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REDACCIÓN CENTRAL, 02 Ene. 20 (ACI Prensa).- “Basilio santo, nació entre santos.  Basilio pobre vivió pobre entre los pobres.  Basilio hijo de mártires, sufrió como un mártir.  Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables”, afirmó en una ocasión San Gregorio Nacianceno sobre su gran amigo San Basilio Magno.

Ambos combatieron contra los herejes que negaban la divinidad de Jesús y su fiesta se celebra cada 2 de enero.

San Basilio

San Basilio nació en Cesarea (Asia Menor) alrededor del año 330 y en una familia de Santos. Sus hermanos fueron San Gregorio de Nicea, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste. Su padre fue San Basilio el Viejo, su madre Santa Emelia y su abuela Santa Macrina.

Su compañero de estudios e inseparable amigo en la defensa de la fe fue San Gregorio Nacianceno. Cuando San Basilio estaba en el éxito de su carrera profesional, sintió un gran impulso de abandonar el mundo y fue ayudado por su hermana Santa Macrina, quien junto a su viuda madre y otras mujeres vivían en comunidad en un lugar retirado.

Basilio recibió el bautismo, visitó diversos monasterios y en un sitio agreste se entregó al retiro solitario con la plegaria y el estudio. Se le unieron algunos discípulos y formó el primer monasterio del Asia Menor. Sus enseñanzas se viven hasta hoy en los monjes de oriente e influenció incluso en San Benito, quien lo consideraba su maestro.

Fue ordenado sacerdote y San Gregorio Nacianceno lo animó a que le ayude con la defensa del clero, las iglesias y las verdades de fe. Fue nombrado primer auxiliar del Arzobispo de Cesarea y usó la herencia que le dejó su madre para ayudar a los necesitados. Solía salir con delantal y cucharón repartiendo comida.

Más adelante reemplazó al fallecido arzobispo y defendió la autonomía de la Iglesia ante el emperador Valente. Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar con frecuencia. Partió a la Casa del Padre el primero de enero del año 379.

San Gregorio

San Gregorio Nacianceno nació en Capadocia (actual Turquía) el mismo año que San Basilio. Su padre fue San Gregorio el Mayor, Obispo de Nacianzo, su madre Santa Nona y sus hermanos Santos Cesáreo y Gorgonia.

También se unió a San Basilio en la vida solitaria, pero fue ordenado sacerdote y le costó un tiempo entregarse a este servicio. Por el 372 San Basilio quería consagrarlo Obispo de Sasima, lugar que estaba sobre terrenos en disputa por las Dos Capadocias (Territorio dividido). Esto trajo enemistad entre los amigos.

Con el tiempo los Santos se volvieron a reconciliar y después de recorrer varias ciudades, San Gregorio se estableció en Constantinopla. Fue consagrado Obispo, pero sufrió por difamaciones y persecuciones de los herejes.

El Concilio de Constantinopla (381) estableció y confirmó las conclusiones del Concilio de Nicea contra los herejes que negaban la divinidad de Cristo y otras verdades de fe.

San Gregorio fue nombrado Obispo de Constantinopla, pero sus enemigos pusieron en duda la validez de su elección por lo que para restaurar la paz el Santo volvió a Nacianzo. Allí se convirtió en el Obispo de este territorio, después se retiró al retiro y partió a la Casa del Padre el 25 de enero del año 389 o 390.

Al finalizar el año 2019, el Gobierno de China publicó una serie de medidas administrativas para hacer que los miembros de todos las religiones se sometan al Partido Comunista.

Según informó AsiaNews, estas medidas se implementarán a partir del 1 de febrero de 2020. De este modo, las actividades, reuniones, y programas de las comunidades religiosas, entre otros, deben contar con la aprobación de la Oficina de Asuntos Religiosos del gobierno.

Las nuevas medidas fueron publicadas el 30 de diciembre por Xinhua, la agencia oficial de noticias del gobierno chino, con el que se completa uno publicado anteriormente en febrero de 2018.

El texto de las "Medidas administrativas para grupos religiosos" consta de seis capítulos y 41 artículos que tratan sobre la organización, funciones, oficinas, supervisión, planes de trabajo y administración económica de las comunidades de los distintos credos y grupos a nivel nacional y local.

Asia News señala que además del control generalizado de cada movimiento comunitario de los distintos grupos religiosos, las nuevas medidas requieren que los líderes de las religiones apoyen, promuevan e implementen la sumisión total al Partido Comunista Chino entre todos los miembros de sus comunidades.

El artículo 5 establece, por ejemplo, que "las organizaciones religiosas deben adherirse al liderazgo del Partido Comunista Chino, observar la constitución, las leyes, los reglamentos, los sistemas y las políticas, adherirse al principio de independencia y autogobierno, adherirse a las directivas sobre religiones en China, implementando los valores del socialismo".

Asimismo, el artículo. 17 señala que “las organizaciones religiosas deben difundir los principios y políticas del Partido Comunista Chino, así como las leyes, reglamentos, normas nacionales para el personal religioso y los ciudadanos religiosos, educar al personal religioso y a los ciudadanos religiosos para que apoyen el liderazgo del partido comunista chino, apoyando el sistema socialista, adhiriéndose y siguiendo el camino del socialismo con características chinas".

Al respecto, un sacerdote católico chino dijo a Asia News que “en la práctica, tu religión ya no importa, si eres budista, taoísta, musulmán o cristiano: la única religión permitida es la fe en el Partido Comunista Chino".

La situación de los católicos de China

En abril de 2019, el P. Bernardo Cervellera, experto en la Iglesia Católica en China y editor de la agencia de noticias Asia News, informó que “en muchas diócesis la Asociación Patriótica y la Oficina de Asuntos Religiosos siguen exigiendo a todos los sacerdotes que se inscriban en la Asociación y sostengan la ‘Iglesia independiente’. Al respecto el Vaticano ha expresado una tímida reserva en una entrevista del Cardenal Fernando Filoni concedida al (diario del Vaticano) L’Osservatore Romano, subrayando que la pertenencia a la Asociación según la ley china debería ser facultativa”.

En China existe la Asociación Patriótica Católica China, controlada por el Gobierno; y la Iglesia clandestina, subterránea o no oficial, que se ha mantenido fiel a la Santa Sede.

En la práctica, afirma el P. Cervellera, más que una “reconciliación” entre la Asociación Patriótica y la Iglesia clandestina o subterránea, con el acuerdo provisional entre China y el Vaticano para el nombramiento de obispos “hay una gran presión sobre la comunidad subterránea con una fuerte intromisión en la vida de la Iglesia”.

El Acuerdo Provisional

El 22 de septiembre de 2018 el Vaticano anunció la firma del acuerdo provisional con China para el nombramiento de obispos.

Algunos han expresado su oposición al acuerdo, como el Obispo Emérito de Hong Kong, el Cardenal Joseph Zen Ze kiun, quien en un artículo publicado en el New York Times el 24 de octubre escribió: “A los obispos y sacerdotes clandestinos (fieles) de China solo puedo decirles esto: por favor, no comiencen una revolución. ¿Ellos (las autoridades) toman sus iglesias? ¿Ya no pueden celebrar? Vayan a casa y recen con sus familias (…) Esperen mejores tiempos. Vuelvan a las catacumbas. El comunismo no es eterno”.

En el vuelo de regreso de su viaje a Letonia, Lituania y Estonia a fines de septiembre de 2018, el Papa Francisco dijo a los periodistas: “Yo soy el responsable” del acuerdo.

Sobre los obispos que no estaban en comunión con la Iglesia hasta antes del acuerdo, como Mons. Guo Jincai que participó del Sínodo de los Jóvenes, Francisco dijo que “han sido estudiados caso por caso. Por cada obispo han llegado al final los expedientes de cada uno a mi escritorio y he sido yo el responsable de firmar cada caso”.

En cuanto al acuerdo, Francisco precisó que “la cosa se hace en diálogo, pero nombra Roma, nombra el Papa. Esto es claro. Y rezamos por los sufrimientos de algunos que no entienden o que tienen en sus espaldas muchos años de clandestinidad”.

El 26 de septiembre de 2018 el Pontífice dirigió un mensaje a los católicos de China y a la Iglesia universal en el que solicitó “gestos concretos y visibles” a los obispos a quienes levantó la excomunión.

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, 01 Ene. 20 (ACI Prensa).- El Cardenal Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá (Colombia) alentó a cultivar en los jóvenes el deseo del amor para siempre, para así defender y promover a la familia que es un lugar donde las personas pueden alcanzar la felicidad plena.

“Cultivemos en los jóvenes el sentido del amor para siempre en el matrimonio. Cultivemos en los jóvenes el deseo de ser padres, de traer al mundo hijos que puedan ser cuidados, educados, llevados al pleno desarrollo de su personalidad. Vale la pena”, dijo el Purpurado colombiano en una reciente reflexión publicada por la Arquidiócesis de Bogotá.

Reflexionando sobre la célula básica de la sociedad, el Cardenal explicó que “si hay una verdadera familia, un núcleo familiar donde reine el amor, la comprensión, el respeto y todos sean solidarios unos con otros, los seres humanos son felices. No podemos perder esta fuente de felicidad para cada uno. Vivamos íntima y profundamente la alegría de la familia”.

El Cardenal Salazar hizo esta reflexión ante las distintas voces que hoy en día señalan que “la familia está en crisis, la familia se está rompiendo, se está acabando. Incluso se escucha cada vez más decir que los jóvenes no se quieren casar, no quieren tener hijos, que no necesitan familia, sino que están cada uno tratando de vivir solos el resto de su vida. Esto es cierto”.

Sin embargo, resaltó el Arzobispo, “hoy tenemos que vivir la realidad de la familia. La vida matrimonial sigue siendo válida. No es posible que sustituyamos el amor fiel, constante y permanente, que une a varón y una mujer para toda la vida con encuentros ocasionales, con situaciones pasajeras. Ahí hay una pérdida fundamental de una dimensión esencial de la vida del ser humano”.

“No es posible tampoco imaginar que no tengamos hijos ‘No es que hay que cuidar la creación y los seres humanos destruyen la creación’. La creación sin los seres humanos no tiene sentido. ¿Qué sería de la creación si ha desaparecido la humanidad?”, cuestionó.

Tras resaltar la importancia del matrimonio como base de la familia, el Cardenal subrayó que actualmente “necesitamos que los jóvenes den hijos a la humanidad, hijos bien tenidos, que puedan crecer sanos psíquica, física y espiritualmente”.

“En este el Señor nos ayuda. Él nos da el ejemplo de María, José y el Niño, nos da el ejemplo de una familia”, concluyó.

El Cardenal Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá (Colombia) alentó a cultivar en los jóvenes el deseo del amor para siempre, para así defender y promover a la familia que es un lugar donde las personas pueden alcanzar la felicidad plena.

“Cultivemos en los jóvenes el sentido del amor para siempre en el matrimonio. Cultivemos en los jóvenes el deseo de ser padres, de traer al mundo hijos que puedan ser cuidados, educados, llevados al pleno desarrollo de su personalidad. Vale la pena”, dijo el Purpurado colombiano en una reciente reflexión publicada por la Arquidiócesis de Bogotá.

Reflexionando sobre la célula básica de la sociedad, el Cardenal explicó que “si hay una verdadera familia, un núcleo familiar donde reine el amor, la comprensión, el respeto y todos sean solidarios unos con otros, los seres humanos son felices. No podemos perder esta fuente de felicidad para cada uno. Vivamos íntima y profundamente la alegría de la familia”.

El Cardenal Salazar hizo esta reflexión ante las distintas voces que hoy en día señalan que “la familia está en crisis, la familia se está rompiendo, se está acabando. Incluso se escucha cada vez más decir que los jóvenes no se quieren casar, no quieren tener hijos, que no necesitan familia, sino que están cada uno tratando de vivir solos el resto de su vida. Esto es cierto”.

Sin embargo, resaltó el Arzobispo, “hoy tenemos que vivir la realidad de la familia. La vida matrimonial sigue siendo válida. No es posible que sustituyamos el amor fiel, constante y permanente, que une a varón y una mujer para toda la vida con encuentros ocasionales, con situaciones pasajeras. Ahí hay una pérdida fundamental de una dimensión esencial de la vida del ser humano”.

“No es posible tampoco imaginar que no tengamos hijos ‘No es que hay que cuidar la creación y los seres humanos destruyen la creación’. La creación sin los seres humanos no tiene sentido. ¿Qué sería de la creación si ha desaparecido la humanidad?”, cuestionó.

Tras resaltar la importancia del matrimonio como base de la familia, el Cardenal subrayó que actualmente “necesitamos que los jóvenes den hijos a la humanidad, hijos bien tenidos, que puedan crecer sanos psíquica, física y espiritualmente”.

“En este el Señor nos ayuda. Él nos da el ejemplo de María, José y el Niño, nos da el ejemplo de una familia”, concluyó.

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, 01 Ene. 20 (ACI Prensa).- El Cardenal Gerhard Müller, Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, alertó del “veneno mortal” que paraliza a la Iglesia y propuso un eficaz antídoto para combatirlo, durante la Misa que presidió en Phoenix (Estados Unidos) en un importante evento con jóvenes católicos.

“No podemos escapar del veneno mortal de la serpiente si nos hacemos amigos de ella, sino solo si prudentemente mantenemos nuestra distancia y tenemos el antídoto listo a la mano”, refirió.

“El veneno que paraliza a la Iglesia es la opinión según la cual debemos adaptarnos al Zeitgeist, el espíritu de la época, para relativizar los mandamientos de Dios y reinterpretar la doctrina de la fe”, dijo el Cardenal en la Misa que presidió este 1 de enero, Solemnidad de María Madre de Dios, en un encuentro de jóvenes líderes católicos de la Fraternidad de Estudiantes Católicos Universitarios (FOCUS), que se realiza en la ciudad de Phoenix, estado de Arizona.

“El antídoto contra la secularización de la Iglesia es la verdad del Evangelio y vivir la fe en el Hijo de Dios que me ha amado y se ha entregado por mí”, explicó el Purpurado alemán.

El Cardenal precisó luego que hoy en día, el deseo de muchos es lograr una especie de “religión civil” o secular manipulando incluso algunos elementos de la Iglesia. “No consideran que la fe revelada sea verdad, pero les gustaría usarla como material para construir su nueva religión de unidad mundial. Para ser admitida a esta meta-religión internacional, el precio que la Iglesia tendría que pagar es renunciar a su defensa de la verdad”, advirtió.

Esto, continuó, “no parece ser un problema, ya que el relativismo dominante en nuestro mundo rechaza la idea de que efectivamente podamos conocer la verdad, y se presenta como garante de la paz entre las religiones y las posturas”. Además, lamentó que existan algunos que desean “un catolicismo sin dogmas, sin sacramentos y sin un magisterio infalible”.

Sin embargo, “Jesús no puede ser superado por el cambio de épocas porque la eternidad de Dios engloba todas las eras de la historia y la biografía de cada persona humana”.

“Hoy en día, la frase mágica del tentador es ‘necesaria modernización’. En consecuencia, cualquiera que se oponga a esta ideología será combatido como un enemigo y será acusado de ser alguien tradicional”, afirmó el Prefecto Emérito.

Como ejemplo de “esta lógica perversa”, el Cardenal se refirió a “la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, que se desacredita catalogándola como una posición política conservadora o de derecha, mientras que el asesinato del no nacido inocente (aborto) se considera un derecho humano y por lo tanto como algo progresista”.

El Cardenal Müller también alertó ante el hecho que algunos buscan manipular la fe, cuando “muchos cristianos están ansiosos y preocupados” y se preguntan si acaso “el cristianismo aún calza en nuestro tiempo”. “Para algunos, la Iglesia Católica se quedó atrás 200 años en comparación al lugar en el que está el mundo hoy. ¿Hay algo de cierto en esta acusación?”.

El Prefecto Emérito destacó asimismo que “la crisis en la Iglesia la ha hecho el hombre y ha surgido porque nos hemos adaptado cómodamente al espíritu de la vida sin Dios. Por eso en nuestro corazón muchas cosas no están redimidas y anhelan una gratificación sustituta’.

Sin embargo, continuó, “quien cree no necesita ideología, quien espera no busca drogas, el que ama no está detrás de la lujuria del mundo que pasa junto con él. Quien ama a Dios y al prójimo encuentra la felicidad en la entrega de sí mismo”.

Tras resaltar que “la Iglesia camina con los tiempos en los cambios sociales”, el Purpurado alemán recordó que “la fe y la razón son compatibles” y que con ambas se puede llegar a la luz de la verdad para entender el sentido de la vida.

Finalmente, el Cardenal subrayó que “la Iglesia sabe que estamos perdidos sin el Evangelio de Cristo”.

El Cardenal Gerhard Müller, Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, alertó del “veneno mortal” que paraliza a la Iglesia y propuso un eficaz antídoto para combatirlo, durante la Misa que presidió en Phoenix (Estados Unidos) en un importante evento con jóvenes católicos.

“No podemos escapar del veneno mortal de la serpiente si nos hacemos amigos de ella, sino solo si prudentemente mantenemos nuestra distancia y tenemos el antídoto listo a la mano”, refirió.

“El veneno que paraliza a la Iglesia es la opinión según la cual debemos adaptarnos al Zeitgeist, el espíritu de la época, para relativizar los mandamientos de Dios y reinterpretar la doctrina de la fe”, dijo el Cardenal en la Misa que presidió este 1 de enero, Solemnidad de María Madre de Dios, en un encuentro de jóvenes líderes católicos de la Fraternidad de Estudiantes Católicos Universitarios (FOCUS), que se realiza en la ciudad de Phoenix, estado de Arizona.

“El antídoto contra la secularización de la Iglesia es la verdad del Evangelio y vivir la fe en el Hijo de Dios que me ha amado y se ha entregado por mí”, explicó el Purpurado alemán.

El Cardenal precisó luego que hoy en día, el deseo de muchos es lograr una especie de “religión civil” o secular manipulando incluso algunos elementos de la Iglesia. “No consideran que la fe revelada sea verdad, pero les gustaría usarla como material para construir su nueva religión de unidad mundial. Para ser admitida a esta meta-religión internacional, el precio que la Iglesia tendría que pagar es renunciar a su defensa de la verdad”, advirtió.

Esto, continuó, “no parece ser un problema, ya que el relativismo dominante en nuestro mundo rechaza la idea de que efectivamente podamos conocer la verdad, y se presenta como garante de la paz entre las religiones y las posturas”. Además, lamentó que existan algunos que desean “un catolicismo sin dogmas, sin sacramentos y sin un magisterio infalible”.

Sin embargo, “Jesús no puede ser superado por el cambio de épocas porque la eternidad de Dios engloba todas las eras de la historia y la biografía de cada persona humana”.

“Hoy en día, la frase mágica del tentador es ‘necesaria modernización’. En consecuencia, cualquiera que se oponga a esta ideología será combatido como un enemigo y será acusado de ser alguien tradicional”, afirmó el Prefecto Emérito.

Como ejemplo de “esta lógica perversa”, el Cardenal se refirió a “la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, que se desacredita catalogándola como una posición política conservadora o de derecha, mientras que el asesinato del no nacido inocente (aborto) se considera un derecho humano y por lo tanto como algo progresista”.

El Cardenal Müller también alertó ante el hecho que algunos buscan manipular la fe, cuando “muchos cristianos están ansiosos y preocupados” y se preguntan si acaso “el cristianismo aún calza en nuestro tiempo”. “Para algunos, la Iglesia Católica se quedó atrás 200 años en comparación al lugar en el que está el mundo hoy. ¿Hay algo de cierto en esta acusación?”.

El Prefecto Emérito destacó asimismo que “la crisis en la Iglesia la ha hecho el hombre y ha surgido porque nos hemos adaptado cómodamente al espíritu de la vida sin Dios. Por eso en nuestro corazón muchas cosas no están redimidas y anhelan una gratificación sustituta’.

Sin embargo, continuó, “quien cree no necesita ideología, quien espera no busca drogas, el que ama no está detrás de la lujuria del mundo que pasa junto con él. Quien ama a Dios y al prójimo encuentra la felicidad en la entrega de sí mismo”.

Tras resaltar que “la Iglesia camina con los tiempos en los cambios sociales”, el Purpurado alemán recordó que “la fe y la razón son compatibles” y que con ambas se puede llegar a la luz de la verdad para entender el sentido de la vida.

Finalmente, el Cardenal subrayó que “la Iglesia sabe que estamos perdidos sin el Evangelio de Cristo”.

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El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, animó a rezar pidiéndole a Dios la valentía de vencer el mal con el bien y el odio con el amor.

“En este Día Mundial de la Paz, la Iglesia Católica de los Estados Unidos se une al Santo Padre Francisco y a la Iglesia en el mundo para orar por la paz. Oramos por la paz en nuestros corazones y por la paz en el mundo. Pedimos a Dios por la conversión de cada corazón que tiene odio y para que nos conceda la valentía para vencer el mal con el bien, y responder al odio con amor”, indicó el Prelado de origen mexicano en una declaración por la Jornada Mundial de la Paz 2020 que se celebra hoy.

“En esta temporada santa, los cristianos celebran el nacimiento de Jesucristo, el Dios vivo que viene a vivir entre nosotros como el Príncipe de Paz, para traernos la paz a nuestros corazones y paz en la tierra. Sin embargo, somos siempre conscientes de que nuestro mundo y nuestra vida están muy lejos de estar en paz”, lamentó el Arzobispo.

“Muchos de nuestros hermanos y hermanas están viviendo en países destruidos por guerras e injusticias, y terrorismo y persecución. Muchos sufren violencia debido al racismo, a la religión, la ideología o por su nacionalidad. Muchos de nuestros hermanos y hermanas, y hasta niños y niñas, son comprados y vendidos y viven en esclavitud; millones en nuestro mundo no tienen un lugar al cual pueden llamar hogar, debido a su pobreza e inestabilidad”.

Mons. Gomez indicó que “en nuestros vecindarios y comunidades, la violencia y la crueldad son una triste realidad de la vida cotidiana. También bebés, cada día en nuestro país son asesinados en el vientre de su madre, y muchos de nuestros vecinos no tienen lo que necesitan para llevar una vida digna. Nuestros políticos y el discurso cultural muchas veces están marcados por el enojo y un desprecio despiadado e implacable por los demás”.

“En esta temporada notamos con una tristeza particular los ataques violentos contra las personas de fe. Para mencionar solo unos pocos incidentes: unos fieles en una iglesia de Texas fueron asaltados por un hombre armado; en Nueva York, un hombre atacó enfurecidamente a puñaladas a los fieles durante una celebración de Hanukkah en la casa de un rabino. Cristianos en Nigeria fueron decapitados y sus asesinos compartieron la atrocidad que cometieron en un video que circuló por todo el mundo”, continuó.

Ante esta realidad, dijo el Arzobispo de Los Ángeles, “necesitamos afirmar que la violencia en el nombre de Dios es una blasfemia. El aumento de la violencia antisemita en este país y en todo el mundo debe ser condenado, así como la constante persecución de los cristianos. Proteger la libertad religiosa y la libertad de conciencia debe estar entre las más altas prioridades de todo gobierno”.

Mons. Gomez resaltó además que “Jesucristo llegó como un bebé en la Navidad, para mostrarnos que cada persona es un hijo de Dios, hecho a su imagen. Él vino a mostrarnos que toda la humanidad es una familia, que todos somos hermanos y hermanas, sin importar dónde nacimos, el color de nuestra piel, o el idioma que hablamos”.

“Jesús sufrió y murió para mostrarnos lo precioso que somos cada uno de nosotros ante los ojos de Dios, y Él nos llama a amarnos unos a otros, así como Él nos ama, sin excepciones”, destacó.

El Prelado señaló asimismo que “la paz es un regalo de Dios, y que la paz comienza cuando reconocemos Su presencia en cada persona, cuando lo amamos y le servimos en los pobres e indefensos, en los enfermos, en los refugiados, en los inmigrantes, y en los prisioneros; en cada persona a quien nuestra sociedad o la economía no le puede encontrar un lugar”.

Finalmente, el presidente de la USCCB alentó a que en este año nuevo 2020 “nos confiemos nosotros mismos y a nuestra nación a la Santísima Virgen María, Madre de Dios. Le pedimos que interceda por nosotros y que nos ayude a caminar por el camino de la paz”.

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