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ROMA, 03 May. 15 (ACI).- “Transformados desde el amor y por el amor”, es el tema de la meditación que ofrecerá el Papa Francisco con ocasión del III Retiro Mundial de Sacerdotes organizado por el Movimiento de Renovación Carismática Católica (ICCRS) y la Fraternidad Católica.

El retiro se celebrará en Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán, del 10 al 14 de junio, bajo el lema: “Llamados a la santidad para la nueva evangelización”.

Cinco serán los temas sobre los que reflexionarán los participantes de este encuentro: ‘Congregados’, ‘Reconciliados’, ‘Transformados’, ‘Reforzados’ y ‘Enviados... para la nueva evangelización’. Además, el hilo conductor del retiro será la exhortación apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco.

El Cardenal Stanis?aw Ry?ko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, presidirá la misa de apertura. A la celebración eucarística le seguirá la bienvenida por parte de Michelle Moran (presidenta de ICCRS) y Gilberto Barbosa (presidente de la FC).

La meditación del primer día estará a cargo del padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, y tratará sobre el lema del retiro: ‘Llamados a la santidad para la nueva evangelización’.

‘Reconciliados’ será la palabra en la que se basarán las reflexiones del segundo día. El Cardenal Peter Turkson, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, dirigirá la meditación del día, la cual lleva por título ‘Reconciliados con Dios’. Después de la adoración eucarística, el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Ciudad del Vaticano, presidirá la Misa.

Por la tarde, Livio Tacchini, hará la meditación ‘El precio de la reconciliación’, seguida por un tiempo de reconciliación guiado por el Padre Daniel Ange.

El 12 junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, será ‘Transformados’ el tema de la jornada. El Padre Jonas Abib, fundador de la comunidad brasileña Cançao Nova, realizará la meditación sobre ‘Deja que el amor de Dios te transforme’.

Después, la hermana Briege McKenna y el Padre Kevin Scallon dirigirán la adoración eucarística y la oración de sanación. Esa misma tarde tendrá lugar el encuentro con el Papa Francisco. El Santo Padre realizará una meditación acerca del tema ‘Transformados desde el amor y por el amor’ y tras un tiempo de diálogo con los sacerdotes, celebrará la Eucaristía, y hará un envío misionero de los participantes.

Al día siguiente el tema será ‘Reforzados’. Nuevamente el Padre Cantalamessa realizará la meditación, esta vez titulada ‘Reforzados para ser más plenamente discípulos misioneros’.

A continuación tendrá lugar la celebración eucarística presidida por el Cardenal Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero. Por la tarde tendrá lugar la meditación ‘Vivir el sacerdocio en el poder del Espíritu Santo’ de Mons. Joseph Malagreca.

Para concluir el 14 de junio, el Cardenal Agostino Vallini, vicario de la diócesis de Roma, presidirá la Misa de clausura.

Más información en: www.iccrs.org y www.catholicfraternity.net

REDACCIÓN CENTRAL, 03 May. 15 (ACI).- El 3 de mayo en muchos países del mundo se conmemora “la Cruz de mayo”. Esta tradición popular tiene sus orígenes desde muy antiguo en Jerusalén y se sigue festejando en varios pueblos de habla hispana.

La también llamada “Fiesta de las cruces” se celebra en ciudades de España, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago y Venezuela. En muchos de estos lugares adornan las cruces con coloridas flores, se realizan procesiones, bailes o se venera el madero en los cerros o lugares visibles para toda la población.

Se dice que por el siglo IV el pagano Constantino tenía que enfrentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio. La noche anterior al suceso tuvo un sueño en la que vio una cruz luminosa en los aires y escuchó una voz que le dijo: "Con este signo vencerás".

Al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y exclamó: "Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena". La victoria fue total, Constantino llegó a ser emperador y dio libertad a los cristianos.

Santa Elena, madre del emperador, pidió permiso a su hijo y fue a Jerusalén a buscar la Santa Cruz en la que Cristo murió. Después de muchas excavaciones encontró tres cruces y no sabían cómo distinguir cuál era del Señor.

