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2 de enero de 2023 / 8:04 p. m.

Tras la muerte del Papa Emérito Benedicto XVI, estos son algunos detalles que debes saber de su funeral en el Vaticano.

Benedicto XVI falleció el 31 de diciembre a las 9:34 a.m. (hora de Roma). Sus últimas palabras fueron “¡Signore, ti amo!” (¡Señor, te amo!, en italiano).

Luego de su deceso, los restos de Benedicto XVI permanecieron en el Monasterio Mater Ecclesiae, su lugar de residencia desde su renuncia en 2013.

El 1 de enero de 2023, la Santa Sede difundió las primeras imágenes del cuerpo del Papa Emérito con un rosario en la mano y recostado al pie del altar de la capilla del monasterio.

Junto a los restos de Benedicto XVI se colocaron algunos reclinatorios destinados a la oración.

A las 7:00 a.m. del 2 de enero, el cuerpo del Papa Emérito fue trasladado desde el monasterio Mater Ecclesiae a la Basílica de San Pedro. 

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El arcipreste de la Basílica, el Cardenal Mauro Gambetti, recibió los restos de Benedicto XVI con un acto litúrgico que duró alrededor de 30 minutos.

Entre los asistentes se encontraban Mons. Georg Ganswein, quien fue su secretario personal desde 2003, y el maestro de las celebraciones litúrgicas, Mons. Diego Ravelli.

Desde las 9:00 a.m. hasta las 7:00 p.m. se permitió la entrada de fieles de todo el mundo a la Basílica de San Pedro para visitar el cuerpo de Benedicto XV.

Se calcula que al menos 65 mil personas llegaron a visitar al Papa Emérito durante el primer día de su velatorio.

Los restos de Benedicto XVI permanecerán en la Basílica de San Pedro hasta el jueves 5 de enero.

Funeral de Benedicto XVI

(El artículo continúa después)

El Papa Francisco presidirá el funeral de Benedicto XVI el jueves 5 de enero a las 9:30 a.m. (hora de Roma), en la Plaza de San Pedro.

Dos delegaciones oficiales de Estado, las de Italia y Alemania, asistirán a los funerales del Papa Emérito Benedicto XVI.

Yhonatan Luque Reyes

Yhonatan Luque Reyes es redactor de ACI Prensa. Cuenta con 10 años de experiencia en el desarrollo, creación de contenido y posicionamiento de sitios web, y ha desarrollado exitosas iniciativas de evangelización en redes sociales.

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2 de enero de 2023 / 6:10 p. m.

A 50 años del llamado “Milagro de los Andes”, el rescate de los sobrevivientes del accidente aéreo ocurrido en octubre de 1972 en plena cordillera, el sacerdote argentino Diego Canale compartió su vínculo con la tragedia, su experiencia acompañando a uno de los sobrevivientes y el “regalo de Dios” de celebrar una Misa en la Cordillera de los Andes.

En una entrevista publicada este domingo 1 de enero por Canal Orbe 21, el sacerdote, incardinado en la Diócesis de Neuquén, relató lo sucedido en 1972 a un grupo de jóvenes jugadores de rugby de Uruguay y sus familias, que se dirigían a Chile para jugar un partido.

La tragedia ocurrió el 13 de octubre, cuando el avión de la Fuerza Aérea que había partido desde Montevideo (Uruguay) con el equipo de rugby Old Christians Club, junto a sus familiares y algunos simpatizantes, golpeó contra una montaña.

La aeronave, con 45 pasajeros a bordo, comenzó a deslizarse por la ladera de la cordillera, partiéndose a la mitad. Finalmente, chocó contra un paredón de nieve y quedó estacionado sobre un glaciar.

Muchos de sus ocupantes, incluidos los pilotos, murieron. Otros quedaron con fracturas y golpes, y algunos de ellos resultaron ilesos. Luego de intensas búsquedas, el operativo se abandonó el 21 de octubre. 

Durante dos meses, los sobrevivientes vivieron situaciones extremas, hasta que dos de ellos escalaron la montaña y caminaron hacia Chile, donde el 22 de diciembre se encontraron con un arriero y comenzó el rescate.

