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6:08 a.m.

España: luz verde del Vaticano a la creación del Ateneo Universitario San Paciano

Se trata de una institución promovida por el cardenal arzobispo de Barcelona que integrará a tres facultades orientadas al estudio de la teología, la filosofía y la humanística cristianas

Madrid, 01 de octubre de 2015 (ZENIT.org) Redacción | 0 hits

El Vaticano ha autorizado la creación del Ateneo Universitario San Paciano promovido por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach, que unifica las tres facultades eclesiásticas existentes en la Ciudad Condal. 

El Ateneo, del que el teólogo y biblista Armand Puig será nombrado rector, se constituirá este jueves por el prefecto de la Congregación para la Educación Católica, el cardenal Giuseppe Versaldi, venido desde Roma para inaugurar el curso académico de las facultades, ha informado el Arzobispado en un comunicado.

La aprobación de esta institución era una de las reivindicaciones históricas del cardenal Sistach, que es Gran Canciller de las tres facultades eclesiásticas que existen en Barcelona: la Facultad de Teología de Cataluña (1967), la Eclesiástica de Filosofía de Cataluña (1988) y la Antoni Gaudí de Historia de la Iglesia, Arqueología y Artes Cristianas (2014). 

Culmina así un proceso de casi medio siglo que ha llevado a la creación de una institución universitaria dedicada exclusivamente a los estudios eclesiásticos y directamente vinculada a la Iglesia de Barcelona y, por medio de ella, con el resto de diócesis que tienen su sede en Cataluña. 

El Ateneo hermana a tres facultades orientadas al estudio de la teología, la filosofía y la humanística cristianas, y queda configurado como una institución universaritaria que promueve la docencia y la investigación sobre las áreas centrales del pensamiento cristiano, ha explicado la Archidiócesis de Barcelona en su nota.

Por otra parte, el Ateneo amparará, mediante la Facultad de Teología, a nueve instituciones más, que quedan conectadas con él: el Instituto de Teología Fundamental, el Instituto Superior de Liturgia de Barcelona, el Centro de Estudios Teológicos de Mallorca y los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas de Barcelona, Girona, Lleida, Mallorca, Tarragona y Vic. Así, el nuevo Ateneo articulará una red de doce instituciones eclesiásticas, radicadas en Cataluña y las Islas Baleares, que tienen naturaleza universitaria: tres facultades, ocho institutos y un centro teológico.

El purpurado catalán ha impulsado que el ateneo se denomine San Paciano, en honor al que fue obispo de Barcelona en la segunda mitad del siglo IV y uno de los Padres de la Iglesia latina, autor de varios tratados teológicos.

4:49 a.m.

Francisco a los combonianos: la Palabra de Dios anima, sostiene y fecunda el compromiso misionero

El Santo Padre les recibió durante su Capítulo General y les recordó que el “vivir con Cristo” determina todo nuestros ser y nuestro actuar

Ciudad del Vaticano, 01 de octubre de 2015 (ZENIT.org) Redacción | 0 hits

En la Palabra de Dios está la sabiduría que viene de lo alto, y que permite encontrar lenguajes, actitudes, instrumentos aptos para responder los desafíos de la humanidad que cambia. Son palabras del santo padre Francisco en la audiencia que esta mañana tuvo con los misioneros combonianos del Corazón de Jesús, que tiene lugar en el contexto del Capítulo general.

De este modo, el Papa reflexionó durante el encuentro sobre “vuestro nombre y vuestra identidad”: misioneros. Por ello, les recordó que son “servidores y mensajeros del Evangelio, especialmente para aquellos que no lo conocen y lo han olvidado”. Igualmente, señaló que al inicio de su misión hay un don: “la iniciativa gratuita del amor de Dios que os ha dirigido una doble llamada: estar con Él e ir a predicar”.

El “vivir con Cristo” determina todo nuestros ser y nuestro actuar, y se vive y se alimenta sobre todo en la oración, en el permanecer ante el Señor, en la adoración, en el coloquio corazón a corazón con Él, indicó el Pontífice.

