llegar al Cielo”, dijo recordando las palabras de Jesús.

Asimismo, indicó que la clave es comprender que los padres son los primeros responsables en la educación de los hijos. “Es un derecho y un deber. Antes que el Estado y que la Iglesia, los padres son la principal entidad e instancia que le toca la educación de los niños. Es por ello que hay que esforzarse mucho”, expresó el Obispo.

En ese sentido, explicó que les corresponde a los padres brindar testimonio, pues “nadie da lo que no tiene”. “Hay que hablar con el ejemplo, con el testimonio y darles mucho amor, que va por la vía del respeto y de la comprensión, acompañarlos día a día en todos los momentos de sus vidas”, destacó.

Además, reafirmó que a los hijos “es muy importante protegerlos y darle atenciones con tiempo de calidad”, ya que los niños son parte importante del núcleo familiar en la sociedad.

“Felicidades a todos los niños. Debemos aprender de la inocencia de los pequeños y para esto, la misión de los padres es muy importante”, aseveró.

Asimismo, dijo que “para los niños es muy importante estar con ellos la mayor parte del tiempo”.

En México, el Día del Niño se celebra el 30 de abril desde 1924, fecha que fue instaurada por Álvaro Obregón, presidente de la República en aquella época, y José Vasconcelos, Ministro de Educación Pública.

Mediante un comunicado, la Prelatura de Illapel (Chile) informó sobre el inicio de una investigación previa en contra del sacerdote Luis Florencio Ruiz Fernández por presunto abuso a un menor de edad.

Fue el mismo presbítero quien informó al Obispo local, Mons. Jorge Patricio Vega que, “producto de una acusación por abuso a un menor de edad, estaba siendo investigado por el Ministerio Público”.

Tras la notificación del hecho, la Prelatura de Illapel decretó el inicio de la investigación previa y estableció al acusado como medida cautelar la suspensión del ejercicio del ministerio sacerdotal.

Junto con expresar su disposición a colaborar con las instancias que investigan este caso, la Prelatura pidió a quienes tengan antecedentes sobre esta u otras denuncias las hagan llegar al correo [email protected]

“Solicitamos a todo el pueblo de Dios sus oraciones para que la verdad salga a la luz por el bien de todos, especialmente de los más vulnerables”, concluye el comunicado.

Investigan a párroco por mala gestión de recursos

Por su parte, el Obispado de San Felipe (Chile) informó sobre el inicio de un proceso administrativo penal al sacerdote Mauricio Cruz Lolas, denunciado por mala administración y gestión de los recursos en su período como párroco de la parroquia San Esteban.

Esto, con el fin de “resolver si tales acusaciones son ciertas o no”, informó el Obispado en un comunicado.

Como medida preventiva se impuso al sacerdote su cese como párroco de la parroquia Santa Rosa de Los Andes “mientras dure el proceso”, pero no se establecieron restricciones en el ejercicio del ministerio.

Let's block ads! (Why?)

“El camino a los cielos pertenece a los niños”, dijo Mons. Eduardo Carmona Ortega, Obispo de Parral, durante su mensaje por el Día del Niño que en México se celebra el 30 de abril.  

De acuerdo con el diario “El Sol de Parral”, el Prelado exhortó a los padres de familia a cuidar y proteger a sus hijos, reflexionando sobre la importancia de los infantes en la sociedad. “Hay que ser niños para llegar al Cielo”, dijo recordando las palabras de Jesús.

Asimismo, indicó que la clave es comprender que los padres son los primeros responsables en la educación de los hijos. “Es un derecho y un deber. Antes que el Estado y que la Iglesia, los padres son la principal entidad e instancia que le toca la educación de los niños. Es por ello que hay que esforzarse mucho”, expresó el Obispo.

En ese sentido, explicó que les corresponde a los padres brindar testimonio, pues “nadie da lo que no tiene”. “Hay que hablar con el ejemplo, con el testimonio y darles mucho amor, que va por la vía del respeto y de la comprensión, acompañarlos día a día en todos los momentos de sus vidas”, destacó.

Además, reafirmó que a los hijos “es muy importante protegerlos y darle atenciones con tiempo de calidad”, ya que los niños son parte importante del núcleo familiar en la sociedad.

“Felicidades a todos los niños. Debemos aprender de la inocencia de los pequeños y para esto, la misión de los padres es muy importante”, aseveró.