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El operativo concluyó el 23 de diciembre con el rescate de 16 personas, y fue catalogado como un “milagro de Navidad”.

“Hay una generación que ha sido marcada con esto”, afirmó en la reciente entrevista el P. Canale, que no había nacido al momento de la tragedia pero conoce la historia de memoria.

El sacerdote aseguró que siempre quiso conocer el lugar donde ocurrió el accidente: “Es una mezcla de tragedia y de milagro”.

“Mi papá fue a un colegio de la misma congregación que ellos. Entonces desde chico siempre iba a los testimonios y a la charla de ellos”, recordó. 

Cuando lo invitaban a visitar el lugar, el ahora sacerdote no le encontraba el sentido. Hasta que conoció a uno de los sobrevivientes, Gustavo Zerbino.

En 2022, Gustavo le envió un mensaje: “Me voy a ir con mi familia para celebrar la Misa por los 50 años. Quiero celebrar una Misa para mis compañeros que quedaron allá, ¿me acompañás?”.

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“Besar la tragedia y el milagro”

“Pasamos la noche ahí con Gustavo, en el lugar de la tragedia, armamos una carpa con él y con toda la familia, y fue hermoso porque la carpa era circular, tenía forma de lo que era la mitad del avión”. Por la noche, comentó, conversaron, rezaron el rosario, y el sobreviviente les explicaba cómo se vivía cada noche.

Al siguiente día celebraron la Misa. “Primero habíamos puesto unas cajas que habíamos llevado para el altar, y yo veía que había pedazos de avión”, explicó.

“Entonces buscamos un pedazo del ala de avión y la pusimos de altar, y fue tremendo comenzar la Misa besando el altar, que es besar un pedazo que había tocado el cielo en el avión hace 50 años, también un pedazo de la historia de ellos”.

En ese momento, besar el altar fue “también besar el cielo, besar la tragedia y el milagro juntos”, reconoció.

La fe en Dios los mantuvo unidos

A pocas horas de haber sido rescatados, uno de los sobrevivientes afirmó que “solamente la fe en Dios fue lo que nos mantuvo unidos para pasar esta Navidad”.

Al respecto, el sacerdote recordó que para la última expedición, que culminó con el rescate, se prepararon durante muchos días, con la mejor ropa, el mejor abrigo, más comida y el mejor lugar para dormir.

Gustavo le contó al P. Canale que “como cada día estaban mejor”, no se animaban a salir. Entonces les dijo a sus compañeros: “Si no salimos, a este le quedan tantos días” y a Numa Turcatti, el último en fallecer, “le quedan 10 días”.

“Al décimo día, Numa se murió”, relató el sacerdote. “Y cuando lo agarran, tenía las manitos juntas, le abren las manos y tenía escrito en un papel: ‘No hay mayor amor que dar la vida por los amigos’”.

Soy responsable de la esperanza de mi hermano

A la mañana siguiente, salieron a buscar ayuda. Al reflexionar sobre esto, el P. Canale expresó: “La fe y la esperanza no solamente me mueven a mí, también son capaces de mover a otros”. 

“La muerte de Numa le dio vida a los otros 16”, aseguró. Al respecto, sostuvo: “Mi estar mejor, mi camino de fe, mi camino de esperanza, mueve la esperanza de otros. Yo soy responsable del caminar y de la esperanza de mi hermano”.

Finalmente, afirmó que celebrar la Misa en ese lugar fue “un regalo de Dios”. 

“Cuando celebrás la Misa en un lugar así, y decís las mismas palabras que Jesús, entendiendo por supuesto las diferencias, pero decir las mismas palabras: ‘Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes’… Cuando la estás celebrando sobre un lugar donde están sepultadas personas que también entregaron su cuerpo, te invita y te mueve a vos también”, aseguró.

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2 de enero de 2023 / 12:01 a. m.

Cada 2 de enero, la Iglesia Católica celebra a dos de los primeros y más grandes Doctores de la Iglesia. Ambos vivieron durante el siglo IV y fueron cercanos compañeros, celosos servidores de Cristo y el Evangelio.

La Iglesia los recuerda por su defensa de la fe en contra de las herejías que negaban la divinidad de Jesús, y por eso los celebra el mismo día.

