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ROMA, 28 May. 18 (ACI Prensa).- El P. Cornelius Kola se salvó de morir durante un ataque perpetrado esta madrugada por un grupo de pastores de la etnia fulani, que profesan el islam, contra el seminario donde reside en Nigeria.

El sacerdote informó a los medios locales que los delincuentes ingresaron al Seminario Menor del Sagrado Corazón, ubicado en la ciudad de Jalingo, estado de Taraba (en la frontera con Camerún), alrededor de la 1:00 de la mañana.

“Ordenaron a un estudiante que los llevara a mi habitación. Salí y encontré a más de cinco hombres armados. Tan pronto como aparecí, uno de ellos dijo ‘mírenlo, mátenlo’, pero otro se opuso”, narró.

“Me golpearon con sus palos y cuando caí al suelo uno de ellos me disparó en la pierna, luego huyeron”, prosiguió el P. Kola.

Los vándalos -sostuvo el presbítero-, rompieron el parabrisas de su automóvil y dispararon contra su ventana, destruyendo un televisor y otros bienes.  

El sacerdote afirmó que los fulani lo habrían agredido porque a menudo les solicita “que dejen de invadir” el seminario, donde los musulmanes cortan árboles, alimentan a sus vacas y las hacen pastar.

Por su parte, el Obispo de Jalingo, Mons. Charles Michael Hammawa, expresó su alivio debido a que el ataque no dejó víctimas mortales.

“El P. Kola solamente les había dicho a los pastores fulani que dejaran de pastar en los terrenos de la escuela y ellos vinieron por él en medio de la noche”.

“Es lamentable que como iglesia nosotros solo moldeemos a los niños para que sean buenos ciudadanos del país y que ahora seamos víctimas de ataques no provocados”, señaló.

También manifestó su preocupación por los ataques de los fulani en Jalingo, siendo “un indicador de que la situación de nuestra seguridad en este país se haya vuelto extremadamente mala”.

“La principal responsabilidad del gobierno es la protección de las vidas y la propiedad. Nosotros continuaremos pidiéndoles que así sea”, agregó.

Finalmente, Mons. Hammawa comentó que muchos estudiantes se escondieron tras unos arbustos durante el ataque al seminario, y se vieron obligados a clausurar la institución durante una semana para que los niños regresen a sus casas y se recuperen del trauma.

El ataque ocurrió unos días después de la marcha convocada por la Conferencia Episcopal de Nigeria para pedir al Gobierno justicia por los asesinatos de cristianos cometidos por los fulani.

El P. Cornelius Kola se salvó de morir durante un ataque perpetrado esta madrugada por un grupo de pastores de la etnia fulani, que profesan el islam, contra el seminario donde reside en Nigeria.

El sacerdote informó a los medios locales que los delincuentes ingresaron al Seminario Menor del Sagrado Corazón, ubicado en la ciudad de Jalingo, estado de Taraba, alrededor de la 1:00 de la mañana.

“Ordenaron a un estudiante que los llevara a mi habitación. Salí y encontré a más de cinco hombres armados. Tan pronto como aparecí, uno de ellos dijo ‘mírenlo, mátenlo’, pero otro se opuso”, narró.

“Me golpearon con sus palos y cuando caí al suelo uno de ellos me disparó en la pierna, luego huyeron”, prosiguió el P. Kola.

Los vándalos -sostuvo el presbítero-, rompieron el parabrisas de su automóvil y dispararon contra su ventana, destruyendo un televisor y otros bienes.  

El sacerdote afirmó que los fulani lo habrían agredido porque a menudo les solicita “que dejen de invadir” el seminario, donde los musulmanes cortan árboles, alimentan a sus vacas y las hacen pastar.

Por su parte, el Obispo de Jalingo, Mons. Charles Michael Hammawa, expresó su alivio debido a que el ataque no dejó víctimas mortales.

“El P. Kola solamente les había dicho a los pastores fulani que dejaran de pastar en los terrenos de la escuela y ellos vinieron por él en medio de la noche”.

“Es lamentable que como iglesia nosotros solo moldeemos a los niños para que sean buenos ciudadanos del país y que ahora seamos víctimas de ataques no provocados”, señaló.

También manifestó su preocupación por los ataques de los fulani en Jalingo, siendo “un indicador de que la situación de nuestra seguridad en este país se haya vuelto extremadamente mala”.