Por otro lado, subrayó que el misionero se hace servidor del “Dios-que-habla, que quiere hablar a los hombres y a las mujeres de hoy, como Jesús hablaba a los de su tiempo”. A propósito, Francisco dijo que “esta relación de la missione ad gentes con la Palabra de Dios no se coloca tanto en el orden del ‘hacer’ como del ‘ser’”. La misión --añadió-- debe referirse y poner en el centro la gracia de Cristo que brota de la Cruz: creyendo en Él se puede transmitir la Palabra de Dios que anima, sostiene y fecunda el compromiso misionero.

En cuanto Combonianos del Corazón de Jesús, el Papa aseguró que contribuyen con alegría a la misión de la Iglesia, “testimoniando el carisma de san Daniele Comboni, que es un punto clave en el amor misericordioso del Corazón de Cristo para los hombres indefensos”.

Y añadió que “en este corazón está la fuente de la misericordia que salva y genera esperanza”. Por lo tanto, indicó el Santo Padre a los presentes, “estáis llamados a imitar a Jesús misericordioso y manso, para vivir vuestro servicio con corazón humilde, cuidando a los más abandonados de nuestro tiempo”.

Por otro lado, les subrayó que Ese Corazón que tanto amó a los hombres “os empuja a las periferias de la sociedad para testimoniar la perseverancia del amor paciente y fiel”. Asimismo aseguró que “de la contemplación del Corazón herido de Jesús se puede renovar siempre en vosotros la pasión por los hombres de nuestro tiempo, que se expresa con amor gratuito en el compromiso de solidaridad, especialmente hacia lo más débiles y desfavorecidos”. Así --añadió-- podréis continuar promoviendo la justicia y la paz, el respeto y la dignidad de cada persona.

Por todo ello, el Papa deseó que la reflexión profunda de las temáticas del Capítulo “ilumine el camino de vuestro Instituto en los próximos años, ayudándoos a redescubrir cada vez mejor nuestro gran patrimonio de espiritualidad y de actividad misionera”.

Y antes de marchar, el Pontífice aseguró sentir una gran admiración por ellos, por su trabajo y por los riesgos que afronta, desde siempre.

                    

                

            

        

 

4:49 a.m.

'Y en concreto Francisco pidió acoger a una familia de refugiados'

Lo indicó el cardenal Veglió al comentar el mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado

Ciudad del Vaticano, 01 de octubre de 2015 (ZENIT.org) Sergio Mora | 0 hits

El presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes, cardenal Antonio María Veglió, presentó este jueves en la sala de prensa de la Santa Sede, el mensaje del santo padre Francisco con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que se celebrará el próximo 16 de enero.

El cardenal subrayó que el tema “entra en el contexto del Año Jubilar de la Misericordia, punto de referencia para toda la Iglesia en los próximos meses”. Y precisó que "el fenómeno migratorio no durará solamente uno o dos años y no podemos quedarnos indiferentes ni callados".

Como en todo problema de la vida es más fácil verlo que dar las soluciones, si bien identificarlo es el primer paso, y confesó que le asombra "lo concreto del papa Francisco que invitó a todas las parroquias y estructuras religiosas de Europa para que acojan a una familia”, o sea, consideró el purpurado, “unos 600 mil migrantes podrán encontrar una solución”.

“Delante a una situación --indicó el cardenal-- en la cual la migración está asumiendo proporciones inmensas y a tantas tragedias que suceden en todo el mundo, debemos reconocer que este fenómeno en todas sus formas, nos interpela para que demos una respuesta. Porque son personas concretas, con un rostro, una identidad, una familia” y “no son paquetes, ni números o solo estadísticas”.

El primer punto que podemos notar --dijo-- es “la crisis humanitaria en el ámbito de la migración”; a la que se suma “el tema de la identidad”, porque escribe el Santo Padre, “la llegada del inmigrante en un nuevo contexto social, solicita un proceso de mutua adaptación a una nueva situación”. Y como tercer punto se ubica el tema de “la acogida”.

Delante de estas cuestiones, el Papa, indica que 'La respuesta del evangelio es la misericordia' y en su mensaje puntualiza tres temas: la solidaridad hacia el prójimo; la cultura del encuentro; y defender el derecho que tiene cada uno de vivir con dignidad, quedándose en la propia patria.

Porque la llegada de los inmigrantes interpela seriamente a las diversas sociedades que les acogen, y por lo tanto “el proceso de inserción y de integración tiene que ser respetuoso de los valores que ponen al hombre en la debida relación con Dios, con los otros y con la creación.