San Gregorio Nacianceno describía así a su gran amigo, San Basilio:

“Basilio santo, nació entre santos. Basilio pobre, vivió pobre entre los pobres. Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir. Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”.

Basilio de Cesarea, el Grande

San Basilio nació en Cesarea, Asia Menor, alrededor del año 330, en el seno de una familia rica en frutos de santidad. Sus hermanos fueron San Gregorio de Nicea, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste.

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Su padre fue San Basilio el Viejo; su madre, Santa Emelia; y su abuela, Santa Macrina. Su compañero de estudios e inseparable amigo fue San Gregorio Nacianceno.

Cuando Basilio se encontraba en la cúspide de la fama profesional, sintió un gran impulso por abandonar la vida mundana. Necesitado de ayuda y orientación, acudió a su hermana, Santa Macrina, quien ya vivía apartada del mundo, en compañía de su madre viuda y de otras mujeres.

Basilio pidió entonces el bautismo, y como nuevo cristiano se dedicó a buscar el “lugar” que Dios quería para él. Visitó algunas comunidades cristianas, aunque después decidió vivir en soledad, en un sitio agreste, entregado a la plegaria y el estudio. Con el tiempo, se le unieron algunos discípulos con quienes formó el primer monasterio fundado en Asia Menor.

Sus enseñanzas fueron decisivas para la comprensión futura del estilo de vida monacal y aún hoy se ponen en práctica, especialmente, entre los monjes de Oriente. Fue tanta la influencia que ejerció en la antigüedad que San Benito, padre del monacato occidental, lo tuvo como principal fuente de inspiración; llegó a reconocerlo como su “maestro”.

Al ser ordenado sacerdote San Basilio fue animado por San Gregorio Nacianceno a que le ayude en la defensa de la Iglesia, las verdades de fe y el sacerdocio. Fue nombrado primer auxiliar del arzobispo de Cesarea, cargo que ejerció después de -como muchos otros hombres conversos- hacer uso de la herencia familiar para ayudar a los más necesitados.

El santo en persona se encargaba del reparto de comida a la entrada del monasterio, tarea que quedó inmortalizada en cierta iconografía que lo representa vistiendo una suerte de delantal de cocina y un cucharón en la mano.

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A la muerte de su arzobispo, Basilio fue nombrado su sucesor, emprendiendo la tarea de defender la autonomía de la Iglesia frente al emperador romano Valente. Como arzobispo promovió la devoción a la Eucaristía y enseñó sobre la necesidad de este sacramento para la vida del cristiano. Partió a la Casa del Padre el 1 de enero del año 379.

San Gregorio de Nacianzo

San Gregorio Nacianceno fue natural de Capadocia (actual Turquía). Nació el mismo año que San Basilio. Su padre fue San Gregorio el Mayor, obispo de Nacianzo; su madre fue Santa Nona y sus hermanos, los santos Cesáreo y Gorgonia.

Gregorio se unió a San Basilio en el deseo de seguir a Cristo en la vida solitaria, y, como él, también sirvió como sacerdote. No todo fue cordialidad entre ambos, como a veces sucede incluso con los buenos amigos.

Hacia el año 372, San Basilio quiso consagrar a Gregorio como obispo de Sasima, pero aquella región constituía territorio en disputa entre las denominadas “Dos Capadocias”. Esto produjo tensiones entre ambos, las que solo pudieron superar unos años más tarde.

Después de recorrer varias ciudades, San Gregorio se estableció en Constantinopla donde sería consagrado obispo. Como pastor, su fidelidad le valió numerosos sufrimientos a causa de las difamaciones promovidas, paradójicamente, por algunos cristianos y por aquellos que no perdían oportunidad de generar ataques contra la doctrina católica, apoyados por los herejes del momento.

El Concilio de Constantinopla, realizado en el año 381, terminó por confirmar las conclusiones y enseñanzas establecidas en el Concilio de Nicea (325) en relación a quienes negaban la divinidad de Cristo. San Gregorio, en calidad de obispo de Constantinopla, había tomado parte en el evento y veía con beneplácito cómo su propia enseñanza quedaba ratificada por el magisterio conciliar.

