Caridad católica internacional pide no olvidar a migrantes y refugiados durante pandemia

La organización de caridad internacional creada por los obispos de Estados Unidos, Catholic Relief Services (CRS), pidió protecciones adicionales para migrantes, refugiados y poblaciones sin hogar mientras continúe la pandemia de coronavirus.

“Las condiciones en que se encuentran muchos hombres, mujeres y niños después de ser desplazados de sus hogares podrían significar que este virus se propague como un incendio forestal a través de refugios y campamentos, cobrando muchas más vidas y poniendo en riesgo a muchos más”, advirtió Jennifer Poidatz, vicepresidenta de respuesta humanitaria para CRS.

Los más de 70 millones de personas desplazadas de sus hogares en todo el mundo ya constituían una crisis, sostuvo Catholic Relief Services en un comunicado del 16 de abril. 

Más de la mitad de la población siria, de 22 millones de personas, huyó de sus hogares desde que comenzó la guerra civil hace casi una década. Yemen ha visto más de 3 millones de personas desplazadas. Millones más han huido de la violencia, inestabilidad y destrucción de los desastres naturales en Irak, Sudán del Sur, Afganistán, Venezuela y otros países del mundo.

Sin embargo, la erupción de la pandemia de coronavirus en los últimos meses significa mayores riesgos para una población ya vulnerable, aseguró Poidatz. Los campamentos de refugiados y los centros de detención de inmigrantes presentan desafíos adicionales para combatir la propagación del virus, ya que el distanciamiento social y las prácticas de higiene en estos entornos abarrotados pueden ser difíciles de lograr.

Las personas en estas situaciones de vida precaria necesitan protección adicional durante una pandemia porque “tienen un mayor riesgo de enfermedad en el tiempo normal”; y es que “a menudo carecen incluso de las necesidades más básicas, como agua limpia, alimentos y saneamiento adecuado”, contó Poidatz.

En los últimos meses, más de 2 millones de personas en todo el mundo se han infectado con el nuevo coronavirus, que es altamente contagioso, asintomático o que causa síntomas leves en la mayoría de los casos, pero puede ser grave o mortal, especialmente en los ancianos o aquellos con afecciones de salud subyacentes.

Las crecientes preocupaciones sobre las personas sin hogar y las poblaciones de refugiados han llevado a reclamar mayores esfuerzos para garantizar suministros de vivienda, alimentos, saneamiento e higiene, así como equipos de protección y pruebas de COVID-19.

En los Estados Unidos, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dice que “ha liberado a casi 700 personas después de evaluar su historial de inmigración, antecedentes penales, amenaza potencial para la seguridad pública, riesgo de vuelo y preocupaciones de seguridad nacional”.

La agencia también dice que está tomando medidas adicionales en los centros de detención para garantizar el distanciamiento social, disminuir el tiempo en las zonas comunales y poner en cuarentena a los enfermos.

Unos 32.000 inmigrantes están detenidos en centros de detención para inmigrantes en todo Estados Unidos. Los centros han reportado alrededor de 90 casos confirmados de COVID-19 entre los detenidos y casi dos docenas de casos entre trabajadores, según National Public Radioo.

Funcionarios del campo de refugiados de Ellwangen en el sur de Alemania informaron que casi la mitad de sus 600 residentes dieron positivo para COVID-19, según el Observador de la UE.

Catholic Relief Services advirtió que el “COVID-19 puede causar interrupciones masivas en los medios de subsistencia, seguridad y cohesión social de las personas en circunstancias extremadamente instables, amenazando su acceso ya limitado a refugio, comida, educación y capacidad para trabajar”.

La agencia está trabajando con sus socios en más de 30 países para combatir la propagación de COVID-19, incluso en comunidades ya vulnerables.

“Los equipos de CRS están compitiendo contra el reloj para diseñar centros de clasificación para instalaciones de salud y centros temporales para el aislamiento. También estamos buscando modificaciones en los refugios para permitir espacios de cuarentena donde sea posible”, concluyó Poidatz.

 Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

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