El cardenal además recordó que la Iglesia tiene “una palabra profética para sensibilizar” para favorecer la acogida, “la que resuena con fuerza a través de las diversas acciones y las obras de las que diariamente se encargan las comunidades cristianas”.

Porque la caridad --prosiguió-- es el don de Dios misericordioso que, al mismo tiempo estimula el servicio y la solidaridad hacia el prójimo. Si bien reconoció que no es posible quedarse solamente en el ámbito de la asistencia, sino también como dice el mensaje: en 'la capacidad de superar prejuicios y miedos', lo que lleva a cultivar la cultura del encuentro.

Y si bien cada persona tiene el derecho de inmigrar, ante todo tiene el derecho de no emigrar y a tener las condiciones de quedarse en su propio país.

Por su parte Mons. Giancarlo Perego, director de la Fundación Migrantes, precisó que en Italia ya 22 mil personas han sido acogidas en las estructuras eclesiásticas, sean casas religiosas, parroquias, o un centros de acogida, cuando el año pasado eran 10 mil. Una acogida muy difundida en el territorio, dijo, si pensamos que en Italia en 10 centros de acogida hay 10 mil personas.

4:49 a.m.

La Iglesia contará este sábado con 18 nuevos beatos

Se trata de un grupo de religiosos cistercienses que fueron martirizados durante la persecución religiosa del siglo XX en España

Madrid, 01 de octubre de 2015 (ZENIT.org) Redacción | 0 hits

“Es uno de los acontecimientos más extraordinarios que ha vivido la historia de la Diócesis de Santander”. Así ha calificado el obispo cántabro, Mons. Manuel Sánchez Monje, la beatificación de 18 mártires cistercienses durante una misa que presidirá el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato, y que se oficiará este sábado, a las 12 horas, en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

De los futuros beatos, 16 pertenecen al monasterio de Santa María de Viaceli de Cóbreces y otras dos monjas más al monasterio valenciano de Fons Salutis de la localidad de Algemesí, todos ellos mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España, informó el Obispado en una nota. En su mayoría murieron víctimas del odio a la fe en la bahía de Santander en el año 1936, indicó.

Se trata de Pío Heredia (Álava), Amadeo García (León), Valeriano Rodríguez (León), Álvaro González (León), Antonio Delgado (Burgos), Eustaquio García (Palencia), Ángel de la Vega (León), Ezequiel Álvaro de la Fuente (Palencia), Eulogio Álvarez (León), Bienvenido Mata (Burgos), Marcelino Martín (Palencia), Leandro Gómez (Burgos), Eugenio García (Burgos), Vicente Pastor (Valencia), José Camí (Lérida), Micaela Baldoví (Valencia) y Natividad Medes (Valencia).

El monje cisterciense Francisco Rafael Pascual Rubio ha sido el encargado de llevar a cabo el proceso de beatificación, causa que comenzó en 1964. Para el postulador, estos mártires “eran unos sencillos monjes trabajadores del campo y de la quesería del monasterio y que nunca se inmiscuyeron en actividades políticas”. Por ello, calificó de injustas las muertes violentas de estos religiosos que murieron sin odio y perdonando a sus agresores.

Por su parte, Mons. Sánchez dijo a los medios informativos que estos nuevos mártires “enriquecen el patrimonio espiritual de la Iglesia y de la humanidad” porque arriesgaron su vida por no traicionar su conciencia. Así, el acto de la beatificación se convierte en “una llamada a todos a ser consecuentes con la fe”, a llevar una vida coherente con sus verdades y a ser fieles “a nuestra conciencia” en una sociedad “relativista donde todo da igual”, destacó el prelado.

Esta será la primera vez que la Diócesis de Santander acoja una ceremonia de beatificación a la que asistirán, entre otros, el nuncio Renzo Fratini y los obispos de Santander, Mons. Manuel Sánchez; de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, acompañado por su auxiliar, Mons. Juan Antonio Menéndez; de León, Mons. Julián López; de Astorga, Mons. Camilo Lorenzo; de Victoria, Mons. Miguel Asurmendi; el obispo auxiliar de Madrid, Mons. Juan Antonio Martínez Camino, y el administrador diocesano de Palencia, D. Antonio Gómez.

Por otro lado, la abadía de Santa María de Viaceli celebrará el 9 de octubre, a las 18.30 horas, unas Vísperas solemnes para la veneración de las reliquias de los mártires y la colocación de la urna en el templo del monasterio.

La misma iglesia de Cóbreces acogerá el 10 de octubre, a las 12 horas, una solemne Eucaristía de acción de gracias por la beatificación de los monjes y las monjas mártires que estará presidida por el obispo de Santander, Mons. Sánchez Monge.

3:31 a.m.

El Papa en Sta. Marta: el cristiano no debe perder la nostalgia de Dios

En la homilía de este jueves, el Santo Padre reflexiona sobre la sustancia de la identidad de un cristiano 

Ciudad del Vaticano, 01 de octubre de 2015 (ZENIT.org) Redacción | 0 hits

Un cristiano nunca debe dejar de sentir la nostalgia de Dios, sino, nuestro corazón no puede hacer fiesta. Así lo aseguró el santo padre Francisco en la homilía de la misa celebrada en Santa Marta este jueves, en la que también recordó que la alegría del Señor es nuestra fuerza, en Él encontramos nuestra identidad.

El pueblo de Israel, tras largos años de deportación, vuelve a Jerusalén. El papa Francisco tomó como referencia la primera lectura, del libro de Nehemías, para ofrecer una reflexión sobre la sustancia de la identidad de un cristiano.

Así, señaló que, también en los años de Babilonia, el pueblo siempre recordaba la patria. Y después de muchos años, llegó finalmente el día del regreso, de la reconstrucción de Jerusalén y pide al escriba Esdras leer delante del pueblo el Libro de la Ley. El pueblo estaba feliz: “estaba alegre pero lloraba, y escuchaba la Palabra de Dios; tenía alegría, pero también llanto, todo junto”.

¿Cómo se explica esto?, se preguntó el Papa durante la homilía. Simplemente, “este pueblo no solo había encontrado su ciudad, la ciudad donde había nacido, la ciudad de Dios, este pueblo al escuchar la Ley, encontró su identidad, y por esto estaba feliz y lloraba”, explicó.

De este modo, Francisco prosiguió: “pero lloraba de alegría, alegría porque había encontrado su identidad, había reencontrado esa identidad que con los años de deportación se había perdido un poco. Un largo camino este. ‘No estéis tristes --dice Nehemías-- pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza’. Es la alegría que da el Señor cuando encontramos nuestra identidad. Y nuestra identidad se pierde en el camino, se pierde en tantas deportaciones o auto-deportaciones nuestras, cuando hacemos un nido aquí, un nido allí, un nido... y no en la casa del Señor. Encontrar la propia identidad”.

A propósito, el Papa se preguntó de qué forma se puede encontrar la propia identidad. “Cuando has perdido lo que era tuyo, tu casa, lo que era propio tuyo, te viene la nostalgia y esa nostalgia se lleva de nuevo a tu casa”, indicó Francisco. Y este pueblo --añadió-- con esta nostalgia, ha sentido que era feliz y lloraba de felicidad por esto, porque la nostalgia de la propia identidad le había llevado a encontrarla. Una gracia de Dios.

El Pontífice dio un ejemplo: “si nosotros estamos lleno de comida, no tenemos hambre. Si estamos cómodos, tranquilos donde estamos, no necesitamos ir a otro sitio. Y yo me pregunto, y estaría bien que todos nosotros nos preguntáramos hoy: ‘¿estoy tranquilo, contento, no necesito nada --hablo espiritualmente-- en mi corazón? ¿Se me ha apagado la nostalgia?’”

De este modo, invitó a mirar a este pueblo feliz, que lloraba y estaba alegre. “Un corazón que no tiene nostalgia, no conoce la alegría. Y la alegría, precisamente, es nuestra fuerza: la alegría de Dios. Un corazón que no sabe qué es la nostalgia, no puede hacer fiesta. Y todo este camino que comenzó desde hace años termina en una fiesta”.

Finalmente, el Obispo de Roma observó que el pueblo exultó con gran alegría porque había “entendido las palabras que habían sido proclamadas. Habían encontrado lo que la nostalgia les hacía sentir e ir adelante”. Por ello, invitó al concluir la homilía a preguntarnos cómo es nuestra nostalgia de Dios: “¿estamos contentos, estamos felices así, o todos los días tenemos este deseo de ir adelante?” Que el Señor --dijo Francisco-- nos dé la gracia. Que nunca, nunca, nunca, se apague en nuestro corazón la nostalgia de Dios.



 

3:31 a.m.

El Papa: No reducir a los inmigrantes solo en 'regulares' o 'irregulares'

Resumen del texto. En el mensaje de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2016, el Papa pide hacer de la integración una experiencia enriquecedora y prevenir de la discriminación, racismo, nacionalismo extremo o de la xenofobia

Ciudad del Vaticano, 01 de octubre de 2015 (ZENIT.org) Rocío Lancho García | 0 hits

La Sala de Prensa de la Santa Sede dio a conocer este jueves el mensaje del papa Francisco con motivo de la Jornada mundial del inmigrante y refugiado 2016, que se celebrará el 17 de enero de 2016 y que lleva por título: "Migrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la Misericordia".

"Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor" indica el Santo Padre 

Y recuerda en el texto, que los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta. Y si después de sufrir ese ultraje de los traficantes,  sobreviven a los abusos y a las adversidades, “deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores”.

Además, observa el Pontífice, “no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos”.

Por ello, Francisco asegura que “el Evangelio de la misericordia interpela a las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales”.

Es importante mirar a los emigrantes --pide el Santo Padre-- no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus gastos.

Asimismo, indica que “los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuestión que se impone, es la superación de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos”.

Sin embargo, tal y como advierte Francisco, todos los días “las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo”. La indiferencia y el silencio --asegura-- abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. “Sea de grandes o pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea sólo una vida”, indica el Santo Padre.

En esta misma línea, señala que las sociedades que acogen “deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados”. Por esta razón, el Papa se pregunta “¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?”

Por otro lado, tal y como asegura el Pontífice latinoamericano, “muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegría de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad”.

Y sin embargo, “no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional”.

A propósito, el Santo Padre asegura que cada uno de nosotros es responsable de su prójimo. “Somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan”, advierte.  El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos --añade en el mensaje-- son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros.              

De este modo, prosigue afirmando que “la Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, en particular ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen”. Y añade que “es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución”.

Un punto indispensable subrayado por el Santo Padre es “que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes”.                

Nadie puede fingir no sentirse interpelado --advierte Francisco-- por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y niños como trabajadores en la construcción, en la agricultura, en la pesca y en otros ámbitos del mercado.

De este modo, el Pontífice quiere recorda que “el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta «en casa» en la única familia humana”.
 

REDACCIÓN CENTRAL, 01 Oct. 15 (ACI).- "Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra", decía Santa Teresa del Niño Jesús o también conocida como Santa Teresa de Lisieux, cuya fiesta se celebra cada 01 de octubre. Es patrona de las misiones y Doctora de la Iglesia.

Santa Teresa vivió solo 24 años: nació un 2 de enero de 1873 y murió el 30 de septiembre de 1897. En su entierro no hubo más de 30 personas en el cementerio de Lisieux. Sin embargo, esta joven santa dejaría un gran legado de amor para la Iglesia que se conocería con el paso del tiempo.

Un año después de su muerte, a partir de sus escritos, se publica un libro “Historia de un alma” que va a conquistar al mundo porque da a conocer lo mucho que había amado esta religiosa a Jesús.

Fue proclamada Doctora de la Iglesia por San Juan Pablo II, quien el 19 de octubre de 1997 dijo: “Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven de los ‘Doctores de la Iglesia’, pero su ardiente itinerario espiritual manifiesta tal madurez, y las intuiciones de fe expresadas en sus escritos son tan vastas y profundas, que le merecen un lugar entre los grandes maestros del espíritu”.

“El deseo que Teresa expresó de "pasar su cielo haciendo el bien en la tierra" sigue cumpliéndose de modo admirable. ¡Gracias, Padre, porque hoy nos la haces cercana de una manera nueva, para alabanza y gloria de tu nombre por los siglos!”, concluyó san Juan Pablo II.

Más información en: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=668

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