Lamentablemente, sus enemigos, con ánimo de deshacerse de él, pusieron en duda la validez de la elección que lo llevó a la sede de Constantinopla, por lo que el santo decidió volver a Nacianzo para que se restaurara la paz. Allí se convertiría en el nuevo obispo.

San Gregorio partió a la Casa del Padre el 25 de enero del año 389 (ca. 390).

…

Si deseas saber más sobre San Basilio el Grande, puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Basilio_el_Grande.

Para conocer más sobre San Gregorio Nacianceno: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Gregorio_Nacianceno.

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1 de enero de 2023 / 6:26 p. m.

El Papa Emérito Benedicto XVI falleció el sábado 31 de diciembre a las 9:34 de la mañana (hora local). ¿Sonó en Roma la “campana de la muerte”?

Mountain Butorac, que en redes se hace llamar The Catholic Traveler (El viajero católico), explicó hace unos días en un video cómo suena esta campana en el Vaticano.

En su video grabado en la Plaza de San Pedro el 29 de diciembre, Butorac contó que casi todos los días está atento a las campanadas en San Pedro, desde las 7:00 de la mañana.

“El sonido más bajo se da cada 15 minutos; y el más alto marca las horas”, precisó sobre el repique de campanas de la Basílica de San Pedro.

“Si alguna vez han estado en Roma en Navidad o en Pascua, habrán visto que en vez de golpear la campana grande, esa campana literalmente se balancea y genera un tono profundo, fuerte y poderoso que, en un día tranquilo se escucha en todo Roma”, relató el viajero católico.

“Entonces, cuando muere el Papa, se hace sonar la campana grande”, agregó. “Eso es lo que se escucha y eso es lo que se usa, no las campanas pequeñas”, precisó.

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¿Sonó la campana de la muerte el sábado?

La “campana de la muerte” no sonó el sábado en Roma.

En un video publicado ayer, Butorac dijo que “estaba en vivo en la Plaza mientras anunciaban su muerte (de Benedicto XVI) con un comunicado de prensa”.

“Estuve ahí otras dos horas y los medios llegaron poco más de una hora después”, agregó.

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“No hubo campanas en la Plaza” de San Pedro, “ni anuncio” de la muerte allí, como ocurrió en abril de 2005 cuando falleció San Juan Pablo II, explicó Butorac.

“El cuerpo se podrá ver desde el lunes y el funeral será el jueves” en la Plaza de San Pedro, añadió.

Benedicto XVI falleció el sábado 31 de diciembre a las 9:34 a.m. (hora de Roma) en el monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano, donde residía.

Sus últimas palabras: "¡Signore ti amo!" (Señor te amo) las dijo en italiano y alrededor de las 3 de la mañana ese día.

El cuerpo de Benedicto XVI será llevado a la Basílica de San Pedro este lunes 2 de enero para que los fieles puedan darle el último adiós.

El Papa Francisco presidirá el funeral el jueves 5 de enero en la Plaza de San Pedro desde las 9:30 de la mañana.

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1 de enero de 2023 / 4:48 p. m.

Luego de la muerte de Benedicto XVI el sábado 31 de diciembre, muchos católicos compartieron que le deben su conversión al Papa Emérito, fallecido a los 95 años.

1.- De “ateo chiíta” a católico

“Una década después del alboroto alrededor de Ratisbona, fui recibido en la plena comunión con la Iglesia Romana, una decisión que fue en buena parte inspirada por los escritos de Benedicto”, contó Sohrab Ahmari, fundador y editor de The American Conservative, en un artículo publicado por The New York Times.

En el texto titulado “Lo que el Papa Benedicto me enseñó sobre la fe”, Ahmari recordó que, aunque el discurso que Benedicto XVI dio en la Universidad de Ratisbona (Alemania) en septiembre de 2006, que “inflamó a vastos sectores del mundo musulmán”, para él, “ateo nacido de chiítas” (musulmanes), esa ponencia “se convirtió en una fuente de entendimiento de la de mis ancestros”.

En el discurso de Ratisbona, titulado “Fe, razón y universidad: Recuerdos y reflexiones”, para explicar que “la difusión de la fe mediante la violencia es algo insensato”, Benedicto XVI cita a un emperador bizantino, Manuel II Paleólogo, en un diálogo que sostuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam.