Asimismo, dijo que “para los niños es muy importante estar con ellos la mayor parte del tiempo”.

En México, el Día del Niño se celebra el 30 de abril desde 1924, fecha que fue instaurada por Álvaro Obregón, presidente de la República en aquella época, y José Vasconcelos, Ministro de Educación Pública.

Let's block ads! (Why?)

, 29 Abr. 19 (ACI Prensa).- "La Humanae Vitae fue una encíclica profética en cuanto proclamación de la verdad y confirmación consoladora para los fieles, como testimonio para la Iglesia y para el mundo”, expresó el Arzobispo Emérito de La Plata, Mons. Héctor Aguer.

En la Universidad de Cuyo en San Luis, Mons. Aguer dictó la conferencia titulada "Humanae Vitae: actualidad de un documento olvidado", para reflexionar sobre la encíclica publicada el 25 de julio de 1968 por San Pablo VI.

En su conferencia, Mons. Aguer recordó los temas planteados en la encíclica sobre la regulación de la natalidad y las consecuencias del uso de anticonceptivos y de “la generalización de ese recurso”.

A modo de ejemplo, enumeró “la apertura de un camino fácil y amplio a la infidelidad conyugal y a la degradación de la moralidad, habida cuenta de la debilidad humana y de lo vulnerables que son los jóvenes en ese punto de una inclinación temprana de la experiencia sexual”.

También “el peligro de que la mujer quedara esclavizada bajo el dominio del varón y el arma que se pondría en las manos de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales”, agregó.

En ese sentido, Mons. Aguer sostuvo que “la intervención estatal, en los últimos cincuenta años, se ha revelado funesta en todo el mundo, incluida la Argentina, sobre todo desde 1983”.

“Por ejemplo, las campañas de educación sexual son, en realidad, campañas de perversión” convertidas “en derechos tutelados por leyes inicuas, contrarias no solo a la ley divina, sino también a la natural, a la ratio de la naturaleza humana”.

“La legalización del matrimonio igualitario; la práctica de la fabricación de bebés en probeta mediante donación de gametos y alquiler de vientres; el reparto masivo de preservativos; la legalización total o parcial del aborto; la propaganda desvergonzada del concubinato; y la fornicación a través de los medios de comunicación que, entre nosotros, presentan simpáticamente los amoríos provisorios de la gente de la farándula, a la que se asocian deportistas y políticos”, alertó.

Durante su reflexión, el Arzobispo Emérito de La Plata recordó al psicoanalista Sigmund Freud, quien presentó una serie de “desviaciones sexuales”.

“El onanismo se suma a otros ismos y filias: exhibicionismo, voyerismo, fetichismo, sodomía, violación, incesto, sadismo, masoquismo, coprofilia, zoofilia. (Freud) Advierte que en todos estos casos el cuerpo se entrega como carne, no de manera auténticamente personal y por eso los considera comportamientos impúdicos y perversos”.

Caracterizados, continuó, porque “descartan la finalidad esencial de la sexualidad, es decir la procreación. Y añade: es perversa toda actividad sexual que, renunciando a la procreación, busca el placer como una meta independiente de ella".

En ese sentido, dijo que la encíclica, “en el marco de una visión integral del hombre, aclara el sentido del amor conyugal, que para ser plenamente humano: es total, fiel, exclusivo y fecundo”.

Mons. Aguer indicó que “el argumento capital de la encíclica es el respeto a la naturaleza y finalidad del acto conyugal, que debe quedar abierto a la trasmisión de la vida, ya que su significado es doble: unitivo y procreativo, ensamblados ontológicamente por Dios Creador en la naturaleza de la sexualidad humana”.

El Prelado recordó que “la encíclica de Pablo VI no fue aceptada por amplios sectores de la Iglesia, en momentos en que arreciaba la crisis de fe y de obediencia, a la cual el pontífice se refirió abundantemente en sus catequesis y procuró paliarla con sabias iniciativas pastorales”.

"Pablo VI debió soportar presiones continuas para que se pronunciara en sentido contrario a la tradición”, señaló.

Así, el documento lo rechazaron “teólogos, sacerdotes y obispos, y a partir del mismo, se desencadenó la crítica demoledora de los fundamentos de la teología moral. Muchos pastores desviaron a los fieles de la auténtica verdad católica sobre el matrimonio y de ese modo los inducían a adoptar una concepción de la vida cristiana eludiendo el camino estrecho de la Cruz y desconfiando de la gracia, que hace posible lo más arduo”, explicó.

