Según la Oficina el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, las manifestaciones que se registraron en Irak desde principios de octubre dejaron más de 300 muertos y 8.100 heridos.
Tras realizar su petición, el Cardenal Sako canceló las tradicionales recepciones de las autoridades políticas y religiosas ante la sede del Patriarcado y sólo se llevarán a cabo momentos de oración e intercesión por las almas de las víctimas y para invocar el regreso de la paz en todo el país.
Según recoge la Agencia Fides, el Patriarca Sako explicó que las manifestaciones que tienen lugar en Iraq y Líbano desde hace meses, en donde han estado involucrados sobre todo jóvenes con un gran amor por su patria, están motivadas por el deseo de ver “los derechos humanos legítimos” garantizados y que se termine la deriva del sectarismo, la exclusión social y la corrupción que “dominan el país desde 2003”.

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