Promover una ley de aborto es relativizar el valor de la vida, expresan médicos católicos

La vicepresidenta del Consorcio de Médicos Católicos, Elena Passo, alertó sobre la relativización de la vida si se llega a aprobar la legalización del aborto en Argentina.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, presentó el proyecto para la legalización del aborto el pasado 17 de noviembre.

Mientras se define la fecha de inicio de la discusión y el procedimiento en el Congreso de la Nación, el planteamiento ha causado amplio rechazo por el complejo contexto sanitario del país, y pese a que en agosto de 2018 el proyecto de aborto ya fue rechazado, tras una extensa discusión parlamentaria.  

Al respecto, Elena Passo afirmó el 20 de noviembre que “una ley que pretende legalizar el aborto es ilícita y siempre lo será, por más que un día llegue a ser sancionada, ya que matar a un ser humano nunca podrá ser un derecho humano”. 

“Una sociedad que legisla en favor de la muerte cruza una barrera, donde el valor de la vida de todos adquiere un valor relativo. Hoy es el niño por nacer, pero mañana la víctima puede ser cualquiera”.

La también bióloga molecular afirmó que la salud “de una sociedad se ve en la forma en que se trata a los más vulnerables y nunca puede haber orgullo ni victoria en intentar la promulgación de una ley que busca la muerte programada de los niños por nacer, una ley de este tipo sólo promueve la muerte y la desolación”.

Passo recordó que los ciudadanos tienen “derecho a exigir una ley que siempre tenga como bien jurídico a tutelar el respeto y preservación de la vida humana sin ningún tipo de discriminación”.

“Por sentido común, una ley es buena cuando está en favor de la vida, pero lejos de ello, este proyecto de ley implica la realización de procedimientos médicos orientados a la instrumentación de dos seres humanos: la madre y el hijo”.

A consecuencia de la realización del aborto “la mujer puede quedar con heridas del alma y en algunos casos incluso corporales y el hijo o hija siempre morirá. Los dos en mayor o menor grado son víctimas, pero uno de ellos pierde la vida”, sostuvo.

Por ello, “para matar a un ser humano el primer paso es la deshumanización, transformarlo en un algo y negarle que es un quien”.

“No es casualidad que en este tipo de proyectos nunca se habla del hijo, del niño por nacer, del bebé, del paciente en edad gestacional, términos que para cualquier persona son habituales. Curiosamente la mujer tampoco corre mejor suerte, no se menciona que es madre, ni que es persona”, destacó Passo.

"La realidad del ser humano desde la concepción hasta la muerte, presenta una plena cualificación antropológica y ética. Por lo tanto, al embrión humano no se le puede atribuir el poseer un cambio en la naturaleza, ni una gradación moral diferente al de todo ser humano y por lo tanto persona humana, con la consiguiente dignidad inherente que esto implica”, precisó la médico.

En ese sentido, es necesario aclarar que “independientemente de la consideración que se realice sobre la personalidad del embrión y basándonos en el dato objetivo de la realidad biológica, se puede afirmar que estamos en presencia de un ser que constituye una realidad individual y que forma parte de la especie humana, por consiguiente, tanto su vida como su integridad son bienes a tutelar”.

“Se puede hablar de diferentes estadios o fases del desarrollo humano pero no existen fases en la realidad ontológica y al tener el embrión humano una plena cualificación ontológica le corresponde el resguardo de su vida y de su integridad", aseguró la vicepresidenta del Consorcio de Médicos Católicos.

A su turno, el Arzobispo de Córdoba, Mons. Carlos Ñañez, rechazó que se diga que el niño por nacer es un “conjunto de células”, cuando en realidad “una persona, es sujeto de derecho”.

“La legislación lo reconoce como sujeto de derechos, pero es una persona sumamente indefensa y débil”, afirmó en la homilía realizada por la solemnidad de Cristo Rey. 

La Iglesia Ortodoxa en Argentina también se manifestó a favor de la vida y, “consecuentemente, en contra del aborto como acción arbitraria, voluntaria y unilateral de suspender el curso de la vida gestada por voluntad de Dios”.

El Patriarcado Ecuménico, el Patriarcado de Antioquía, la Iglesia Rusa en el Extranjero y el Patriarcado de Serbia expresaron en un comunicado este 23 de noviembre que les llama “poderosamente la atención que en este contexto dramático y delicado en el que vivimos actualmente sea una prioridad tratar en el congreso nacional la solapadamente llamada ‘ley de interrupción voluntaria del embarazo’”.

Por ello los líderes religiosos esperan que los legisladores “puedan consagrar todas sus capacidades en promover y aprobar leyes que favorezcan la vida en plenitud de todos los ciudadanos de este país".

"Es decir que apoyen y favorezcan la maternidad y la niñez, promuevan el valor de la familia, mejoren la salud, aboguen por el trabajo digno, optimicen la educación, y asistan a quienes desean emprender y trabajar dignamente con la convicción de que nuestras vidas no son accidentales sino dones sagrados de Dios”, sostuvieron.

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