Sin embargo, afirmó, San Pablo VI “no quiso agradar a los hombres, sino ser fiel al ministerio petrino y a la responsabilidad que éste conlleva. El resultado es un texto conciso, cuidadosamente argumentado y definitivo, cuya factura y publicación hubiera sido imposible sin una especial asistencia del Espíritu Santo. En algo tan delicado e íntimo para la vida de los cristianos, la Iglesia no podía equivocarse”.

En la charla "Humanae Vitae: actualidad de un documento olvidado", también participaron el Obispo de San Luis, Mons. Pedro Martínez; sacerdotes; religiosas; universitarios y referentes de instituciones provida y profamilia. 

"La Humanae Vitae fue una encíclica profética en cuanto proclamación de la verdad y confirmación consoladora para los fieles, como testimonio para la Iglesia y para el mundo”, expresó el Arzobispo Emérito de La Plata, Mons. Héctor Aguer.

En la Universidad de Cuyo en San Luis, Mons. Aguer dictó la conferencia titulada "Humanae Vitae: actualidad de un documento olvidado", para reflexionar sobre la encíclica publicada el 25 de julio de 1968 por San Pablo VI.

En su conferencia, Mons. Aguer recordó los temas planteados en la encíclica sobre la regulación de la natalidad y las consecuencias del uso de anticonceptivos y de “la generalización de ese recurso”.

A modo de ejemplo, enumeró “la apertura de un camino fácil y amplio a la infidelidad conyugal y a la degradación de la moralidad, habida cuenta de la debilidad humana y de lo vulnerables que son los jóvenes en ese punto de una inclinación temprana de la experiencia sexual”.

También “el peligro de que la mujer quedara esclavizada bajo el dominio del varón y el arma que se pondría en las manos de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales”, agregó.

En ese sentido, Mons. Aguer sostuvo que “la intervención estatal, en los últimos cincuenta años, se ha revelado funesta en todo el mundo, incluida la Argentina, sobre todo desde 1983”.

“Por ejemplo, las campañas de educación sexual son, en realidad, campañas de perversión” convertidas “en derechos tutelados por leyes inicuas, contrarias no solo a la ley divina, sino también a la natural, a la ratio de la naturaleza humana”.

“La legalización del matrimonio igualitario; la práctica de la fabricación de bebés en probeta mediante donación de gametos y alquiler de vientres; el reparto masivo de preservativos; la legalización total o parcial del aborto; la propaganda desvergonzada del concubinato; y la fornicación a través de los medios de comunicación que, entre nosotros, presentan simpáticamente los amoríos provisorios de la gente de la farándula, a la que se asocian deportistas y políticos”, alertó.

Durante su reflexión, el Arzobispo Emérito de La Plata recordó al psicoanalista Sigmund Freud, quien presentó una serie de “desviaciones sexuales”.

“El onanismo se suma a otros ismos y filias: exhibicionismo, voyerismo, fetichismo, sodomía, violación, incesto, sadismo, masoquismo, coprofilia, zoofilia. (Freud) Advierte que en todos estos casos el cuerpo se entrega como carne, no de manera auténticamente personal y por eso los considera comportamientos impúdicos y perversos”.

Caracterizados, continuó, porque “descartan la finalidad esencial de la sexualidad, es decir la procreación. Y añade: es perversa toda actividad sexual que, renunciando a la procreación, busca el placer como una meta independiente de ella".

En ese sentido, dijo que la encíclica, “en el marco de una visión integral del hombre, aclara el sentido del amor conyugal, que para ser plenamente humano: es total, fiel, exclusivo y fecundo”.

Mons. Aguer indicó que “el argumento capital de la encíclica es el respeto a la naturaleza y finalidad del acto conyugal, que debe quedar abierto a la trasmisión de la vida, ya que su significado es doble: unitivo y procreativo, ensamblados ontológicamente por Dios Creador en la naturaleza de la sexualidad humana”.

El Prelado recordó que “la encíclica de Pablo VI no fue aceptada por amplios sectores de la Iglesia, en momentos en que arreciaba la crisis de fe y de obediencia, a la cual el pontífice se refirió abundantemente en sus catequesis y procuró paliarla con sabias iniciativas pastorales”.

"Pablo VI debió soportar presiones continuas para que se pronunciara en sentido contrario a la tradición”, señaló.