“La principal responsabilidad del gobierno es la protección de las vidas y la propiedad. Nosotros continuaremos pidiéndoles que así sea”, agregó.

Finalmente, Mons. Hammawa comentó que muchos estudiantes se escondieron tras unos arbustos durante el ataque al seminario, y se vieron obligados a clausurar la institución durante una semana para que los niños regresen a sus casas y se recuperen del trauma.

El ataque ocurrió unos días después de la marcha convocada por la Conferencia Episcopal de Nigeria para pedir al Gobierno justicia por los asesinatos de cristianos cometidos por los fulani.

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La Santa Sede ha hecho público el programa del viaje pastoral que el Papa Francisco realizará a las diócesis sicilianas de Piazza Armerina y de Palermo (Italia) el próximo sábado 15 de septiembre, con motivo del 25 aniversario de la muerte del Beato P. Giuseppe “Pino” Puglisi, asesinado por la mafia.

El Santo Padre llegará a las 8:30 a.m. (hora local) del sábado a Piazza Armerina, donde será recibido por el Obispo de la diócesis, Mons. Rosario Gisana, el prefecto de la provincia de Enna y el alcalde de Piazza Armerina.

Posteriormente, a las 9:00, el Papa se trasladará a Piazza Europa donde mantendrá un encuentro con los fieles y pronunciará un discurso.

A las 10:00 partirá en helicóptero hacia la ciudad de Palermo, donde aterrizará a las 10.45. A su llegada, saludará al Arzobispo de Palermo, Mons. Corrado Lorefice, al presidente de la región de Sicilia, al prefecto de la provincia de Palermo y al alcalde de la ciudad.

Una hora más tarde, a las 11:45, el Pontífice presidirá, en el Foro Itálico de la ciudad, la celebración de la Santa Misa en memoria del Beato “Pino” Puglisi.

A las 1:30 p.m. Francisco almorzará junto a las personas acogidas del centro social la Misión de Esperanza y Caridad. También estarán presentes un grupo de migrantes y encarcelados.

Tras la comida, a las 3:30 p.m., el Papa mantendrá un encuentro con el clero, religiosos y seminaristas en la catedral, donde pronunciará un discurso.

A las 5:00 p.m. se reunirá con un grupo de jóvenes en la Piazza Politeama antes de trasladarse, a las 6:30 p.m. al aeropuerto de Palermo-Punta Raisi para regresar a Roma.

El Beato Pino Puglisi

El Beato “Pino” Puglisi se enfrentó a la mafia con determinación, incluyendo el rechazo de cualquier donativo de procedencia dudosa y el retiro, en las fiestas patronales, de los puestos de honor de los que tradicionalmente se habían apropiado los líderes mafiosos.

El Padre Puglisi, ordenado sacerdote a los 23 años, fue un férreo defensor de los niños de Palermo utilizados por la mafia para distribuir heroína y otras drogas.

Don “Pino”, como lo conocían, organizó un hogar para salvar de la mafia a cientos de niños del barrio Brancaccio de Palermo, el lugar donde nació.

El 15 de septiembre de 1993, al cumplir 56 años, el P. Giuseppe “Pino” Puglisi fue asesinado por la mafia siciliana frente a su parroquia en Palermo (Italia). Fue beatificado el 25 de mayo de 2013.

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La Santa Sede difundió este lunes 28 de mayo un mensaje de video del Papa Francisco en el que animó a colaborar con las Obras Misionales Pontificias y aseguró que “la oración es la primera obra misionera”.

“Con este breve mensaje me gustaría presentaros una realidad importante, pero poco conocida, para la misión de la Iglesia: las Obras Misioneras Pontificias”, comenzó señalando el Santo Padre en su mensaje.

“Desde los primeros tiempos el apoyo recíproco entra las Iglesias locales, comprometidas en anunciar y testimoniar el Evangelio, ha sido un signo de la Iglesia universal. Efectivamente la misión, animada por el Espíritu del Señor Resucitado, amplía los espacios de la fe y de la caridad hasta los extremos confines de la tierra”.

En el mensaje de video, el Pontífice hizo un repaso de la historia de Obras Misionales Pontificias: “En el siglo XIX el anuncio de Cristo recibió un nuevo impulso de la fundación de las Obras Misioneras, con el fin específico de rezar y actuar concretamente para sostener la evangelización en los nuevos territorios”.