Es así que llevaron a una mujer agonizante, quien al tocar la primera cruz se agravó más con su enfermedad. En la segunda cruz, la enferma se mantuvo igual, pero al tocar el tercer madero, recuperó la salud.

Santa Elena con el Obispo y los fieles llevaron esta cruz en procesión por las calles de Jerusalén. En el camino había una mujer viuda que llevaba a enterrar a su hijo, por lo que acercaron la Cruz al fallecido y éste resucitó.

Por varios siglos se ha celebrado en Jerusalén y muchos pueblos del mundo el 3 de mayo como la fiesta de la invención o hallazgo de la Santa Cruz. En toda la Iglesia Católica la celebración litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz se festeja el 14 de septiembre.

REDACCIÓN CENTRAL, 03 May. 15 (ACI).- Hoy 3 de mayo la Iglesia recuerda a los santos apóstoles Felipe y Santiago, quienes murieron mártires a causa de su fe en Cristo.

San Felipe nació en Betsaida y fue discípulo de San Juan el Bautista. Felipe fue uno de los primeros apóstoles llamados por Jesús. Él fue quien preguntó a Jesús sobre la repartición de los panes: “¿Cómo vamos a darle de comer a tanta gente?” (Jn 6, 5-7)  y también fueron los paganos quienes deseaban conocer al Señor. (Jn 12, 20-22). Además, Felipe le pidió a Cristo en la última cena que le “muestre al Padre” (Jn 14, 8-11).

Felipe fue además quien pidió permiso a Jesús para ir a enterrar a su padre. “Sígueme y deja a los muertos sepultar a sus muertos” (Mt 8,21).

Después de la Ascensión, Felipe recibió el Espíritu Santo en Pentecostés, junto con los otros apóstoles y la Virgen María. Posteriormente partió para evangelizar la región de Frigia, actualmente Turquía, Hungría, Ucrania y el Este de Rusia.

San Felipe fue martirizado y murió crucificado y apedreado en Hierápolis. En el siglo VI las reliquias del apóstol fueron llevadas a Roma y colocadas en la Basílica de los Doce Apóstoles. El martirologio de la Edad Media celebraba su fiesta el 1 de mayo pero se cambió la fecha para el 3 de mayo.

Santiago es llamado el “Hijo de Alfeo” y también se le conoce como “El primo del Señor” porque su madre era pariente de la Virgen. A él se le atribuye la autoría de la primera epístola católica. Una de sus frases más profundas y famosas es: “La fe sin obras, está muerta”.

También encontramos en Los Hechos de los Apóstoles menciones al apóstol donde señalan que era muy querido por la Iglesia de Jerusalén y que lo llamaban “el Obispo de Jerusalén”. San Pablo lo considera en su carta a los Gálatas, junto con San Pedro y San Juan, una de las principales columnas de la Iglesia. Además, el Apóstol de Gentes comenta que después de su conversión fue a visitar a Pedro, pero no encontró a ningún discípulo sino a Santiago. Incluso en la última visita de San Pablo a Jerusalén, este fue directamente a la casa de Santiago, donde se reunió con todos los jefes de la Iglesia de Jerusalén. (Hech. 21,15).

En los registros históricos de la época, Santiago es llamado “El Santo”. Los fieles aseguraban que nunca había cometido un pecado grave, ni tomaba licores ni comía carne. Más bien, el apóstol pasaba mucho tiempo orando y fue por eso que se le hicieron callos en las rodillas.

En sus oraciones, le pedía perdón a Dios por los pecados de su pueblo. Por esa razón, la gente lo llamaba: “El que intercede por el pueblo”. Estas acciones conmovieron a muchos judíos y por el ejemplo de Santiago se convirtieron.

El éxito de su evangelización provocó escándalo entre los fariseos y escribas. Por ello, en un día de fiesta el Sumo Sacerdote Anás II, aprovechando la concurrencia, le dijo: “Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande admiración, te presentes ante la multitud y les digas que Jesús no es el Mesías o Redentor”. Ante este pedido, Santiago respondió: “"Jesús es el enviado de Dios para salvación de los que quieran salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado a la derecha de Dios".

