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ROMA, 30 Mar. 14 / 08:01 am (ACI ).- El último lunes 24 de marzo, la iglesia armenio-católica de la Santísima Trinidad en Alepo, Siria, fue alcanzada por un misil mientras los fieles participaban de la Misa diaria.


Aunque no hubo heridos, el atentado dañó la cúpula y destrozó los vitrales. Además, otros misiles destruyeron varias casas en los alrededores.


“Varios misiles cayeron en el barrio de al-Meydan. Uno golpeó y dañó la cúpula de la iglesia, mientras que el interior se estaba celebrando la liturgia eucarística. Gracias a Dios nadie resultó herido”, explicó el párroco de iglesia, Padre Joseph Bazuzu, a la agencia vaticana Fides.


El sacerdote aseguró que el acto no amedrentó a los cristianos y al día siguiente del atentado un mayor número de fieles acudió a la celebración de la Eucaristía.


“Después de tantos años de violencia, el miedo se ha convertido en un sentimiento que acompaña cada día. Las personas viven con el miedo”, dijo.


Etiquetas: Siria, cristianos perseguidos, Atentados contra Cristianos, Ataques contra cristianos





Papa Francisco. Foto: ACI Prensa


Papa Francisco. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 30 Mar. 14 / 06:59 am (ACI/EWTN Noticias ).- En un mensaje remitido con ocasión de la 97 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Boliviana, el Papa Francisco alentó a los Obispos a acoger el Evangelio, “en donde siempre hallarán luz e inspiración para afrontar las vicisitudes cotidianas con fe y caridad”.


En la carta, firmada por el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre alentó a los Prelados a “acoger con gozo el Evangelio de Jesucristo”.


Asegurandoles su oración, el Papa invocó “la intercesión de María Santísima”, para “que ayude a los pastores y fieles bolivianos a acoger con gozo el Evangelio de Jesucristo, en donde siempre hallarán luz e inspiración para afrontar las vicisitudes cotidianas con fe y caridad, así como para edificar una sociedad cada vez más fraterna y justa, más esperanzada y solidaria”.


Francisco les pidió además que rezaran por él y por los frutos de su servicio a la Iglesia universal, al tiempo que les impartió a los Obispos su bendición apostólica, que hizo extensiva a todos los hijos e hijas de Bolivia.


Etiquetas: Vaticano, Bolivia, Papa Francisco, Iglesia en Bolivia





Papa Francisco. Foto: ACI Prensa


Papa Francisco. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 30 Mar. 14 / 06:45 am (ACI/EWTN Noticias ).- Al presidir hoy en rezo del Ángelus dominical ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, recordando el Evangelio de hoy, en que un ciego es curado por Jesús, el Papa Francisco aseguró que el Señor nos espera siempre, para hacernos ver mejor y darnos más luz, y perdonar nuestros pecados.


El Santo Padre indicó que “el Evangelio de hoy nos presenta el episodio del hombre ciego de nacimiento, a quien Jesús dona la vista. El largo relato- ¡es largo!- inicia con un ciego que comienza a ver y si concluye -esto es curioso- con los presuntos videntes que continúan permaneciendo ciegos en el alma”.


“El milagro es narrado por Juan en apenas dos versículos, porque el evangelista quiere atraer la atención no sobre el milagro en sí, sino sobre aquello que ocurre después, sobre las discusiones que origina. También sobre las habladurías, ¿no? Tantas veces una buena acción, una obra de caridad origina habladurías, discusiones porque hay algunos que no quieren ver la verdad”.


Francisco señaló que “el evangelista Juan quiere atraer la atención sobre esto que también ocurre en nuestros días, cuando se cumple una acción buena. El ciego curado es en primer lugar interrogado por la multitud sorprendida- han visto el milagro y lo interrogan; luego por los doctores de la ley; y éstos interrogan también a sus padres”.


“Al final el ciego curado llega a la fe, y ésta es la gracia más grande que le viene dada por Jesús: no sólo poder ver, sino conocer a Él, ver a Él, como ‘la luz del mundo’”.


