Cardenal Osoro recuerda importancia de la cruz y de la orden benedictina en el Valle de los Caídos

El martes 20 de julio el Consejo de Ministros de España aprobó la Ley de Memoria Democrática que prevé, entre otros puntos, la extinción de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos lo que hará que la comunidad de religiosos benedictinos que vive allí tenga que abandonarlo.

La gestión del complejo pasaría a ser competencia de Patrimonio Nacional, que pretende su “resignificación definitiva como un lugar de memoria democrática”, mientras que la Basílica estaría a cargo de una orden religiosa designada por la Archidiócesis de Madrid. Sin embargo, la ley no asegura que tenga que haber una presencia religiosa al cargo del Valle.

El Valle de los Caídos está compuesto por una basílica pontificia menor, erigida como tal en 1960 por San Juan XXIII; sobre ella se instala una cruz que es “la más grande de la cristiandad con 150 metros de altura, o 300 metros si se cuenta desde el risco de la Nava donde está elevada. Y los brazos miden 24 metros cada uno”, aseguró Alberto Bárcena, historiador y profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

También está la abadía en la que vive la comunidad de religiosos benedictinos desde 1958; y una escolanía en la que estudian niños menores de 14 años que reciben una amplia formación musical; la hospedería y un centro de estudio sociales, que hoy en día está inutilizado.

El Gobierno tampoco especificó el fin que tendrá la cruz que preside el Valle de los Caídos. Aunque recientemente aseguraron desde el Gobierno de España que no está prevista su retirada, en ocasiones anteriores se habló de su eliminación e incluso de volarla.

Ante esta situación, el Cardenal Carlos Osoro, aseguró a través de Twitter que “no conocemos en detalle qué quiere hacer el Gobierno en el Valle de los Caídos, pero hay que recordar que la Iglesia particularmente la comunidad benedictina allí presente, ha creado siempre por la reconciliación y por todas las víctimas. La cruz es símbolo de amor y entrega”. 

En una entrevista concedida al diario El País el domingo 18 de julio, Bolaños aseguró que el Valle de los Caídos “se va a resignificar. No puede ser un monumento que haga apología de una dictadura. La dignidad de la democracia pide que se resignifique”.

Pero también se establece el marco legal para transformar el Valle de los Caídos en un cementerio civil, donde se rinda homenaje a las 30 mil víctimas de los dos bandos y se eliminará el lugar “preeminente” que ocupe cualquier resto mortal.

De esta manera, en el Valle de los Caídos sólo podrán yacer, según la norma, los restos de fallecidos a consecuencia de la Guerra Civil. Por lo que la ley prevé “la reubicación de cualquier resto mortal que ocupe un lugar preeminente en el recinto”, algo que podría afectar a la tumba de Primo de Rivera que se encuentra allí.

Después del traslado de Francisco Franco al cementerio de Mingorrubio, el Pardo, Madrid, en octubre de 2019, quedan dentro de la basílica, al lado del altar, los restos de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, partido político sobre el que Franco sustentó su régimen, que previsiblemente también serán retirados. El gobierno dará la opción a la familia de llevarlo a las criptas donde están las demás víctimas o a otro lugar que deseen.

Ley de Memoria Histórica de 2007

La Ley de Memoria Democrática tiene su origen en la Ley de Memoria Histórica que fue aprobada en el año 2007, durante el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y establece una serie de medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil española y la posterior dictadura de Francisco Franco.

Entre esas medidas se prevé la retirada de monumentos, símbolos o nombres de lugares públicos relacionados con la Guerra Civil y la dictadura. Sin embargo, expertos la consideran una ley controvertida porque no favorece la reconciliación de los españoles.

Los monumentos de la Iglesia Católica quedan fuera de la aplicación de esta ley; sin embargo, esto no ha sido respetado en otras ocasiones y se han retirado tanto cruces como nombres de calles relacionados con órdenes religiosas.

Valle de los Caídos

El Valle de los Caídos se construyó entre 1940 y 1958 como mausoleo de quienes lucharon en la Guerra Civil española. Es un complejo arquitectónico en donde se encuentra una abadía benedictina, que cuenta con una cruz, una escalinata, una explanada y una basílica.

Francisco Franco fue enterrado allí tras su muerte en 1975, así como José Antonio Primo de Rivera, creador de la Falange, el partido político con el que el dictador sustentó su régimen. Junto a ellos también reposan los cuerpos de casi 34 mil combatientes de la Guerra Civil de ambos bandos.

Se trata de un monumento controvertido, porque para sus detractores es un recuerdo del régimen franquista y la exaltación de la memoria de Franco.

En octubre de 2019 los restos de Francisco Franco fueron exhumados del Valle de los Caídos y trasladados en helicóptero al cementerio de Mingorrubio, Madrid.

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