Cardenal Parolin expone ante la ONU la propuesta de fraternidad del Papa Francisco

El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, intervino en la mañana de este domingo 26 de septiembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso en el que propuso el modelo de fraternidad expuesto por el Papa Francisco en su Encíclica Fratelli tutti frente a los retos del mundo de hoy, como las guerras, la pobreza, la crisis climática o la pandemia de coronavirus.

En su intervención, el Secretario de Estado reflexionó sobre algunos de los retos y problemas que debe afrontar el mundo contemporáneo y que el Pontífice cita y analiza en Fratelli tutti: “Conflictos, maltrato y violencia, hambre y pobreza, desigualdad y marginación, individualismo y desconfianza, extremismo y polarización, ataques a la dignidad humana, la pandemia de COVID 19 y el maltrato al medio ambiente”.

El Cardenal invitó a afrontar estas “nubes oscuras” con una aproximación de “esperanza renovada”. En ese sentido, recordó que “para nosotros, los cristiano, la esperanza es el mayor regalo divino que existe en el corazón de la humanidad”.

Pandemia de coronavirus

En su discurso, el Cardenal Parolin recordó las palabras sobre la pandemia de coronavirus del Santo Padre en la Audiencia General: “Nunca saldremos de esta crisis igual que antes. Saldremos mejor o peor”.

“Para salir mejor de la pandemia de COVID 19”, explicó el Secretario de Estado, “necesitamos construir un renovado sentido de la solidaridad fraternal. La pandemia nos ha enseñado que estamos en un mundo interconectado donde cada Estado tiene sus vulnerabilidades y donde ningún Estado será capaz de resolver la crisis por sus propios medios”.

Economía sostenible

Lamentó también que la emergencia sanitaria mundial retrasó el proceso para sustituir los actuales modelos económicos por otros que garanticen la sostenibilidad del sistema, haciéndolo respetuoso con las personas y con el medio ambiente.

“Necesitamos volver a pensar las relaciones entre individuos y la economía, y garantizar que tanto los modelos económicos como los programas de desarrollo están al servicio de las personas, en particular, de los marginados de la sociedad, en lugar de explotar a las personas y los recursos naturales”.

Aseguró que “el desarrollo sostenible, si de verdad está al servicio de la persona humana, debe incorporar a los pobres y lo que tiene que ofrecer, su creatividad como agentes para su propio desarrollo integral”.

Protección del medio ambiente

En su discurso, el Secretario de Estado del Vaticano también mostró su confianza en que “los grandes avances tecnológicos nos permitan satisfacer nuestras necesidades de una manera sostenible”.

“La creatividad humana y la innovación para aumentar la eficiencia y reducir los costes de la energía limpia facilitan la toma de decisiones respetuosas con el medio ambiente por parte de gobiernos e individuos”.

En ese sentido, mostró su confianza en los acuerdos que se puedan adoptar en la cumbre sobre el clima que tendrá lugar en la ciudad escocesa de Glasgow el próximo noviembre.

Destrucción causada por la guerra

También llamó a acabar con las injusticias causadas por la guerra en distintas partes del mundo en forma de “muerte y destrucción, calentamiento global, devastación de comunidades” causada por la guerra que, “muy a menudo, atrapa a regiones y países en una espiral de destrucción”.

En particular, afirmó que “la esperanza se le niega con frecuencia a muchas mujeres y hombres, niños y niñas” debido a la guerra.

Tristemente, “continuamos siendo testigos del impacto terrible de las crisis y los conflictos a lo largo del mundo”. Citó, en concreto, el empeoramiento de la situación humanitaria en Afganistán o las tensiones políticas en Siria y en Líbano.

Rechazó también la fabricación de armas nucleares, biológicas y químicas que, “bajo el disfraz de la disuasión nuclear, crea un espíritu de miedo basado en la mutua aniquilación y envenena las relaciones entre los pueblos, obstruye el diálogo y socava la esperanza”.

Crisis antropológica

Ante la ONU, el Cardenal Parolin compartió una de las grandes preocupaciones del Papa Francisco en el mundo de hoy: “La crisis de las relaciones humanas que surge a partir de un modo de vida dominado por el egoísmo y la cultura del descarte, donde los valores humanos y la dignidad trascendente a la persona se pisotean”.

Rechazó que esta “crisis antropológica” sea algo filosófico, perteneciente sólo al ámbito de la discusión académica. Más bien, advirtió que conlleva “graves consecuencias prácticas para los derechos humanos”.

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