“Estas obras fueron reconocidas como pontificias por el Papa Pío XI que, de este modo, quería subrayar como la misión de la Iglesia hacia todas las poblaciones importase mucho al Sucesor de Pedro. ¡Y sigue siendo así! Las Obras Misioneras Pontificias continúan hoy este importante servicio comenzado hace casi doscientos años. Están presentes en 120 países con directores nacionales, coordinados por secretarías internacionales ante la Santa Sede”.

En el mensaje, el Pontífice explicó por qué son importantes la Obras Misionales Pontificias: “Ante todo, son importantes porque debemos rezar por los misioneros y las misioneras, por la acción evangelizadora de la Iglesia”.

“La oración es la primera obra misionera, ¡la primera!, que cada cristiano puede y debe hacer, y también es la más eficaz, aunque no se pueda medir. De hecho, el principal agente de la evangelización es el Espíritu Santo, y nosotros estamos llamados a colaborar con Él”, señaló Francisco.

Además, “estas Obras garantizan en nombre del Papa una distribución equitativa de las ayudas, para que todas las Iglesias en el mundo tengan un mínimo de asistencia para la evangelización, para los sacramentos, para sus sacerdotes, los seminarios, para la obra pastoral, para los catequistas. Ayuda a los misioneros que evangelizan, y ayuda sobre todo con la oración, para que el Espíritu Santo esté presente. Es Él quien hace que la evangelización prosiga.

El Papa Francisco finalizó su mensaje de video animando “a todos a colaborar en nuestra tarea común de anunciar el Evangelio y de ayudar a las Iglesias jóvenes por medio de estas Obras Misioneras. Haciendo así, en cada pueblo, la Iglesia sigue abriéndose a todos y a proclamar con alegría la Buena Nueva de Jesucristo, Salvador del mundo”.

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Durante la Misa celebrada este lunes 28 de mayo en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco estableció una clara diferencia entre la alegría cristiana y la alegría que sólo tiene como fin el divertimento.

En su homilía, el Santo Padre explicó que la alegría “es la respiración del cristiano”, y se trata de una alegría hecha de verdadera paz, no engañosa como la alegría que ofrece la cultura actual que “se inventa tantas cosas para divertirnos”.

“La alegría cristiana es la respiración del cristiano, un cristiano que no es alegre en el corazón no es un buen cristiano. Es la respiración, el modo de expresarse del cristiano, la alegría. No es algo que se pueda comprar, o que se pueda lograr con esfuerzo. No. Es un fruto del Espíritu Santo. Aquel que nos da la alegría del corazón es el Espíritu Santo”, fueron las palabras de Francisco.

En este sentido, subrayó que el primer paso para obtener la alegría es la paz, y para obtener la paz hay que tener memoria: “No podemos, de hecho, olvidarnos de aquello que ha hecho el Señor por nosotros, regenerándonos a una nueva vida”.

El Pontífice señaló que memoria y esperanza son los dos componentes que permiten a los cristianos vivir en la alegría, no en una alegría vacía, sino en una alegría de “primer grado”.

“La alegría no es vivir de risa en risa. No, no es eso. La alegría no es ser divertido. No, tampoco es eso. Es otra cosa. La alegría cristiana es la paz. La paz que se encuentra en las raíces, la paz del corazón. La paz que sólo Dios nos puede dar. Esa es la alegría cristiana. Y no es fácil custodiar esa alegría”.

Por ello, lamentó que en el mundo contemporáneo la sociedad se ha contentado con “una cultura donde se inventan “trocitos de dulce vida”, cosas “para divertirnos”, pero que no satisfacen plenamente. Por el contrario, la verdadera alegría, la que procede del Espíritu Santo, “vibra en el momento de las tribulaciones, en el momento de las pruebas”.

“Hay una inquietud buena, pero hay otra que no es buena, que es la de buscar la seguridad ante todo, la de buscar el placer ante todo”, concluyó el Papa.

Evangelio comentado por el Papa Francisco:

Marcos 10:17-27

17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arodillándose ante él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?»

18 Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios.

19 Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre.»

20 El, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.»

21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.»

22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!»

24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios!

25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.»

26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?»

27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios.»

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San Germán de Paris fue Obispo de París (Francia) en el siglo VI y es recordado por su amor a los pobres, a tal punto que sus monjes se rebelaron contra él temiendo que regalara todo lo que tenían.