El Papa apuntó que al mismo tiempo que “el ciego se acerca gradualmente a la luz, los doctores de la ley al contrario se hunden cada vez más en su ceguera interior. Encerrados en su presunción, creen tener ya la luz; por esto no se abren a la verdad de Jesús”.


“Ellos hacen todo lo posible por negar la evidencia. Ponen en duda la identidad del hombre curado; después niegan la acción de Dios en la curación, tomando como pretexto que Dios no obra el sábado; llegan incluso a dudar que aquel hombre hubiese nacido ciego. Su cerrazón a la luz se vuelve agresiva y desemboca en la expulsión del hombre curado del templo. Expulsado del templo”.


El Santo Padre señaló que “el camino del ciego en cambio es un camino por etapas, que parte del conocimiento del nombre de Jesús. No conoce a otro que a Él; de hecho dice: ‘Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos’. Como consecuencia de las insistentes preguntas de los doctores, primero lo considera un profeta y después un hombre cercano a Dios”.


“Luego que ha sido alejado del templo, excluido de la sociedad, Jesús lo vuelve a encontrar y le ‘abre los ojos’ por segunda vez, revelándole la propia identidad: ‘Yo soy el Mesías’, le dice. A este punto aquel que había sido ciego exclama: ‘¡Creo, Señor!’, y se inclina ante Jesús . Este es un relato del Evangelio que hace ver el drama de la ceguera interior de tanta gente: también nuestra gente ¿eh?, porque nosotros tenemos, algunas veces, momentos de ceguera interior”.


Nuestra vida, dijo el Papa, “es parecida a aquella del ciego que se ha abierto a la luz, que se ha abierto a Dios y a la gracia. A veces, lamentablemente, es un poco como aquella de los doctores de la ley: desde lo alto de nuestro orgullo juzgamos a los demás, y ¡hasta al Señor! Hoy, estamos invitados a abrirnos a la luz de Cristo para llevar fruto a nuestra vida, para eliminar los comportamientos que no son cristianos: todos somos cristianos, pero todos nosotros, todos ¿eh?, tenemos algunas veces comportamientos no cristianos; comportamientos que son pecados ¿no?”.


“Y debemos arrepentirnos de esto y eliminar este comportamiento para caminar decididamente sobre el camino de la santidad, que tiene su inicio en el Bautismo, y en el Bautismo hemos sido iluminados, para que, como nos recuerda san Pablo, podamos comportarnos como ‘hijos de la luz’, con humildad, paciencia, misericordia. Estos doctores de la ley no tenían ni humildad ni paciencia ni misericordia”.


“Hoy les sugiero, cuando regresen a casa, tomen el Evangelio de Juan y lean aquel pasaje del capítulo 9: y esto les hará bien, porque así verán este camino de la ceguera a la luz y aquel otro camino malo hacia una ceguera más profunda”.


Francisco alentó además a preguntarnos a nosotros mismos “¿cómo es nuestro corazón? ¿Cómo es mi corazón?, ¿Cómo es tu corazón? ¿Cómo es nuestro corazón? ¿Tengo un corazón abierto o cerrado hacia el prójimo? Tenemos siempre en nosotros alguna cerrazón nacida del pecado, nacida de los errores: no tengamos miedo, ¡no tengamos miedo!”.


“Abrámonos a la luz del Señor: Él nos espera siempre. Él nos espera siempre. Para hacernos ver mejor. Para darnos más luz, para perdonarnos. No se olviden de esto: Él nos espera siempre”.


“Confiemos a la Virgen María el camino cuaresmal, para que también nosotros, como el ciego curado, podamos con la gracia de Cristo “venir a la luz”, ir más adelante en la luz y renacer a la vida nueva”, concluyó.


Etiquetas: Vaticano, Papa Francisco





Mons. Domingo Salvador Castagna. Foto: dscastagna.com.ar


Mons. Domingo Salvador Castagna. Foto: dscastagna.com.ar



BUENOS AIRES, 29 Mar. 14 / 01:05 pm (ACI/EWTN Noticias ).- El Arzobispo emérito de Corrientes (Argentina), Mons. Domingo Salvador Castagna, aseguró que “el mundo, carente de capacidad creyente para identificar a Dios, necesita que quienes ven, le ofrezcan la esperanza de verlo. Él es Quien cura la ceguera de los que nunca han visto o de quienes, desafortunadamente, han perdido la visión que proporciona la fe”.


“Aquel ciego de nacimiento es informado de que Jesús, al alcance de su desesperada búsqueda, puede curarlo. Lo invoca, sin conocerlo, y se somete a su gesto de sanación”, recordó al analizar el Evangelio del día en su sugerencia para la homilía del cuarto domingo de Cuaresma.


Texto de la sugerencia


1.- Para glorificar a Dios. ¡Qué simplicidad y fidelidad a la verdad las del pobre ciego de nacimiento! Me sorprende la manera de obrar de Jesús: Lo conduce aparte, y se empeña, personalmente, en un ritual que Él crea para su curación. Aquella ceguera no responde a pecados personales; su curación debe glorificar a Dios.


Así responde a sus intrigados discípulos. Al ciego no lo instituye mensajero suyo, en medio de un pueblo aún incrédulo de su mesianidad, intenta simplemente que glorifique a Dios que hizo su obra misericordiosa en él. El gran gesto de misericordia de Dios es la Encarnación de su Verbo. Cristo es el revelador de la Misericordia y, por lo mismo, interesado en que el mundo reconozca al Padre.


En ese reconocimiento agradecido consiste la felicidad del hombre. Reconocer a Dios como Creador, logra el encuentro saludable con el Dios Redentor. Para aquel hombre ciego, desde su nacimiento, no sólo llegó entonces la salud ocular, sino también la salvación.


2.- Su misión: recuperar al hombre. Jesús no quiere ser identificado como hacedor de milagros, sino como enviado del Padre. La misión recibida de su Padre consiste en recuperar al hombre y devolverle la Vida perdida por el pecado. Por eso es señalado por Juan Bautista como Cordero de Dios, "que quita el pecado del mundo".


Esta es la meta de su ministero: que los hombres se reconozcan pecadores y celebren el perdón que les ofrece (ofreciéndose). Aquel hombre ciego de nacimiento, experimentó la salud proveniente de Quien no conocía. No obstante tuvo el valor de confesar su sanación, amenazado con la expulsión y abandonado de sus padres. De esa manera se preparó para el encuentro con el Señor.


En base a una experiencia única se produce el encuentro, que convertiría la desaparición de su ceguera en la visión clara del Salvador: "¿Crees en el Hijo del hombre? ¿Quien es, Señor, para que crea en él? Jesús le dijo: Tú lo has visto: es el que te está hablando. Entonces él exclamó: Creo, Señor, y se postró ante él". (Juan 9, 35-38) La fe sobreviene como don de Dios.


La simplicidad del ciego, predispone su corazón a reconocer a Quien lo ha curado, sin mediar especulación alguna. Basta un simple diálogo y la identificación de Jesús, de quien conocía únicamente el nombre. Gracias a ese reconocimiento el ciego curado obtiene la fe.


3.- El milagro apunta a la conversión. El signo milagroso apunta a la conversión. Es un señalador que orienta al encuentro con Dios, y fundamenta la decisión de seguir a Jesús adoptando su forma de vida. Fue suficiente estímulo para ahuyentar el temor de aquel hombre, amenazado por los fariseos.


De esa manera se le abrió el camino de la fe y predispuso su ánimo para hacer frente a la persecución. Los tiempos más intensos y expresivos de la vida cristiana son aquellos que transcurren en la persecución. Tertuliano afirmaba que "la sangre de los mártires se constituye en semilla de nuevos cristianos". El intento de destruir la Iglesia, mediante las persecuciones, no logró más que otorgarle, cada vez, un nuevo certificado de perennidad.


Así será siempre, lo garantizó el mismo Jesús, al asegurar a sus discípulos, que, a partir de la Resurrección, estaría siempre con ellos hasta el fin de los tiempos. Aquel solemne vaticinio se está cumpliendo con inexorable regularidad. Su presencia vivificadora, alienta la fe de los creyentes y la suscita en quienes no lo son. En síntesis: la seguridad de lo que creemos, nace de la convicción sobrenatural de que Cristo está resucitado.


4.- El anuncio de que Cristo está. El mundo, carente de capacidad creyente para identificar a Dios, necesita que quienes ven, le ofrezcan la esperanza de verlo. Él es Quien cura la ceguera de los que nunca han visto o de quienes, desafortunadamente, han perdido la visión que proporciona la fe.


Aquel ciego de nacimiento es informado de que Jesús, al alcance de su desesperada búsqueda, puede curarlo. Lo invoca, sin conocerlo, y se somete a su gesto de sanación. Los seguidores del Señor, causan suficiente ruido como para atraer la atención del enfermo. Los auténticos creyentes arman suficiente "lio" (Papa Francisco) para hacer manifiesta la llegada de Cristo. Es este un tumulto reconstructor de la vida fraterna y de la paz.


Muy distante del producido por ciertos estilos de protesta, que no hacen más que incomodar a pobres e inocentes transeuntes. El ciego de nacimiento se encuentra con la luz, que no conocía y que, no obstante, le era absolutamente necesaria. Obtenida la luz no la negará, por más presión que padezca, tanto del interior de sí como de su ingobernable exterior.


Etiquetas: Argentina, Iglesia Católica





Papa Francisco en audiencia con ciegos y sordos en el Vaticano. Foto: ACI Prensa


Papa Francisco en audiencia con ciegos y sordos en el Vaticano. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 29 Mar. 14 / 11:15 am (ACI/EWTN Noticias ).- Al recibir hoy en el Aula Pablo VI del Vaticano a miles de ciegos y sordomudos, miembros del Movimiento Apostólico de Ciego, de la Pequeña Misión para Sordomudos y de la Unión Italiana para Ciegos e Hipovidentes, el Papa Francisco aseguró que es “realmente blasfemo” pensar que la discapacidad o la enfermedad es un castigo de Dios.


Al recordar la figura del ciego de nacimiento que vendrá representada mañana en el Evangelio y compararla con los problemas que atañen hoy día a nuestra sociedad, el Santo Padre indicó que “aquí encontramos las dos culturas opuestas. La cultura del encuentro y la cultura del descarte, del prejuicio”.


El hombre del Evangelio era ciego de nacimiento y por ello marginado en nombre de una falsa concepción que lo retenía cumpliendo una pena divina. “Pero Jesús rechazaba radicalmente este modo de pensar ¡realmente blasfemo! –exclamó el Papa-, y cumplió para el ciego la ‘obra de Dios’ dándole la vista”.


“Lo más importantes de esto es que este hombre, a partir de lo ocurrido, se convierte en testigo de Jesús y de su obra, que es la obra de Dios, de la vida, del amor, de la misericordia”.


“Mientras los jefes de los fariseos, desde las alturas de su seguridad, juzgaron tanto a Jesús como al ciego y a los pecadores, el ciego curado, con desarmarte sencillez, defiende a Jesús, al final profesa la fe en Él y comparte también su suerte: excluyen a Jesús, lo excluyen a él. Pero en realidad, aquél hombre entra a formar parte de la nueva comunidad, basada en la fe en Jesús y su amor fraternal”.


En este sentido el Papa señaló que “la persona enferma o discapacitada puede convertirse en testigo del encuentro precisamente a partir de su fragilidad, de sus límites: el encuentro con Jesús, que abre a la vida y a la fe, es el encuentro con los demás, con la comunidad”.


“En efecto, solo quien reconoce su propia fragilidad y sus propios límites puede construir relaciones fraternales y solidarias en la Iglesia y en la sociedad”.


Francisco también invitó a reflexionar sobre el tema ‘Testimonios del Evangelio para una cultura del encuentro’, observando que esta expresión termina con la palabra encuentro, pero debe presuponer otro tipo de encuentro en primer lugar, aquél con Cristo.


“En efecto, para ser testigos del Evangelio hace falta haber encontrado a Jesús. Quien lo conoce realmente se convierte en su testigo. Su vida cambia, vuelve a su gente y les dice: ‘Venid a ver a uno que me ha dicho todo lo que he hecho, quizá sea el Mesías’”, dijo citando las palabras de la samaritana del Evangelio.


“La samaritana -indicó-, es un ejemplo claro del tipo de personas a las que Jesús amaba encontrar para hacer de ellos testigos: personas marginadas, excluidas, despreciadas. La samaritana era así en su condición de mujer y de samaritana, los samaritanos era muy despreciados por los judíos, -dijo-. Pero pensemos a los muchos que Jesús quiso encontrar, sobre todo personas marcadas por la enfermedad y la discapacidad a quienes quiso curar y devolver su plena dignidad. Es muy importante que estas personas se conviertan en testigos de un nuevo modo de actuar al que podamos llamar cultura del encuentro”.


Testigo del Evangelio es aquél que “ha encontrado a Jesucristo, que lo ha conocido, o mejor dicho, que se ha sentido conocido por Él, reconocido, respetado, amado, perdonado, y este encuentro lo ha tocado en profundidad, lo ha colmado de una alegría nueva, un nuevo significado para la vida. Y esto se transmite a los demás”.


“Queridos amigos, os agradezco por haber venido y os animo a avanzar por este camino que habéis elegido… Solo Jesús conoce realmente el corazón del hombre, solo Él puede liberarlo del cerrazón y del pensamiento estéril para abrirlo a la vida y la esperanza”, concluyó.


Etiquetas: Vaticano, discapacidad, Papa Francisco




, 28 Mar. 14 / 04:43 pm (ACI ).- ACI Prensa presenta un video con las noticias más importantes de hoy, 28 de marzo de 2014, en el que podrá repasar rápidamente las noticias más importantes del día.


Este recurso puede ser insertado en su sitio web, a través del sistema de YouTube.


A través del siguiente enlace, usted podrá insertar el playlist de nuestro canal de ACI Prensa TV en Youtube, que se actualiza con el informativo diario:


Etiquetas: Internet, ACI Prensa





Papa Francisco. Foto: ACI Prensa


Papa Francisco. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 28 Mar. 14 / 01:16 pm (ACI/EWTN Noticias ).- El Papa Francisco presidió una solemne liturgia penitencial en la Basílica de San Pedro, como parte de la iniciativa lanzada por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización “24 horas para el Señor”.


Estaba previsto que el Papa confesara en la Basílica de San Pedro a un grupo de feligreses, pero la sorpresa se generó cuando él Pontífice esquivó el confesionario que tenía asignado y se dirigió al sacerdote más cercano, ante quien se arrodilló para confesarse.


El Santo Padre alentó a los presentes a que, cuando los fieles salgan al encuentro de otros “podrán comunicar la alegría de recibir el perdón del Padre y de volver a encontrar la amistad plena con Él. Y díganles que nuestro Padre nos espera, nuestro Padre nos perdona, y es más: ¡Hace fiesta! Si tú vienes con toda tu vida, con tantos pecados, Él en lugar de reprocharte, hace fiesta”.


A continuación y gracias a la agencia AICA, la homilía completa del Papa:


Hermanos y hermanas,


En el período de la Cuaresma la Iglesia, en nombre de Dios, renueva el llamamiento a la conversión. Es la llamada a cambiar de vida. Convertirse no es cuestión de un momento o de un período del año, es un empeño que dura toda la vida. ¿Quién de entre nosotros puede presumir que no es pecador? Nadie. Todos lo sabemos.


Escribe el apóstol Juan: “Si decimos: ‘No tenemos pecado’, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia” (1 Jn 1, 8-9). Es lo que sucede también en esta celebración y en toda esta jornada penitencial. La Palabra de Dios que hemos escuchado nos introduce en dos elementos esenciales de la vida cristiana.


El primero: Revestirnos del hombre nuevo. El hombre nuevo, “creado según Dios”, nace en el Bautismo, donde se recibe la vida misma de Dios, que nos hace sus hijos y nos incorpora a Cristo y a la Iglesia. Esta vida nueva permite ver la realidad con ojos diversos, sin estar distraídos por las cosas que no cuentan y no pueden durar por mucho tiempo, de las cosas que terminan con el tiempo.


Por esta razón estamos llamados a abandonar los comportamientos del pecado y fijar la mirada en lo esencial. Fijar la mirada en lo esencial de la vida. “El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene” (Gaudium et spes, 35). Fijar la mirada sobre la realidad esencial del hombre. He aquí la diferencia entre la vida deformada por el pecado y aquella iluminada por la gracia.


Del corazón del hombre renovado según Dios provienen los comportamientos buenos: hablar siempre con la verdad y evitar toda mentira; no robar, sino más bien compartir cuanto se posee con los demás, especialmente con quien tiene necesidad; no ceder a la ira, al rencor y a la venganza, sino ser mansos, magnánimos y dispuestos al perdón; no caer en la maledicencia que arruina la buena fama de las personas, sino mirar mayormente el lado positivo de cada uno. Y esto es revestirse del hombre nuevo, con estas actitudes nuevas.


El segundo elemento: Permanecer en el amor. El amor de Jesucristo dura para siempre, jamás tendrá fin, porque es la vida misma de Dios. Este amor vence el pecado y da la fuerza para volver a levantarse y recomenzar, porque con el perdón el corazón se renueva y rejuvenece. Todos lo sabemos:

Nuestro Padre jamás se cansa de amar y sus ojos no se amodorran al mirar el camino de casa, para ver si el hijo que se fue y se ha perdido regresa.


Podemos hablar de la esperanza de Dios: nuestro Padre nos espera siempre. No sólo nos deja la puerta abierta: nos espera. Él está involucrado en esto, esperar a los hijos. Y este Padre no se cansa ni siquiera de amar al otro hijo que, aun permaneciendo siempre en casa con él, sin embargo no es partícipe de su misericordia, de su compasión.


Dios no sólo está en el origen del amor, sino que en Jesucristo nos llama a imitar su mismo de amar: “Como yo los he amado, así ámense también ustedes los unos a los otros”. En la medida en que los cristianos viven este amor, se convierten en el mundo en discípulos creíbles de Cristo. El amor no puede soportar permanecer encerrado en sí mismo. Por su misma naturaleza es abierto, se difunde y es fecundo, genera siempre nuevo amor.


Queridos hermanos y hermanas, después de esta celebración, muchos de ustedes se harán misioneros para proponer a otros la experiencia de la reconciliación con Dios. “24 horas por el Señor” es la iniciativa a la que han adherido tantas diócesis en todas partes del mundo. A cuantos encontrarán, podrán comunicar la alegría de recibir el perdón del Padre y de volver a encontrar la amistad plena con Él. Y díganles que nuestro Padre nos espera, nuestro Padre nos perdona, y es más: ¡Hace fiesta!


Si tú vienes con toda tu vida, con tantos pecados, Él en lugar de reprocharte, hace fiesta. Esto es nuestro Padre, y esto lo tienen que decir ustedes, decirlo a mucha gente, hoy. Quien experimenta la misericordia divina, se siente impulsado a hacerse artífice de misericordia entre los últimos y los pobres.


En estos “hermanos más pequeños” Jesús nos espera. Recibamos misericordia, y demos misericordia. ¡Salgamos a su encuentro! ¡Y celebraremos la Pascua en la alegría de Dios!


Etiquetas: Reconciliación, Papa Francisco, Confesión, 24 horas para el Señor



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