Así, el documento lo rechazaron “teólogos, sacerdotes y obispos, y a partir del mismo, se desencadenó la crítica demoledora de los fundamentos de la teología moral. Muchos pastores desviaron a los fieles de la auténtica verdad católica sobre el matrimonio y de ese modo los inducían a adoptar una concepción de la vida cristiana eludiendo el camino estrecho de la Cruz y desconfiando de la gracia, que hace posible lo más arduo”, explicó.

Sin embargo, afirmó, San Pablo VI “no quiso agradar a los hombres, sino ser fiel al ministerio petrino y a la responsabilidad que éste conlleva. El resultado es un texto conciso, cuidadosamente argumentado y definitivo, cuya factura y publicación hubiera sido imposible sin una especial asistencia del Espíritu Santo. En algo tan delicado e íntimo para la vida de los cristianos, la Iglesia no podía equivocarse”.

En la charla "Humanae Vitae: actualidad de un documento olvidado", también participaron el Obispo de San Luis, Mons. Pedro Martínez; sacerdotes; religiosas; universitarios y referentes de instituciones provida y profamilia. 

Let's block ads! (Why?)

Hace más de 10 años Sarah Wickline Hull fue diagnosticada con cáncer durante su embarazo, y pese a que los médicos la presionaron para que se realizara un aborto, prefirió arriesgar su vida antes que perder a su pequeña hija. Hoy más que nunca, agradece esa decisión.

Sarah, de 40 años, ya no tiene cáncer y su hija es una niña feliz y saludable de 10 años. Actualmente vive junto a su esposo Patrick Hull y sus dos hijas en Luisiana (Estados Unidos). 

En entrevista con ACI Prensa, Sarah contó que padeció de “linfoma de células grandes anaplásico”, un tipo de linfoma no Hodgkin poco frecuente y agresivo, que afecta a los ganglios linfáticos y regiones extraganglionares como huesos, médula ósea, tejido subcutáneo, pulmones, bazo e hígado.

“Yo estaba embarazada y no podía respirar. Se pensó que era bronquitis o neumonía, pero terminó siendo un linfoma no Hodgkin. No podía creerlo porque era mi primer hijo. Estaba muy asustada, por mí y por mi bebé”, dijo.

Sarah cuenta que es conversa al catolicismo y que su fe la ayudó a salir adelante y afrontar los momentos más difíciles.

“Me convertí en 2007 y a mí me diagnosticaron cáncer en 2008. Si no hubiera tenido fe no sé cómo hubiera logrado atravesar todo esto, especialmente por la enseñanza de la Iglesia sobre el sufrimiento: el saber ofrecerlo por otros”, explicó.

En enero de 2019 la mamá católica decidió compartir su historia al mundo a través de Facebook, cuando el debate sobre el aborto tardío estalló nuevamente en los Estados Unidos; precisamente, luego que el Senado de Nueva York aprobó que esta práctica se pueda realizar durante todo el embarazo.

“La gente está hablando de la necesidad médica del aborto para salvar la vida de la madre. Yo era una de esas madres”, escribió.

Sarah luchó contra la infertilidad durante años antes de quedar embarazada de su hija. Pero tras conseguirlo, cuando tenía 20 semanas de gestación, fue diagnosticada.

“Nunca olvidaré cuando el primer médico, un oncólogo, mencionó el aborto”, dijo.

Inmediatamente rechazó la idea de abortar y afirmó que “preferiría morir y dar a luz”.

Un segundo médico también la instó a considerar el aborto después de enumerar una serie de problemas que podría tener su bebé.

“Me mantuve firme y me negué. Él dijo: ‘Eso está bien. El bebé probablemente será abortado espontáneamente de todos modos”, recordó.

Más tarde, tras buscar una tercera opinión médica, Sarah encontró a un doctor que conocía de casos similares y que tenía conocimiento del alto índice de bebés que sobreviven a tratamientos de quimioterapia.

“Fue difícil conseguir un médico obstetra debido a mi enfermedad y el embarazo. Pero encontré a uno que había visto un caso similar al mío. Pasé a través de diferentes retos, pero Dios puso a las personas correctas en el momento preciso”, dijo Sarah a ACI Prensa.

Asimismo, contó que su recuperación tomó cerca de un año y que su pequeña hija nació a las 34 semanas de gestación (8 meses y medio de embarazo) durante el tratamiento de quimioterapia.

