¿Qué Chile queremos construir?, cuestiona sacerdote de iglesia atacada

El P. Pedro Narbona, párroco de La Asunción en Santiago de Chile, iglesia atacada el 18 de octubre por una turba en Santiago de Chile, llamó a abrir los corazones “sin odios y sin venganzas” para “una reflexión profunda para el Chile que queremos construir”. 

Las palabras que el párroco entregó a ACI Prensa surgen al día siguiente del ataque a esta iglesia y a la iglesia San Francisco de Borja, ambas en el centro de la ciudad. Los actos vandálicos ocurrieron en medio de las manifestaciones por el primer año del estallido social en el país.

“La muerte y el dolor no tienen la última palabra, sino que la última palabra siempre la tienen la esperanza y la vida. El que triunfa es siempre nuestro Señor y nosotros estamos apoyamos y unidos a él”, aseguró el P. Narbona.

El sacerdote se manifestó preocupado porque “frente a tanto destrozo, a tanta odiosidad y venganza” los más afectados son los pobres. “Y en este caso, es una comunidad concreta que ha visto por dos, tres veces vandalizar su lugar de reunión, de culto, de historia”, agregó al recordar la vida pastoral y de fe de la comunidad.

“Es un lugar vivo” donde la gente “confía en que Jesucristo Buen Pastor los lleva por cañadas oscuras y nada tememos. La certeza y la fuerza que nos da ahora es esa, sin odio, sin venganzas, sino que abramos los corazones a una reflexión profunda para el Chile que queremos construir”, dijo en referencia al próximo plebiscito constitucional del 25 de octubre.

Asimismo, recordó que en la encíclica Fratelli tutti el Papa Francisco “nos invita a soñar el mundo que queremos, el país que queremos; queremos un país abierto, un país que acoja, un país donde todos nos podamos sentar a la mesa, pero de verdad todos, y no excluyamos a nadie”. 

“Chile, como dicen nuestros obispos, tiene vocación de entendimiento no de enfrentamiento, Chile está llamado a ser un país de hermanos donde cada uno tenga pan respeto y alegría. Eso es lo fundamental, eso es lo más importante. Abrir el corazón a la esperanza, a Jesucristo”, aseguró el P. Narbona.

Por ello, invitó a los creyentes y a todos en general a que “puedan encontrar luz, paz, que el Señor desarme nuestras manos, enfríe nuestras mentes y abra nuestros corazones al diálogo, eso es lo mejor”, concluyó.

El sacerdote se encuentra en buen estado de salud y está a la espera de los peritajes que la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) hace a la iglesia, para luego evaluar con las autoridades eclesiales los pasos a seguir para levantar espiritual, moral y físicamente a la comunidad.

La iglesia de la Asunción ya había sido atacada el 8 de noviembre de 2019. Debido a la pandemia del coronavirus ha sido difícil para la comunidad volverse a levantar.

Hace pocas semanas se habían retomado las Misas y la vida pastoral siguiendo las medidas sanitarias para evitar la propagación del COVID-19.

Minutos antes de que la parroquia de La Asunción fuera saqueada y quemada por completo; la turba atacó la parroquia San Francisco de Sales, dedicada a la institución de Carabineros de Chile.

Ambas iglesias fueron saqueadas, pintadas con consignas en su interior e incendiadas por completo, a tal punto que sus campanarios y techos no resistieron el fuego.

La Policía de Investigaciones de Chile y Carabineros están realizando los peritajes correspondientes para dar con los responsables.

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