Los sumos sacerdotes se enfurecieron por esa respuesta pues temían que todos los judíos se convirtieran al cristianismo. Entonces tomaron a Santiago y lo llevaron a la parte más alta del templo y desde allí lo echaron hacia el precipicio. El apóstol murió de rodillas mientras rezaba: “Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen".

REDACCIÓN CENTRAL, 02 May. 15 (ACI).- Aunque sufrió la persecución, San Atanasio nunca dejó de defender la verdadera fe católica. Desde su juventud amó mucho a Jesucristo, lo que lo llevó a escribir grandes obras. Su nombre significa “El Inmortal”, como la huella que dejó en la Iglesia con su firme defensa de la fe ante las creencias paganas.

San Atanasio de Alejandría nació en el año 295 y desde niño fue testigo de las sangrientas persecuciones del Imperio Romano contra los cristianos. Tuvo una importante formación académica en filosofía y gramática. Dominaba tres idiomas (copto, griego común y griego clásico). Desde su juventud demostró talento para la escritura. Su primer escrito fue “Contra los paganos y la Encarnación del Verbo”.

Una de las controversias más importantes de su vida fue contra los arrianos. Arrio, sacerdote de Alejandría, difundió una doctrina errada afirmando que Cristo no era hombre verdadero. El Obispo de Alejandría llevó consigo a Atanasio al Concilio Ecuménico de Nicea para enfrentarlo y pedirle que se retracte de sus errores. Aunque el Santo al principio solo fue el moderador, se atrevió a refutar los argumentos de Arrio que no aceptó las precisiones, persistió en el error y fue excomulgado.

Atanasio escribió a los obispos numerosas cartas donde advertía del peligro que suponía tergiversar la doctrina y que sus aliados quedaban automáticamente excomulgados. Arrio respondía a esas cartas con injurias y maltratos. Esta controversia en Alejandría llegó a oídos del emperador Constantino, quien decidió poner fin al debate enviando un conciliador. Lamentablemente, el debate ya se había extendido en la Iglesia Oriental y fue difícil contenerlo. Constantino sabía que esta controversia ponía en peligro la estabilidad del Imperio romano.

En el año 326 Atanasio fue ordenado sacerdote por el Obispo Alejandro, a quien servía como secretario y vocero. Durante ese tiempo escribía tratados teológicos, predicaba y entabló amistad con San Antonio Abad.

Cuando murió Alejandro, el pueblo proclamó a Atanasio como su sucesor. Desde entonces fue visto como el defensor de la fe verdadera, que fue reiterada en Nicea, y también se convirtió en el enemigo de los  herejes, quienes aún tenían poder e influencia. Los arrianos no cesaron de perseguirlo y consiguieron desterrarlo de la ciudad. El nuevo sucesor del trono, Constancio II (hijo de Constantino) estaba bajo la influencia del obispo arriano Eusebio de Nicomedia.

En el año 356, 5 mil soldados rodearon la parroquia donde estaba para arrestarlo. El Obispo logró escapar y huyó al desierto donde fue acogido por los anacoretas. Dese allí siguió escribiendo a los files de Alejandría y escribió la biografía de San Antonio Abad, su amigo y compañero en la defensa contra las herejías.

En el año 362 el nuevo emperador, Juliano el Apóstata, emitió un edicto en el que pedía el regreso de todos los obispos exiliados, con el objetivo de propiciar la división dentro de la Iglesia y el paganismo. Los consejeros de Juliano percibían a Atanasio como un hombre peligroso y lograron que el emperador lo enviara al exilio. El Santo se escondió en el desierto hasta que Juliano murió. Entonces volvió a Alejandría por mandato del nuevo monarca Valente.

La persecución contra el doctor de Iglesia no terminaría ahí porque volvió a ser exiliado en el año 365. Pese a las tribulaciones, mantuvo firmes sus convicciones y tuvo una actitud vigilante. Su regreso a Alejandría se debió a que los fieles manifestaron su tristeza y reclamaron Atanasio como su verdadero Obispo.

Atanasio murió el 2 de mayo del año 373, luego de haber servido como obispo durante 45 años de Obispo y tras haber pasado 18 años de su vida en el destierro.

LIMA, 01 May. 15 (ACI).- Mayo es el mes que la Iglesia Universal dedica a la Madre de Dios, la Bienaventurada Virgen María. Este tiempo es una oportunidad para renovar el amor de todos los bautizados hacia la Mujer que Dios desde la eternidad escogió para darlo a luz y cuidarlo.

La Santísima Virgen María es por siempre la Reina del Cielo y de la Tierra, no hay santidad sin María porque toda Ella lleva a Cristo.

María la más humilde entre las mujeres es precisamente el modelo de toda mujer, como señaló el Papa Francisco en abril de 2014 en un mensaje a más de 20 mil jóvenes reunidos en Buenos Aires, Argentina.

“Hay un solo modelo para ustedes, María: La mujer de la fidelidad, la que no entendía lo que le pasaba pero obedeció. La que en cuanto supo lo que su prima necesitaba, se fue corriendo, la Virgen de la Prontitud. La que se escapó como refugiada en un país extranjero para salvar la vida de su hijo”, afirmó el Papa.

Para profundizar y vivir cada día este mes dedicado a la Santísima Virgen, la primera patena de la Sabiduría Eterna, ingrese al especial del Mes Mariano en: http://www.aciprensa.com/Maria/maria.htm 

Solo hay un modelo para las mujeres: María, afirma el Papa Francisco http://t.co/7FvNpGLeLz

— ACI Prensa (@aciprensa) April 28, 2014

REDACCIÓN CENTRAL, 01 May. 15 (ACI).- A simple vista la imagen del San José durmiente, que el Papa Francisco también tiene en su escritorio, podría no entenderse. Para el P. Rey Zerrudo, profesor de estudios bíblicos en el seminario regional San José (Filipinas), tiene un significado muy profundo.

En declaraciones a CBCP News, el P. Zerrudo, párroco de la Parroquia San José Obrero en Molo (Iloilo), sugirió que la imagen del San José durmiente se debe entender en el contexto evangélico de la crisis que tuvo al saber que María estaba embarazada antes de casarse.

"San José, un hombre de bien, que nunca puso en duda el honor de María, agonizaba y, al final, tomó la decisión de 'repudiar' a María en privado para evitarle la vergüenza pública y la ejecución porque la pena dictada en ese tiempo por la ley para las mujeres encontradas embarazadas antes del matrimonio era la muerte por lapidación", señaló.

"En ese momento San José aún no sabía que el niño en el vientre de la Virgen María era el fruto, no de ningún hombre, sino del Espíritu Santo. Fue sólo después de tomar una difícil, pero correcta decisión que San José dormía profundamente. Eso es lo que vemos en la imagen del ‘San José durmiente’”, enfatizó.

A los fieles que tal vez han malinterpretado el significado de esta imagen peculiar de San José, el P. Zerrudo advirtió que “el sueño de San José es el merecido descanso de un carpintero trabajador. No es el sueño de los indolentes o de un 'Juan Tamad' de la tradición filipina, que dormía debajo de un árbol sólo para esperar a que la fruta caiga en la boca”.

Asimismo resaltó que el descanso del santo era merecido, pero sin ser un tiempo para sí mismo, sino que en ese sueño se enteró del plan de Dios y actuó de manera inmediata.

Luego explicó que la eficacia de San José, incluso en el sueño, se aprecia en la devoción especial del Papa Francisco por el Custodio que contó en Filipinas que ponía debajo de la imagen del San José durmiente papelitos escritos con el problema que tuviera.

Esta práctica se ha extendido en muchos hogares y oficinas de los fieles católicos. Además descartó que esta acción fuera una especie de superstición, sino que se trata de una auténtica devoción católica.

El Papa Francisco habló de su devoción especial a San José durmiente en el multitudinario encuentro con las familias que presidió en enero pasado en Filipinas. “En mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y durmiendo cuida a la Iglesia. Si, lo puede hacer, lo sabemos”, indicó.

El Santo Padre narró que “cuando tengo un problema, una dificultad escribo un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por este problema”, para llegar a una solución.

No es la primera vez que el Papa habla de esta costumbre que tiene. En el vuelo de regreso de Estrasburgo (Francia) al Vaticano, el Pontífice dijo sobre este tema que “cada vez que le he pedido algo a San José, me lo ha concedido”.

¿Quién resuelve los problemas del #PapaFrancisco? http://t.co/AHaFpdX6aX #PapaFilipinas

— ACI Prensa (@aciprensa) January 16, 2015

ROMA, 01 May. 15 (ACI).- El Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Cardenal Leonardo Sandri, denunció que “es un escándalo” la indiferencia que muestra la comunidad internacional ante la tragedia de los cristianos perseguidos en países como Irak y Siria en donde el Estado Islámico (ISIS) ha asesinado a miles solo por creer en Cristo.

Así lo indicó el Purpurado argentino en su intervención en la apertura del simposio “Cristianos en Medio Oriente: ¿Cuál es su futuro?” promovido por la Comunidad de San Egidio y por la arquidiócesis de Bari-Bitonto (Italia).

El Cardenal dijo que no pocos cristianos de Oriente, escuchando en Semana Santa el episodio de la Pasión en que Pilatos se lava las manos “podrían haber pensado en la indiferencia y la falta de acción a la que parece haberse resignado la comunidad internacional frente a las tragedias que ya desde hace años se consuman en Siria e Irak”.

“Confiamos, sin embargo, y estamos aquí para despertarla, que en el ánimo de todos, en Occidente como en Oriente permanezca viva la pregunta de Pilatos: ‘¿Cuál es la verdad?’, a la que siga su búsqueda y ponerse a su servicio. La verdad es ante todo un acto que levanta cualquier velo e intento de ocultar la realidad”.

El Cardenal dijo luego que “¡Es un escándalo!, y recordamos lo que el Señor dice también hoy a todos los Caínes de la tierra ‘¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra’”. 

“Es inútil negarlo: si todavía no se encontró una solución (al drama que están viviendo los cristianos en Medio Oriente) es ciertamente porque los problemas son múltiples y complejos, pero también es legítimo pensar que los intereses, equilibrios de poder y de riqueza se anteponen, sin ceder un paso, a la supervivencia y al bienestar de las poblaciones afectadas”.

El Purpurado dijo luego que “entristece también la incapacidad de los líderes del Líbano, incluso de los cristianos, que no fueron capaces de encontrar un consenso sobre el nuevo presidente, debido a una línea de conducta dictada, más que por su conciencia, por las fuertes influencias de fuerzas que compiten por la supremacía del control en la zona”. 

Tras recordar que todos los años realiza una colecta para ayudar a los cristianos en Tierra Santa, el Cardenal resaltó que “no se puede hablar de estabilidad en Medio Oriente sin incluir la añeja cuestión de Israel y Palestina, contentándose de que a los cristianos se les permita vivir en paz en esos dos territorios”. 

“Por otra parte, no debería haber ninguna duda sobre la necesidad de que todos los Estados, incluido Israel, deban existir y ser protegidos y no amenazados. Es tarea de los pastores cristianos de todo Medio Oriente ayudar a sus fieles a crecer en esta conciencia, curando las heridas del pasado reciente, con el aceite del consuelo, del perdón y la misericordia. Si no se avanza en esta dirección, no dudamos de que los grupúsculos de ‘poder enloquecido’, como el ISIS, se multiplicarán, también porque algunas partes interesadas los apoyan con armas y recursos”. 

“Occidente parece haber perdido en el curso de los siglos la capacidad de considerarse también dentro de una sana referencia religiosa, prefiriendo a menudo un modelo de laicismo exasperado cuando no un verdadero ‘eclipse de Dios’".

Para concluir, el Prefecto dijo que “la destrucción y los horrores actuales de Medio Oriente –que algunos quieren atribuir únicamente al factor religioso– no deben ser una excusa para confirmar esta visión parcial y errónea, sino un estímulo para repensar la convivencia y la colaboración de los diferentes componentes de la sociedad para la promoción integral del ser humano”.

Posteriormente en la basílica de San Nicolás, Patrono de Bari, los participantes del simposio pidieron al Santo que interceda para poner fin al sufrimiento de los cristianos en Medio Oriente y que acompañe los trabajos del Concilio Panortodoxo que se celebrará en 2016 en Turquía.

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