La cita del emperador del siglo XIV, que leyó Benedicto XVI ese día dice así: “Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba”.

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La manipulación mediática del discurso, que no se centraba en esa cita sino en el diálogo entre fe y razón, suscitó una ola de violencia en el mundo musulmán.

2.- Cristóbal Romero, ajedrecista mexicano y miembro de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, comentó en Twitter que Benedicto XVI “fue muy importante en mi conversión. En mi mente siempre recordaré su pontificado”.

3.- Ricardo A. Salas Dorado, esposo y padre, dio a gracias a Dios por el ministerio de Benedicto XVI, de quien dijo en Twitter que es el “Papa de mi conversión”.

4.- Luz Stella Bojacá contó en Twitter que “Benedicto XVI fue vital en mi proceso de conversión, cuando entendí que solo el amor a Dios podía reunir a tantos jóvenes y a este noble Papa en medio de la tormenta.

5.- Ángel Heredia, estudiante de teología, comentó en Twitter que “Benedicto XVI fue alguien que marco mi vida, hizo despertar en mi la búsqueda de razones a mi fe, descubrir que la Fe puede ser razonada, valorar lo antiguo y lo nuevo”.

“Es sin duda el Papa que ha marcado mi camino hacia la verdadera conversión”, escribió.

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6.- Diógenes Henríquez resaltó en Twitter que “Benedicto XVI es el Papa de mi conversión y maduración en la fe, pido a Dios por su alma y encuentro con Cristo”.

7.- El diácono casado Harrison Garlick, Canciller de la Diócesis de Tulsa (EEUU), recordó en Twitter “lo brutal que fueron los medios con Benedicto XVI, pero cuando me estaba convirtiendo me dio confianza tener un Papa que era odiado por el mundo”. "Mi propia conversión surgió con ese costo y él fue mi guía y mi ejemplo”.

8.- Barry Schoedel dijo en Twitter que “Benedicto XVI fue central en mi propia conversión al catolicismo”.

9.- Matt Sisk, esposo y padre, destacó en Twitter, que “el Papa Benedicto fue muy influyente en mi conversión a la fe. Recen por el reposo de su alma”.

10.- Para George Pecer, “el Papa Benedicto XVI fue tremendamente importante en acercarme a mi conversión”.

“Una de las cosas más preciadas que tengo es una carta de uno de sus secretarios indicando que Su Santidad me recordaba en sus oraciones. Espero poder devolverle el favor ahora”, aseguró.

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1 de enero de 2023 / 1:10 p. m.

El Vaticano dio a conocer cómo fueron las últimas horas de la vida terrenal del Papa Emérito Benedicto XVI.

En un artículo publicado este domingo 1 de enero en Vatican News en italiano, Andrea Tornielli, director editorial del Vaticano, relata cómo fue la madrugada del sábado 31 de diciembre, día en el que falleció Benedicto XVI a los 95 años.

“Las últimas palabras del Papa Emérito Benedicto XVI fueron acogidas en el corazón de la noche por un enfermero. Eran cerca de las 3 de la mañana del 31 de diciembre, algunas horas antes de la muerte”, relata Tornielli.

Las últimas palabras de Benedicto XVI las pronunció en italiano “¡Signore, ti amo!” (Señor, te amo).

Tornielli explicó que el Papa Emérito “todavía no había entrado en agonía en ese momento y sus colaboradores y asistentes se habían turnado”.

“Con él, en ese preciso momento (de las últimas palabras) solo estaba un enfermero que no habla alemán”, precisó Andrea Tornielli.

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El secretario de Benedicto XVI, el Arzobispo alemán Georg Gänswein, dijo a Tornielli que en el momento de las últimas palabras del Papa Emérito “no estaba, pero el enfermero me lo ha contado luego”.

“Señor te amo”, dijo Mons. Gänswein, fueron las últimas palabras comprensibles de Benedicto XVI “porque luego ya no estuvo en capacidad de poder expresarse”.

Benedicto XVI falleció el sábado 31 de diciembre a las 9:34 a.m. (hora de Roma) en el monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano, donde residía.