“Debían que tener demasiado cuidado porque algunos medicamentos eran viables y otros no. Cada vez que tenía una quimio oraba a Nuestra Señora de Guadalupe, ante su imagen. Pedía que tome a mi bebé y la proteja”.

Sarah narra que su esposo la acompañó en cada una de sus quimioterapias y que su madre la cuidó a tiempo completo.

“Aún sigo enferma. Mi sistema inmune no funciona correctamente y no puedo salir mucho, pero, al final, el cáncer fue una bendición. Cambió mis prioridades, mis pensamientos y ahora sé que lo más importante que les puedo dar a mis hijos es la fe y estoy agradecida por todo el tiempo que tenga para cumplir con eso”, añadió.

Sarah espera que, en el futuro, los doctores sean mejor preparados para casos como el suyo.

“Si más doctores fueran preparados para saber que es posible que un bebé esté bien inclusive en terribles enfermedades como el cáncer, más gente lo intentaría. Hay muchas mujeres con las que he estado en contacto y hay una organización maravillosa de ayuda y sin fines de lucro llamada Hope for Two (Esperanza para dos)”, concluyó.

Hope for Two ofrece apoyo gratuito para mujeres diagnosticadas con cáncer durante el embarazo. Conecta a madres embarazadas que padecen cáncer con otras mujeres que han experimentado un diagnóstico similar, y brinda información, apoyo y esperanza.

En 2012, una colección de estudios y datos médicos de The Lancet, importante revista médica británica, señaló que las mujeres embarazadas no necesitan un aborto para recibir tratamiento para el cáncer.

Según el medio, el tratamiento con quimioterapia no daña al niño por nacer y las madres pueden tratarse sin preocuparse por los efectos.

De manera similar, un estudio de 2015 en el New England Journal of Medicine encontró que la quimioterapia no puede afectar el desarrollo general de los bebés por nacer.

Let's block ads! (Why?)

El Papa Francisco nombró al Arzobispo de Anchorage (Estados Unidos), Mons. Paul D. Etienne, como Arzobispo coadjutor de Seattle.

Mons. Etienne asistirá al Arzobispo J. Peter Sartain, de 66 años, en la administración de la Arquidiócesis de Seattle, y lo sucederá luego de su retiro o muerte. Los obispos coadjutores a menudo son nombrados cuando un obispo está enfermo de salud, y Mons. Sartain tiene serios problemas en la columna vertebral.

“Desde 2012, el Arzobispo Sartain ha experimentado una sucesión de problemas de la columna vertebral, lo que llevó a tres cirugías diferentes. Mientras que sus cirugías fueron exitosas, la condición de la espalda del Arzobispo Sartain continuó siendo dolorosa y afectó negativamente su energía y resistencia”, dijo la Arquidiócesis de Seattle en un comunicado.

Seattle también tiene como obispos auxiliares a Mons. Eusebio Elizondo y Mons. Daniel H. Mueggenborg.

Mons. Etienne, de 59 años, se desempeñó como sacerdote de Indianápolis de 1992 al 2009, cuando fue nombrado Obispo de Cheyenne, en el estado de Wyoming.

En 2016, el Papa Francisco lo nombró para dirigir la Arquidiócesis de Anchorage, en Alaska.

Mons. Etienne escribió en un blog el 29 de abril que estaba emocionado y sorprendido por el anuncio de su nuevo nombramiento, y señaló que su tiempo como cabeza de la Arquidiócesis de Anchorage durante los últimos dos años y medio fue “demasiado breve”.

“Pero soy consciente de una frase en la Sagrada Escritura que se refiere al tiempo de Dios, conocido como ‘la plenitud del tiempo’. Ese momento ha llegado en el plan de Dios para un nuevo liderazgo”, escribió.

Mons. Etienne  se graduó de la Universidad de St. Thomas/St. John Vianney College Seminary en St. Paul, Minnesota, con una licenciatura en Administración de Empresas, antes de estudiar en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y recibir su licenciatura en Teología Espiritual.

En Estados Unidos se desempeñó como director de vocaciones en la Arquidiócesis de Indianápolis, vicerrector del Seminario del Colegio Bishop Simon Brute en Indianápolis y como párroco.

Fue nombrado Obispo de Cheyenne en 2009. Se ha desempeñado como Arzobispo de Anchorage desde noviembre de 2016.

Let's block ads! (Why?)

Diocesis de Celaya

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets