
Luego de lamentar que “en demasiados lugares y en demasiadas situaciones las mujeres son puestas en segundo plano, consideradas ‘inferiores’”, el Papa Francisco denunció que muchas son “maltratadas, abusadas, esclavizadas, víctimas de la prepotencia de quien piensa que puede disponer de sus cuerpos y sus vidas, obligadas a rendirse a la codicia de los hombres”.
El Santo Padre se refirió también al “papel ambiguo” de los medios de comunicación: “De una parte, favorecen el respeto y la promoción de las mujeres, pero de otra transmiten continuamente mensajes basados en el hedonismo y al consumismo, cuyos modelos, tanto masculinos como femeninos, obedecen a criterios del éxito, de autoafirmación, de competencia, de poder atraer a los demás y dominarlos”.
“¡Pero donde hay dominación hay abuso! No es amor aquello que exige prisioneros. ¡El Señor nos quiere libres y en plena dignidad!”, exclamó el Pontífice para exigir luego relaciones “justas y equilibradas, basadas en el respeto y en el reconocimiento mutuos” para hacer frente “a la plaga de los abusos físicos y psicológicos contra las mujeres”.
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