Su cuerpo será llevado este lunes 2 de enero a la Basílica de San Pedro y el jueves 5, desde las 9:30 de la mañana (hora de Roma) el Papa Francisco presidirá el funeral.

Tras la celebración, Benedicto XVI será sepultado en las grutas vaticanas.

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Aunque viajó a México en 2012, el Papa Emérito Benedicto XVI no pudo visitar a Nuestra Señora de Guadalupe en su santuario de Ciudad de México. Años después, aseguró que es lo único que lamentó, porque “mi visita sin ella estuvo incompleta”.

Así lo compartió el sacerdote mexicano Hugo Valdemar con ACI Prensa este 31 de diciembre, tras conocerse la muerte de Benedicto XVI.

El P. Valdemar señaló que “Benedicto visitó varias veces México antes de ser elegido Papa y celebró en la Basílica de Guadalupe. Le impresionaba mucho la fe sencilla del pueblo y la devoción a la Virgen de Guadalupe”.

El sacerdote mexicano recordó que en 2015, pocos años después de su renuncia, “tuve la oportunidad de rezar el Rosario con él en los Jardines Vaticanos”.

“Al final, me dijo sobre nuestro país: ‘¡México! ¡Qué pueblo tan maravilloso! Nunca olvidaré el cariño desbordante que me manifestaron en León. ¡Estuve tan feliz en mi visita! Yo solo lamento una cosa, el no poder visitar como Papa a la Virgen de Guadalupe. Tenía tantos deseos… Mi visita sin ella estuvo incompleta’”.

Luego, Benedicto XVI le comentó al P. Valdemar: “Ahora entiendo por qué Juan Pablo II quería tanto a México. ¡Dios bendiga a México, pueblo tan fiel, tan alegre, tan bueno!”.

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El sacerdote mexicano aseguró: “Nunca olvidaré la gran nostalgia de su mirada”.


El P. Hugo Valdemar junto a Benedicto XVI, el 22 de octubre de 2015. Crédito: Cortesía.

Benedicto XVI visitó México del 23 al 26 de marzo de 2012. En esa ocasión realizó diversas actividades en el estado mexicano de Guanajuato.

En aquel viaje, el Santo Padre comentó:  “Ahora entiendo por qué el Papa Juan Pablo II dijo: ‘Yo me siento un Papa mexicano’”.

El Papa Emérito falleció este 31 de diciembre de 2022 a las 9:34 a.m. (hora de Roma). Desde el 2 de enero, su cuerpo será llevado a la Basílica de San Pedro del Vaticano para que los fieles católicos puedan darle el último adiós.

El Papa Francisco presidirá el funeral de Benedicto XVI el jueves 5 de enero en la Plaza de San Pedro.

(El artículo continúa después)

El P. Valdemar recordó que tanto Benedicto XVI como San Juan Pablo II -que visitó México en cinco ocasiones- valoraban que ese país “tiene una historia de martirio, de profundo amor a la Virgen y al Papa”.

“A México lo veían como un baluarte de la fe, una tierra privilegiada por la presencia de Santa María de Guadalupe”, destacó.

El sacerdote mexicano respondió también a las críticas que algunos han dirigido al fallecido Papa Emérito calificándolo de “conservador”.

El P. Valdemar indicó que “un Papa no puede ser un no conservador. La misión de Pedro es ‘conservar’ íntegro el depósito de la fe, no es dueño de él para innovar o peor aún revolucionar”.

“Si tal hiciera, traicionaría su misión. El Papa es custodio de la fe no su dueño”, subrayó.

“Así que si sus críticos le decían que era un conservador, era un elogio, porque les quedaba claro que era un guardián celoso del depósito de la fe, no un vedette de moda, sino Pedro que confirma en la fe a sus hermanos”, resaltó.

El P. Valdemar aseguró, además, que “Benedicto fue un luminoso y profundo teólogo, un Papa humilde y bueno, un hombre de fe heroica, un valiente profeta que defendió la verdad del Evangelio”.

“Estoy seguro de que lo veremos en los altares y será reconocido como Doctor de la Iglesia”, concluyó.

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