El Martirologio Romano cita 11 santos bajo el nombre ‘Germán’, que surge del latín y significa “hermano”.

Por la información histórica que se conserva, especialmente de su amigo y Obispo, San Venancio Fortunato De Poitiers, se asegura que fue un hombre que obró muchos milagros.

Es recordado por convertir al catolicismo al rey franco Childeberto I y exhortarlo a erradicar las prácticas paganas que aún existían en Galia y prohibir los excesos que se llevaban a cabo en la mayoría de las celebraciones cristianas de la época.

Nació en el 496 cerca de Autun (Francia) y fue abandonado de niño por sus padres, teniendo una infancia desprovista de afecto familiar. Fue criado y acompañado por un pariente suyo que era sacerdote.

Inclinado a la vida religiosa, Germán ingresó en el monasterio de San Sinforiano de Autun y se hizo monje siguiendo la Regla de San Basilio. Fue tanta su dedicación y observancia religiosa que fue elegido abad.

En el año 555 murió el obispo de París, y era tal el prestigio de la caridad de Germán, que el clero y el pueblo quisieron que ocupara él la sede vacante, a lo que accedió gustoso el rey Childeberto I.

Como pastor perseveró predicando y evangelizando pueblos semipaganos, defendió la doctrina y extendió la cristianización de las costumbres. También asistió al tercer y cuarto Concilio de París, y al segundo Concilio de Tours en el 566.

Llevó una vida austera y de penitencia, y falleció casi a los 80 años el 28 de mayo del 576. Muchos franceses lo veneran como patrono de la gran metrópoli de Paris.

El santo fue sepultado en la capilla de San Sinforiano -mandada a construir por Childeberto I- en el templo de San Vicente, pero en el 754 sus reliquias fueron reubicadas en el edificio principal del templo, en presencia de Pipino el Breve y de su hijo Carlomagno, que entonces era un niño de siete años.

Desde ese momento, el templo se convirtió en la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, pues cerca de este templo se construyó un monasterio.

Más información en el siguiente enlace

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REDACCIÓN CENTRAL, 28 May. 18 (ACI Prensa).- San Germán de Paris fue Obispo de París (Francia) en el siglo VI y es recordado por su amor a los pobres, a tal punto que sus monjes se rebelaron contra él temiendo que regalara todo lo que tenían.

El Martirologio Romano cita 11 santos bajo el nombre ‘Germán’, que surge del latín y significa “hermano”.

Por la información histórica que se conserva, especialmente de su amigo y Obispo, San Venancio Fortunato De Poitiers, se asegura que fue un hombre que obró muchos milagros.

Es recordado por convertir al catolicismo al rey franco Childeberto I y exhortarlo a erradicar las prácticas paganas que aún existían en Galia y prohibir los excesos que se llevaban a cabo en la mayoría de las celebraciones cristianas de la época.

Nació en el 496 cerca de Autun (Francia) y fue abandonado de niño por sus padres, teniendo una infancia desprovista de afecto familiar. Fue criado y acompañado por un pariente suyo que era sacerdote.

Inclinado a la vida religiosa, Germán ingresó en el monasterio de San Sinforiano de Autun y se hizo monje siguiendo la Regla de San Basilio. Fue tanta su dedicación y observancia religiosa que fue elegido abad.

En el año 555 murió el obispo de París, y era tal el prestigio de la caridad de Germán, que el clero y el pueblo quisieron que ocupara él la sede vacante, a lo que accedió gustoso el rey Childeberto I.

Como pastor perseveró predicando y evangelizando pueblos semipaganos, defendió la doctrina y extendió la cristianización de las costumbres. También asistió al tercer y cuarto Concilio de París, y al segundo Concilio de Tours en el 566.

Llevó una vida austera y de penitencia, y falleció casi a los 80 años el 28 de mayo del 576. Muchos franceses lo veneran como patrono de la gran metrópoli de Paris.

El santo fue sepultado en la capilla de San Sinforiano -mandada a construir por Childeberto I- en el templo de San Vicente, pero en el 754 sus reliquias fueron reubicadas en el edificio principal del templo, en presencia de Pipino el Breve y de su hijo Carlomagno, que entonces era un niño de siete años.

Desde ese momento, el templo se convirtió en la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, pues cerca de este templo se construyó un monasterio.

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